SOCIEDAD › LAS DISCUSIONES EN LOS PANELES Y LOS PASILLOS

“Para compartir herramientas”

 Por C. A.

De los discursos inaugurales hubo uno, el de una mujer, que dejó encendidos ciertos debates a lo largo del congreso. La directora de la Cepal, Comisión Económica para América Latina, Marta Mauras, señaló que el documento en borrador con las recomendaciones a consensuar durante el evento romano era “muy profesional, pero poco político”. La socióloga chilena defendió los cambios desde la perspectiva de género que ha realizado Michelle Bachelet en su país y los puso como ejemplo de que la comunicación debe ser política pública. “La comunicación significa permitir a todos involucrarse y compartir herramientas, hacer oír su voz a los pobres que viven en las zonas marginalizadas. En ese sentido no creo que la tecnología sea comunicación, es solo una herramienta. Se trata de lograr participación”, dijo.

En la mesa coordinada por Jorge Gestoso, el famoso presentador de noticias de CNN, sacó aplausos la intervención de Aran Aharonian, vicepresidente de Telesur, el canal latinoamericano impulsado por el presidente venezolano Hugo Chávez. “Uno no puede hablar de ayuda al desarrollo cuando realmente los recursos no llegan a los pueblos, no podemos hablar de desarrollo con la deuda externa y el armamentismo. Si los que toman decisiones a nivel mundial no nos ven como nosotros somos no podemos tener comunicación para el desarrollo”, dijo. Enseguida, Garthet Japhet, director ejecutivo de Soul City, una ONG sudafricana, advirtió que “el hecho de comunicarse con la gente no significa que se esté escuchando lo que dicen, o que se esté generando desarrollo”.

Giuliana Frugone había llegado junto a una compañera de la Universidad de Chicago con un artículo que había pasado varios filtros académicos sobre comunicación en grupos de mujeres. Las expectativas de Frugone chocaron con las rigideces del congreso. Su paper no fue debatido. Sólo aparecía fotocopiado en algunas mesas para que el que se interesara en llevárselo a casa. Lo mismo ocurría a decenas de expertos y comunicadores que viajaron a presentar sus trabajos. “En general me sorprendió mucho desde el inicio que fuera la FAO y el BM los organizadores de este evento. De hecho, los argumentos tratados y los enfoques se orientan básicamente a la tecnología y no a los procesos de desarrollo en los que la comunicación es un eje importantísimo”, criticó.

A Caetano Scanavino Filho, coordinador de Saude e Alegría, un proyecto que logró mejorar la salud de las comunidades ribereñas del Amazonas y el río Tapajós, cerca de Santarem, Roma le sirvió de vidriera: logró llamar la atención sobre la guerra de la que son víctimas los pobladores y los activistas verdes en la zona. Su lucha es contra la tala y la siembra de soja, que está desertizando la selva. “Es interesante para el intercambio de experiencias, divulgación de los trabajos, pero creo que la dinámica ha sido agotadora, con ponencias muy generales y poco concretas”, evaluó Scanavino.

En su visión de guerrero civil de la Amazonia, Caetano analiza: “El congreso sensibilizó a los grandes organismos internacionales en dos aspectos, uno es que no se hace desarrollo de arriba para abajo, hay que respetar los pueblos locales. Y el segundo es que la comunicación popular y participativa es fundamental para el desarrollo. Si esta posición alcanza escala mundial, el evento justificó su existencia. En el caso contrario, no. Veremos qué cambia de aquí en más”.

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