EL MUNDO › OPINION

Menos roces con la región

 Por Diana Tussie *

El resultado de las elecciones legislativas en Estados Unidos no significará grandes transformaciones para América latina. Lo que está sucediendo es un incipiente cambio de clima de época. A George Bush le faltan dos años más, pero tendrá un lame duck government (gobierno de pato cojo). El gobierno va a tener las dos cámaras muy controladas por la oposición. No creo que los grandes cambios que vengan sean con respecto a América latina. Los demócratas tienen una visión menos paranoica de la política (que fue la mirada que dominó desde 2001). A partir de ahora podemos esperar un menor nivel de confrontación con los nuevos gobiernos que se están eligiendo en América latina en los últimos años. Pero hay que tener en cuenta que el que hace la política exterior en Washington es el Poder Ejecutivo. La renuncia de Donald Rumsfeld es un símbolo de la pérdida relativa de los sectores más duros del Partido Republicano.

La política comercial tampoco va a sufrir grandes cambios. Es muy probable que el Congreso demócrata no le extienda el fast track (el permiso para negociar acuerdos comerciales con otros países) a Bush. Esto generará dificultades para la firma del TLC con Ecuador, que actualmente se encuentra en suspenso mientras se elige el próximo presidente en Quito. En cuanto a los TLC que el gobierno de Bush ya cerró, pero que necesitan la ratificación del Congreso, como el caso de Perú, lo más seguro es que la nueva mayoría demócrata obligue a extender el debate, antes que aprobarlo o rechazarlo inmediatamente. En general se dice que los demócratas son más proteccionistas. Yo no estoy tan de acuerdo. Creo que apoyan una mayor regulación del comercio, pero al mismo tiempo tienen políticas más distributivas, lo que permite crecer más rápido y ampliar la demanda. Siempre hay que equilibrar el mayor proteccionismo con la mayor demanda. Lo cierto es que es posible que veamos un mayor proteccionismo en algunos sectores. Esto, por ejemplo, hará más difícil ablandar la postura de Estados Unidos en la OMC, en donde Washington no quiere sacrificar sus subsidios agrícolas. Pero la negociación a partir de ahora será diferente. No sólo el Congreso con mayor control demócrata servirá para monitorear al gobierno, sino que Bush, sensible a la opinión pública, tendrá que acomodarse al nuevo clima de época que está surgiendo en su país y que se pone un poco más en sintonía con los aires menos conservadores que en los últimos años han venido imponiéndose en la región.

* Directora del Area de Relaciones Internacionales de Flacso.

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