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El déficit de Scioli ya fue motivo de discusión en la Casa Rosada

Según explicaban en Gobierno, funcionarios de Scioli intentaron añadir el déficit de la provincia en el presupuesto nacional. Cerca del gobernador electo lo negaban. Aseguran que sólo quieren obras a cambio.

 Por Fernando Cibeira

El gobernador electo de Buenos Aires, Daniel Scioli, no sólo viene manteniendo cortocircuitos con Felipe Solá por la magnitud del déficit con que recibirá la provincia. Una fuente del gobierno nacional reveló que hasta último momento Scioli –o quienes en su nombre se encargan del tema como el futuro jefe de Gabinete, Alberto Pérez, o el ministro de Economía, Rafael Peremilter– intentó que el rojo de las cuentas bonaerenses, o al menos parte de él, estuviera incluido en el presupuesto nacional que la Cámara de Diputados votó la semana pasada. El vicepresidente se topó con el “no” de la Casa Rosada, que no aceptó que el Tesoro se hiciera cargo de la deuda acumulada en las cuentas bonaerenses. “Va a tener que manejarse con el PFO (Programa de Financiamiento Ordenado) como venía haciendo Solá hasta ahora, más que eso no podemos hacer”, explicaba un alto funcionario del gobierno nacional. Cerca del futuro gobernador aseguraron que nunca había habido tal pretensión, sino que simplemente trataron de que la Nación se encargara de realizar algunas obras en la provincia como forma de compensar déficit de los que ellos se hacen cargo como, por ejemplo, el del sistema previsional.

Scioli se mostró confiado durante toda la campaña que el creciente rojo provincial era un tema que podría solucionar de común acuerdo con el Gobierno. “Cristina conoce bien la provincia, sabe de sus necesidades y confiamos en que esto se traducirá en un apoyo concreto a nuestra gestión”, sostuvo el gobernador electo días pasados. En su entorno, mostraban confianza sobre la posibilidad de una solución nacional al entuerto. “En la Casa Rosada saben que no se puede gobernar el país con una provincia de Buenos Aires en crisis”, razonaban.

Pero a medida que se acerca la fecha de asunción, la solución no termina de cobrar forma, por eso salieron a abrir el paraguas antes de que les caiga el chaparrón. La semana pasada, Alberto Pérez habló de un superdéficit provincial de 3400 millones de pesos, conformado por 500 millones del negativo que le queda a la provincia entre los ingresos y egresos más 2900 millones de deuda acumulada. Desde la administración bonaerense salieron a cruzarlo. “Solá culminará con la situación financiera bajo control. Se está finalizando al proyecto de presupuesto 2008, que en principio arroja un resultado primario negativo del orden de los 500 millones de pesos y un resultado final equilibrado”, sostuvieron desde el Ministerio de Economía que encabeza Carlos Fernández.

Lo cierto es que la discusión llegó a un despacho del primer piso de la Casa Rosada cuando un enviado de Scioli llevó la moción de que la pesada deuda se incluyera en el superavitario presupuesto nacional. Un alto funcionario del Gobierno explicaba ayer que por esta época suele comenzar el desfile de gobernadores que llegan hasta las cercanías del despacho presidencial para lamentarse de los déficit de sus cuentas y reclamando un salvavidas. “Yo los miro y les digo: ‘¿Y nosotros qué tenemos que ver?’”, explicaba el funcionario. El caso bonaerense, según su testimonio, fue similar. “Lo conozco a Peremilter, es un buen contador, pero nos planteaba algo que no tenía nada que ver”, agregaba, refiriéndose al histórico contador de la familia Scioli que ahora asumirá como ministro.

Según la visión del gobierno nacional, a Scioli no le quedará otra que manejar la deuda de la misma manera que lo vino haciendo Solá, valiéndose del Programa de Financiamiento Ordenado para cubrir el rojo. El PFO son préstamos reembolsables en 36 cuotas mensuales, que se cancelan a partir del segundo año de realizado el desembolso. En contrapartida, las provincias deben comprometerse a mejorar sus cuentas. En definitiva, cambian deuda vieja por deuda nueva. “Así la piloteó Solá y es la manera como podríamos ayudar a Scioli”, argumentaban en gobierno.

Seguramente no es lo que imaginaba el vicepresidente, que asumirá la provincia endeudada y con un nivel de demanda que no cesa. Sin ir más lejos, ayer, los docentes bonaerenses volvieron a reclamar que se convoque a paritarias para el sector en diciembre. “Corre peligro el inicio de las clases en marzo si no hay recomposición salarial”, anunciaron.

En el futuro gobierno reclaman “paciencia” y de paso advierten que en su cálculo de déficit ni siquiera incluyeron la posibilidad de aumento de sueldos al casi medio millón de empleados públicos con que cuenta la provincia. Cerca del gobernador aceptaban anoche que necesitaban una mano de la Nación, pero negaban el pedido de inclusión del déficit en el presupuesto nacional como informaban en la Casa de Gobierno. “Nosotros planteamos lo que ya se dijo muchas veces: que, por ejemplo, por el déficit de 370 millones del Instituto de Previsión Social de la que se hace cargo la provincia, la Nación realice obras por ese monto en infraestructura”, respondía un vocero. La impresión es que el tironeo entre Nación y provincia recién empieza.

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El vicepresidente y gobernador electo Daniel Scioli asumirá en una provincia con las cuentas complicadas.
 
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