EL MUNDO › POR LA DECISION DE CHAVEZ DE CONGELAR RELACIONES

España pregunta por el freezer

 Por O. G.

Ante el anuncio hecho por Hugo Chávez de que congelaba las relaciones con España hasta que el rey Juan Carlos no se disculpe por haberlo mandado a callar, los funcionarios de la Cancillería española se preguntaban ayer qué alcances tienen las nuevas declaraciones del mandatario venezolano, al tiempo que intentaban una vez más bajarle el tono al incidente, tratando de resaltar que las relaciones entre ambos países se mantienen normales. Tanto el secretario de Exteriores, Bernardino León, como la secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, los dos funcionarios de primera fila del gobierno socialista que salieron ayer a tratar de responder de alguna forma a las palabras de Chávez, resaltaron que a su entender no se habla “de una suspensión de relaciones con Venezuela”, aunque el gobierno de la península tratará de precisar mejor qué pretende decir el mandatario caribeño con eso de “congelar” el trato con Madrid.

La línea que sigue el Ejecutivo socialista es la misma que desde el comienzo de la crisis trató de hacer valer la Cancillería dirigida por Miguel Angel Moratinos: bajarle el tono a la polémica y tratar de entender el uso de Chávez del incidente con el rey como parte de su campaña electoral de cara el plebiscito que encara el venezolano en su país, y no como una escalada real de conflicto. Bernardino León de hecho recordaba ayer que “hay más de 300 mil españoles en Venezuela” al tiempo que resaltaba que se trata de un país en el que España “tiene intereses económicos” y con el que lo une “una relación histórica relevante”.

León fue aún más explícito respecto de hacia dónde puede derivar la crisis en los próximos días cuando afirmó que “no estamos ante nuevas provocaciones, ni tendría sentido ir a una escalada. Estamos en la estela del mismo incidente y el gobierno lo que no va a hacer es agravarlo, salvo que sucediera algo nuevo”. Trinidad Jiménez, por su parte, anunció ayer que se reunirá con el embajador de Venezuela en Madrid, Alfredo Toro, para que éste le explique la trascendencia exacta de lo que Chávez entiende por “relaciones congeladas”.

De esta manera el gobierno trata de restarle trascendencia a un incidente que el Partido Popular en la oposición ha tratado de utilizar como tema de campaña electoral, argumentando que Chávez ha crecido por la política tibia que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha llevado a cabo respecto de Caracas durante los últimos cuatros año. La Casa Real, mientras tanto, guarda silencio. Y nada hace prever que las disculpas que tanto espera Hugo Chávez vayan a hacerse realidad por más que insista.

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