EL PAíS › DECLARACIóN EN EL JUICIO POR LA MANSIóN SERé

Un brigadier que se autoincriminó

 Por Diego Martínez

A pedido del Primer Cuerpo de Ejército y a partir de junio de 1976, cuando se firmó la orden de operaciones Provincia 2/76, la Fuerza Aérea Argentina se hizo cargo de “la lucha contra la subversión” en la subzona militar 16, jurisdicción que abarcó los partidos de Merlo, Moreno y Morón. Así surge del testimonio que ayer, durante el juicio a los brigadieres César Comes e Hipólito Mariani, prestó el brigadier mayor Miguel Angel Osses, que recibió la solicitud de parte del fallecido general Carlos Suárez Mason. Osses aseguró que la primera mención al centro clandestino Mansión Seré la escuchó “en marzo o abril de 1978, cuando el jefe de la VII Brigada Aérea, Comes, me vino a informar que una propiedad que era aparentemente de la Fuerza Aérea había sido destruida”. Hoy declarará Guillermo Fernández, uno de los cuatro protagonistas de la fuga de Mansión Seré.

“Por razones de carencia de personal”, Suárez Mason pidió a la Fuerza Aérea encargarse “de las funciones antisubversivas” en la subzona 16, relató Osses. Como comandante de la Agrupación Marco Interno, elaboró “un estudio preliminar” y le advirtió a su jefe “dos aspectos negativos”: falta de personal y “de formación profesional”. Su jefe “tomó la decisión de que siguiéramos adelante”. Así fue que “formamos el cuerpo de la orden de operaciones Provincia”, que “creó la Fuerza de Tareas 100 con la tarea de defender el nuevo territorio que se cedía a la Fuerza Aérea”. Como oficiales más antiguos de las cuatro bases aéreas de la zona, Mariani y Comes comandaron la Fuerza de Tareas 100 en 1977 y 1978, respectivamente.

La función de la Fuerza de Tareas fue “captar a la población” y “contrarrestar cualquier propaganda del sector subversivo”, explicó el brigadier de 81 años. Entre las tareas incluyó “ver si había gente con armas en las villas de emergencia” y realizar “patrullajes intensos” para “obtener información temprana y alertar ante probables ataques subversivos”. Agregó que cada área de la subzona “tenía un grupo de tareas”, división que calificó de “flaqueza”, pues “ante un ataque la Fuerza se hubiera visto en figurillas para reunir a sus componentes”.

Para evitar que se autoincriminara, el fiscal federal Félix Crous desistió de seguir interrogando al testigo Osses, que como comandante de Operaciones Aéreas fue superior de los dos imputados y que a fines de 1977 felicitó a Mariani por su esfuerzo y capacidad “en su actuación en la lucha antisubversiva en la subzona 16”. Mariani solicitó ayer ampliar su declaración indagatoria. Lo hará el martes próximo.

En el primer turno, el brigadier general Ernesto Horacio Crespo dijo que la Fuerza Aérea “fue parcialmente ajena a la lucha contra la subversión”. Sostuvo que investigó el rol de su fuerza durante la dictadura en 1985, cuando el presidente Raúl Alfonsín ordenó a las Fuerzas Armadas colaborar con la Justicia. Limitó el trabajo sucio a “la Jefatura 2 de Inteligencia”, aunque las informaciones que recibió no están documentadas, admitió. Mansión Seré “era una casa, algo así”, pero “sólo tenía conocimiento la gente involucrada, de inteligencia”. “Incluso tengo entendido que el jefe de la regional (de Inteligencia Buenos Aires) le dio al jardinero de la regional un bebé o algo por el estilo” (sic), dijo. Los brigadieres Héctor Augusto León Cocito y Luis María Maggi, en tanto, negaron haber integrado la Fuerza de Tareas 100 y no aportaron datos relevantes.

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