EL PAíS › LOS PARTIDOS POLITICOS FRENTE A LA PROTESTA CONTRA EL GOBIERNO QUE SE REALIZARA EL JUEVES PROXIMO

La oposición al compás de las cacerolas

Asistirán, pero no de forma orgánica, para no contrariar el supuesto apartidismo. Remeras del PRO y camionetas de Bullrich.

 Por Nicolás Lantos

A cuatro días del anunciadísimo 8N, los partidos políticos opositores todavía no terminan de definir una estrategia de cara a la movilización contra el Gobierno. Aunque algunos espacios políticos participan, en forma directa o indirecta, de la convocatoria, y a pesar de que prácticamente todos los dirigentes de la primera línea antikirchnerista, de izquierda a derecha, han hablado en buenos términos de la iniciativa, el dilema no es sencillo. Las características propias de la manifestación que ellos mismos promovieron los ponen en un aprieto: si van encolumnados, temen borronear el halo apolítico o apartidario de la protesta, que tan caro les resulta; si deciden no asistir de forma orgánica, en cambio, podrían dejar un vacío de cara a un sector de la sociedad que, según analizan, no sólo reclama ante el oficialismo, sino que le pide a la oposición que se haga cargo de su rol; el mismo sector de la sociedad en el que están puestas todas sus expectativas de cara a 2013 y 2015.

Después del 13S, la oposición se encontró frente al desafío de decodificar y reaccionar ante el nuevo escenario, en el que sectores de clases medias y alta, profundamente refractarios al kirchnerismo, volvían a tomar protagonismo político en la calle, por primera vez desde el conflicto con el campo, en 2008. Un año más tarde, la oposición hizo una buena elección legislativa que le permitió, mediante un acuerdo con poco trasfondo político, arrebatarle al oficialismo la mayoría en el Congreso. “Hoy, la pregunta es si la gente que se manifiesta es representable o no de una forma lineal”, analizan en el PRO. Es decir: ¿puede una sola propuesta satisfacer los reclamos de forma tal de adueñarse del caudal político que se pondrá en manifiesto el 8N? La respuesta a la que llegaron en ese partido (y que se repite en todas las otras fuerzas políticas consultadas para esta nota) es “No”. Sin embargo, eso no significa que no vayan a intentarlo.

No movilizan

No habrá, en todo caso, una movilización de columnas embanderadas, salvo que el empresario sindicalista gastronómico Luis Barrionuevo cumpla con su promesa de “acompañar masivamente” la protesta del 8N, tal como anunció esta semana. En eso coinciden incluso los partidos más comprometidos con la causa cacerolera: el PRO, el unipersonal Unión por Todos y el justicialismo residual de Eduardo Amadeo. Esto tiene que ver con mantener la ficción de espontaneidad y quedó plasmado en un acuerdo tácito entre los organizadores “públicos” del cacerolazo (quienes dieron forma y agitaron la manifestación a través de las redes sociales) y sus interlocutores entre los políticos tradicionales. Pero hay algo más. “La verdad es que tampoco hay tanta militancia. No somos un partido que tenga una capacidad de movilización masiva”, reconocen desde el partido encabezado por Mauricio Macri ante la consulta de Página/12. Lo mismo podría aplicarse a sus compañeros de ruta.

“Vamos a concurrir, sin banderas políticas, como ciudadanos, y a llevar carteles con consignas, pero sin ningún tipo de identificación política”, le aseguró a este diario la diputada Patricia Bullrich, que también confirmó que aportará, como hizo el 13S, infraestructura para la movilización: camionetas y equipos de sonido. La ex ministra de Trabajo de Fernando de la Rúa también convocó desde el sitio web de su partido (unionportodos.org/8N), donde ofrece carteles con consignas para imprimir y llevar el jueves, la posibilidad de editar “tu propio cartel”, un ringtone de cacerolas y hasta un jueguito online para cacerolear sin moverte de tu computadora.

PRO cacerolazo

Ayer, Mauricio Macri se pronunció por primera vez sobre la protesta planeada para el jueves: “El 8N nos representa como argentinos y como hombres libres que queremos vivir mejor, con respeto, con tolerancia y poniendo la energía en construir y no en agredir”, sostuvo en un acto en el partido bonaerense de Lanús. Hasta ese momento, el jefe de Gobierno había evitado manifestarse sobre el tema, aunque eso no significara que el PRO se mantuviera al margen. A través de las redes sociales y en declaraciones periodísticas, varios dirigentes y legisladores de ese partido han convocado abiertamente a manifestarse. Incluso la diputada Laura Alonso utilizó su alocución en el recinto durante el tratamiento de la ley que permite votar a los jóvenes de 16 y 17 años, esta semana, para hacer una defensa del 8N.

No es la única entusiasmada: el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, ya comprometió su asistencia, y los Jóvenes PRO arengan vía mail, Facebook y Twitter, para garantizar una asistencia robusta, mientras preparan alguna sorpresa para el jueves. El 13 de septiembre, uno de ellos fue a la Plaza travestido con un disfraz de Cristina Fernández de Kirchner. Esta vez prometen otra vuelta de tuerca. Por su parte, La Solano Lima, agrupación que responde a la conducción del legislador porteño Cristian Ritondo, ya imprimió remeras alegóricas a la ocasión para repartir entre los asistentes.

Pueden venir cuantos quieran

Otros dirigentes políticos, sin vínculos con la organización de la protesta, decidieron no dejar pasar el 8N como oportunidad de campaña. El gobernador cordobés José Manuel de la Sota también se refirió al cacerolazo como “una expresión lógica de la sociedad”, mientras que Francisco de Narváez aseguró que si bien no acudirá, sí lo harán su mujer y sus hijos. La UCR, que casi ignoró al 13S hasta que no vio su alcance, ahora está atenta. Aunque no define una estrategia. Su titular, Mario Barletta, dejó bien claro que “hay que estar a la altura de la circunstancias”, y algunos diputados de ese partido, que forman parte del GAPU, comprometieron su asistencia. Hasta Pino Solanas, diputado de Proyecto Sur, no pudo evitar tirarles flores a los caceroleros: “No se tienen que asombrar de que este pueblo al que le mienten en la cara después salga a la calle con las cacerolas. Es el eco de la multitud que exige dar respuesta y compromiso a las fuerzas políticas y sociales”.

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Francisco de Narváez, Mauricio Macri, Luis Barrionuevo y Patricia Bullrich.
Imagen: Joaquín Salguero y DyN.
 
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