EL MUNDO › SE CAE LA TEORIA CONSPIRATIVA DEL PP QUE INVOLUCRABA A LA ETA

Expectativa por el fallo del 11-M

Hoy se conocería el fallo contra los autores del atentado de Atocha. Hay 28 acusados. La sentencia tendrá un fuerte impacto político.

 Por Oscar Guisoni
desde Madrid

Máxima presencia policial en las calles y dispositivos de seguridad en todos los subterráneos de las grandes ciudades: éste es el aspecto que presentaba ayer España, veinticuatro horas antes de que se diera a conocer el fallo del tribunal que ha juzgado a los presuntos responsables de los atentados llevados a cabo en Madrid el 11 de marzo de 2004 y que costaron la vida a 191 personas y dejaron varias decenas de heridos, en lo que se considera el más grave ataque terrorista de la historia reciente del país. Hoy, a las once de la mañana hora local, el tribunal presidido por el juez Javier Gómez Bermúdez dará lectura a la sentencia final, cuatro meses después de que concluyera el largo juicio oral y público seguido en las instalaciones que la Audiencia Nacional tiene en la conocida como la Casa de Campo de Madrid a los 28 acusados del ataque. Los más de 600 folios que contiene el dictamen serán leídos ante la presencia de medio centenar de víctimas sobrevivientes del atentado, que han participado en el juicio a través de sus asociaciones, formando parte de la acusación particular y como testigos de cargo.

El juicio, que comenzó el 15 de febrero de este año y quedó visto para sentencia el pasado 2 de julio, es el más importante proceso seguido en Europa contra una célula islamista radical e incluye entre los acusados a los colaboradores locales que presuntamente fueron parte de la red que suministró los explosivos.

La sentencia tendrá también inevitablemente un fuerte carácter político, sobre todo porque se supone que contribuirá a desmontar la llamada “teoría de la conspiración” sostenida por los conservadores del Partido Popular y algunos medios de comunicación amigos, que ha tratado de conectar a ETA con el atentado y han llegado incluso a sugerir que se realizó con el beneplácito de ciertos sectores de los servicios de seguridad vinculados con el Partido Socialista. Esta particular interpretación de la masacre tuvo siempre por objetivo desviar la atención de la opinión pública de otra de las cuestiones políticas centrales que tienen que ver con este atentado: la célula islamista que lo llevó a cabo lo hizo supuestamente como venganza por la participación de España en la guerra de Irak, junto a Italia, Inglaterra y Estados Unidos. La intervención en el país petrolero había sido duramente resistida por la gran mayoría de los españoles desde un comienzo y no contaba siquiera con la aprobación de gran parte del electorado de centroderecha que sustentaba en esos momentos al primer ministro José María Aznar.

Horas después de ocurrido el atentado, Aznar intentó rápidamente dirigir las sospechas hacia el grupo separatista ETA, y no sólo desestimó pruebas que sugerían una matriz islamista, sino que incluso presionó en persona a los directores de algunos grandes medios de comunicación para que instalaran las sospechas sobre la banda vasca. El motivo de tanta inquietud era que 72 horas después se iban a producir las elecciones presidenciales y no quería perjudicar la buena marcha en las encuestas de su heredero político, Mariano Rajoy. Pero la opinión pública no mordió el anzuelo, explotó una insólita bronca popular que se expresó más que nada a través de SMS y el 14 de marzo, tres días después del ataque, José Luis Rodríguez Zapatero ganó las elecciones. Apenas asumió, retiró las tropas de Irak. El PP continúa todavía ahora, cuatro años después, pagando el precio de ese pecado político.

Con las elecciones presidenciales del 28 de marzo de 2008 a la vuelta de la esquina, la sentencia que se hará pública mañana sentará también un antes y un después dentro de lo que ayer el diario El País no dudaba en calificar como “la farsa más duradera de la democracia”. Anticipándose a un veredicto que ayudará a desmontar la teoría conspirativa, quien fuera ministro del Interior cuando ocurrió el atentado, Angel Acebes, y actual número dos del PP, negó que su partido hubiera sospechado de una conspiración, a pesar de que su bancada presentó a lo largo de estos años más de 500 preguntas en el Congreso para tratar de vincular a ETA con el ataque. Por su parte, el diario El Mundo y la cadena radial del episcopado, COPE, principales sustentadores de la teoría, le han ido bajando el perfil durante los últimos meses al tema, a medida que las evidencias que iban desfilando por la sala de la Audiencia Nacional demostraban el carácter islámico del ataque y su absoluta vinculación con la participación de España en la aventura bélica de George Bush y Tony Blair.

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Tren bombardeado en Madrid el 11 de marzo de 2004, en el peor atentado de la historia española.
 
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