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APOSTILLAS

- Hillary Clinton rebozaba de alegría ayer. “Ha sido una gran noche para los demócratas. El mensaje no puede ser más claro”, afirmó la reelegida senadora por Nueva York, que festejó junto a su marido, el ex presidente Bill Clinton. “Estoy lista para arremangarme y ponerme a trabajar”, agregó en un intento por callar la batería de preguntas sobre sus aspiraciones presidenciales. Su victoria fue arrasadora con el 67 por ciento de los votos. En las calles de la Gran Manzana, muchos creían que ayer comenzaba la verdadera campaña. La próxima elección presidencial podría estar copada por neoyorquinos. También se perfilan el gobernador demócrata Eliot Spitzer, que arrasó en estas elecciones, y los republicanos Michael Bloomberg, alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, ex alcalde de esa ciudad, y George Pataki, el gobernador saliente.

- Estados Unidos no podía pedir demasiados republicanos felices después del golpe que recibió el partido en estas elecciones legislativas. Un lugar insólito, sin embargo, se convirtió en un verdadero santuario para ellos en esa sombría noche. El salón de fiestas del hotel Beverly Hills, el favorito de Frank Sinatra, fue el lugar donde celebraron los fieles al partido alrededor de su mayor éxito nacional, la reelección de Arnold Schwarzenegger como gobernador de California. El ex actor de Hollywood había hecho campaña alejado de las apariciones públicas del presidente George Bush. Un radiante Schwarzenegger, que aplastó a su competidor demócrata por un porcentaje de más de 15 puntos, subió al escenario y rápidamente se mandó uno de sus chistes de estrella de cine. “Saben, me encanta hacer segundas partes”, dijo.

- Una de las grandes ganadoras de las elecciones era la líder demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. “Hoy el pueblo estadounidense votó por el cambio y votó para que los demócratas lleven al país en una nueva dirección”, afirmó la mujer que presidirá por los próximos dos años la Cámara baja. Pelosi, una incansable y exitosa trabajadora reuniendo fondos para el partido, prometió que en las primeras cien horas del próximo Congreso, los demócratas aprobarían seis medidas, políticamente populares y por lo tanto difíciles de ser vetadas por Bush. Estas incluyen aumentar el salario mínimo, levantar las restricciones sobre los fondos federales para la investigación de células madre, hacer deducible de impuestos la enseñanza universitaria e implementar las recomendaciones de la Comisión del

11-S. También buscarán restringir la influencia del lobby.

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