EL MUNDO › ALBERTO ACOSTA Y EL VOTO EN ECUADOR

“Una patria soberana o una república bananera”

El estratega del candidato de izquierda Rafael Correa señala que el 26 de noviembre se disputan dos concepciones de sociedad. Alvaro Noboa va primero en los sondeos.

 Por Lucía Alvarez y Diego González

Alberto Acosta es desde hace tiempo una fuente ineludible en lo que a deuda externa y migración ecuatoriana se refiere. Este reconocido economista, asesor de organizaciones indígenas, sociales y sindicales es hoy uno de los principales referentes de Alianza País (AP), el partido que encabeza Rafael Correa. Mientras las encuestas señalan que la derecha del magnate bananero Alvaro Noboa ganaría en la segunda vuelta del 26 de noviembre con un 48 por ciento de los votos frente al 34 de Correa, para Acosta este momento es crucial: “No hay duda, dos concepciones de sociedad están en disputa”, sostiene.

–Desde una perspectiva sociológica, ¿qué sectores sociales supo captar Alianza País y por qué?

–El mensaje de cambios radicales caló hondo en amplios sectores de la sociedad, sobre todo urbanos, de clase media e incluso del mundo indígena, a pesar de que no se llegó a un acuerdo formal con Pachakutik. La propuesta política es sencilla: disputar el poder, desde la ciudadanía, a las oligarquías, que lo controlan a través de mafias políticas. En lo económico, la propuesta es un nuevo tipo de desarrollo alejado del Consenso de Washington cerrando, definitivamente, el paso al TLC con los EE.UU.; el eje de la política económica será la generación de empleo, la renovación del sector energético y la renegociación de la deuda externa. En lo social, habrá profundos cambios en educación, salud y bienestar social. En el campo internacional la palabra clave es soberanía: sin soberanía, nada; por eso se dará por terminado el convenio para la entrega de la Base Manta a las fuerzas armadas de los EE.UU., y se apoyarán decididamente los proyectos de integración regional con el fin de ampliar los espacios de soberanía regional.

–¿En qué puntos concretos son antagónicos los proyectos de ambos candidatos?

–No hay duda, dos concepciones de sociedad están en disputa: la patria soberana o la banana republic. Es el momento de la unión de todas las fuerzas que ven en riesgo la existencia misma de la democracia, pues la opción oligárquica se ha inclinado públicamente por el TLC, la intervención en la guerra colombiana –anunciando el combate a las FARC–, la negociación con la compañía Oxy para devolverle sus activos. Noboa, el hombre más rico de Ecuador, ha repetido con insistencia que quiere hacer del país una zona franca y que va a romper relaciones con Cuba y Venezuela. También declaró, el día en que ganó la primera vuelta, que dará orden de disparar a quienes atenten contra el orden público. Noboa, que dice “amar a los pobres”, en sus bananeras permite el trabajo infantil, mientras sus obreros, que cumplen extenuantes jornadas, están impedidos de sindicalizarse. Correa, por el contrario, propone la eliminación de toda forma de precarización laboral, empezando por la tercerización y plantea una profunda reforma tributaria para que los que más ganan tributen en mayor proporción.

–Alianza País no presentó candidatos al Congreso con el objetivo de avanzar hacia una Asamblea Constituyente. Pero ahora, de cara a una segunda vuelta y con potenciales alianzas, ¿piensan replantearse o radicalizar esta propuesta?

–En realidad no hay alternativa, la posición es igual a la de la primera vuelta. Como uno de los primeros actos del gobierno de AP se convocará a una consulta popular, en la que se preguntará a la ciudadanía si está o no de acuerdo para que se llame a una Asamblea Nacional Constituyente. Sin ella, de plenos poderes, es inviable un gobierno de cambios como los que proponemos. Imaginarse un gobierno de Correa que negocie con los grupos que controlan el próximo Congreso sería abrir la puerta al incumplimiento del programa de cambios radicales propuestos.

–Hubo varias denuncias sobre un supuesto fraude en la primera vuelta. ¿Tienen temores en este sentido de cara al 26 de noviembre?

–Sin duda, hubo un fraude de variada intensidad el 15 de octubre: irregularidades de todo tipo en el conteo rápido oficial a cargo de la empresa brasileña E-Vote; irrespeto total al límite de gasto electoral por parte de Noboa; descubrimiento de miles de boletas electorales marcadas en diversos basureros o campos deportivos. Además, hubo una mala digitación de los resultados en los tribunales, los votos contabilizados superaron en decenas de miles a los emitidos. Todo con la complicidad del jefe de observadores de la OEA, Rafael Bielsa, quien llegó a decir públicamente que un triunfo de AP abriría la puerta a “una democracia tumultuaria”. En la segunda vuelta los riesgos de fraude se mantienen si no hay correctivos en el Tribunal Supremo Electoral y si la OEA no se da por informada de las irregularidades existentes.

–Un triunfo de Correa modificaría la correlación de fuerzas en el mundo andino, las políticas pro TLC de Colombia y Perú quedarían rodeadas, ¿cómo piensan ustedes el futuro de la Comunidad Andina de Naciones (CAN)?

–Es probable que el TLC con Colombia y Perú no prospere, incluso por limitaciones dentro de los mismos EE.UU. Por eso mismo, Washington ha abierto la puerta para la extensión de las preferencias arancelarias andinas (Aptdea), una iniciativa que apoyamos sin aceptar ningún sacrificio de soberanía. A partir de esta realidad, sobre todo sin el TLC con los EE.UU. en los dos países vecinos, el gobierno de AP impulsará nuevas iniciativas para la integración andina, alentando su vinculación como grupo con el Mercosur, por ejemplo.

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Rafael Correa propone la eliminación de toda forma de precarización laboral.
 
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