EL PAíS › EL SPF SUSPENDIó UNA VISITA DE EX DETENIDOS POLíTICOS AL PENAL

No habrá ceremonia en Devoto

Unos 400 ex presos políticos habían acordado visitar la cárcel, instalar un mural y homenajear a las víctimas de la dictadura. A último momento el Servicio Penitenciario les prohibió la entrada. El acto se hará este viernes, frente al penal.

 Por Alejandra Dandan

El acto se hará finalmente el próximo viernes 12, ante la vieja cárcel de Devoto. Durante dos horas habrá una radio abierta y a las 18 se escuchará la voz de los ex detenidos políticos. Como sucedió meses atrás con la cárcel de Rawson, y antes con la Unidad 9 de La Plata, los ex presos políticos que pasaron por la cárcel más importante del país habían pensado hacer ese día una visita dentro del penal. Hasta hace unos días, eso parecía posible. Coordinaron la fecha a pedido del Servicio Penitenciario Federal (SPF) y combinaron viajes, estadías y vacaciones de los 400 ex detenidos que se comprometieron a estar presentes. Pero en los últimos días, todo cambió: el SPF les prohibió la entrada argumentando que la visita puede provocarles un pico de estrés a los presos.

“Cuando lo supe, yo les dije si el estrés se lo íbamos a provocar no-sotros con la visita o ellos con los golpes que les dan ahí adentro.” Cris Arévalo todavía no está resignada. Es una de las ex detenidas políticas de Devoto y parte del grupo que ahora está sentado alrededor de una mesa para pensar cada uno de los detalles de lo que habían imaginado como un momento histórico de reparación, y se convirtió en otra cosa.

“La visita empezó a pensarse en septiembre del año pasado, durante un almuerzo, pero reflotamos la idea después, hacia fin de año –agrega Cris–, y en enero le mandamos una nota a Eduardo Luis Duhalde, el secretario de Derechos Humanos, diciéndole qué queríamos hacer.”

Como sucedió este año con los ex detenidos de Rawson y hace dos años con los 200 ex presos de la Unidad Penal 9 de La Plata, la idea era recorrer un sector de la cárcel, instalar un mural con el nombre de los ex detenidos y rendirles un homenaje a las víctimas. Devoto tiene dos muertos y una desaparecida: Mario Abel Amaya, abogado de los presos políticos de Rawson, radical y muerto el 19 de octubre del ‘76, mientras estaba en el hospital de Devoto; Alicia País, muerta el 1º de noviembre del ’77 con un ataque de asma en el hospital de Devoto, y Teresita di Martino, liberada el 24 de diciembre de 1977 del penal y luego desaparecida.

Duhalde no les respondió nada inmediatamente, pero la comisión aprovechó cada uno de los momentos que siguieron para entrevistar a los responsables de la larga cadena de decisiones que los iba a llevar al penal. Hablaron con el jefe del SPF, Alejandro Marambio, y con los directores de Devoto. Al comienzo todo parecía posible. Y Marambio hasta les aseguró que el momento era inmejorable porque la propuesta entraba en el nuevo estilo político del SPF. Lo mismo sucedió en Devoto. Un día, dos ex detenidas se reunieron con el director, el subdirector, el jefe de requisa y el jefe de seguridad. Ellas les hablaron de una visita de mil personas y aunque, como a Marambio, también a ellos les pareció demasiada gente, imaginaron que el grupo podía entrar subdividido y en turnos. Las ex detenidas, en tanto, no podían creer haber estado allí adentro y que alguien les preguntara además, si querían un café cuando antes les zamarreaban los cuerpos.

La cárcel

Durante la década del ’70, Devoto cumplió un rol importante. Los ex detenidos políticos la recuerdan como una unidad especial y estratégica, un punto neurálgico por la que pasaban casi todos los presos del país antes de ser redistribuidos en otras cárceles.

Graciela Meloni es una de las mujeres que estuvieron más de seis años detenida. Devoto, dice, “era la cárcel paradigmática desde la época de Isabel Perón”. Los presos políticos convivían con los presos comunes pero en pabellones distintos y en unos pocos años pasaron de ser varias decenas a más de mil en 1976. “Los militares dejaron en Devoto sólo a la población de mujeres –dice Meloni–. El último contingente de presos políticos hombres salió de Devoto en septiembre de 1976.” En ese contexto, Devoto oficiaba como la cárcel de mujeres y, por eso, trasladaron a las detenidas de todas las cárceles de otros lugares del país.

“La pensaron para mostrarla como cárcel vidriera –continúa Meloni–, una cárcel modelo para mostrar a los organismos, como la OEA o la Cruz Roja, que eran parte de los organismos internacionales que se interesaban por la situación de los presas políticas.” Si bien las presas vivían con un régimen de máxima seguridad, algunas tenían condiciones distintas, como recreos o la posibilidad de leer los diarios. Para los ex detenidos, esas cosas en realidad no eran un beneficio, sino el modo del SPF para “quebrar” esa especie de resistencia política con la que cada una vivía la estadía en la cárcel.

“Básicamente, el régimen tenía tres ejes –dice en este caso Carlos Tintina Alvarez, otro ex detenido–. Destrucción psíquica, física, moral y política: en todas las cárceles la implementación fue igual con tres tipos de pabellones, G1, G2, G3. Estaban los irrecuperables, medianamente recuperables y los recuperables. En Rawson les decíamos ‘El Infierno’, ‘El Purgatorio’ y ‘El cielo’; en uno había nada de recreo, en otro un poco de recreo y en el otro recreo y una pelota, por ejemplo.”

El acto

El SPF les ofreció hacer la visita durante dos viernes de septiembre, excepto el primero. Con ese acuerdo, la comisión empezó a trabajar. La subsecretaria de Derechos Humanos de la Nación se comprometió a dar una mano no con los pasajes internacionales, pero sí con los pasajes del interior del país y la estadía. En agosto, una parte de la comisión escribió un nota al SPF porque no tenían un sólo compromiso escrito de todas las gestiones. Nadie les respondió. Días más tarde, le escribieron al ministro de Justicia, Aníbal Fernández. Lo pusieron al corriente de la iniciativa, y aunque no les respondió rápidamente, recibieron una nota del SPF con la respuesta negativa.

“Se ha considerado la inconveniencia de autorizar la ceremonia solicitada –escribió el jefe de prensa del SPF–. El espíritu que nos acompaña es de proteger también la intimidad de los internos y evitar la generación de estrés e intranquilidad que implica el ingreso masivo de personas desconocidas para ellos, sentimientos que compartimos.”

Como ya todo estaba encaminado, la comisión decidió no detener la ceremonia. Aunque varios de sus integrantes entienden que se trata de una situación delicada, están enojadísimos con la dilación. Varios se enfrentaron a una situación similar en Rawson porque, aunque el SPF ya los había autorizado, cuando todas las personas estuvieron allá el jefe de la unidad penal ni siquiera sabía que iban. La visita sólo se hizo porque terminó de negociarse frente al penal. Una hipótesis que en este caso incluso parece lejana. Por eso, los ex detenidos proyectaron un acto alternativo frente a Devoto y no adentro. Tras la radio abierta, se escucharán los homenajes y también habrá números artísticos.

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“¿El estrés se lo íbamos a provocar nosotros con la visita o ellos con los golpes que les dan?”, preguntó Cris.
Imagen: Sandra Cartasso
 
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