EL PAíS › EN EL VIAJE A CHUBUT, KIRCHNER FESTEJO EL ADIOS DE NAZARENO

Todos exultantes por la renuncia

En pleno vuelo, el Presidente se enteró del paso al costado del titular de la Corte Suprema, Julio Nazareno, acosado por el proceso de juicio político. “Es un triunfo”, sintetizó. En su entorno destacaron su acertada estrategia contra el tribunal.

 Por Martín Piqué

Desde Trelew, Chubut

“Es un triunfo”, respondió Néstor Kirchner con una sonrisa. Fue su primera reacción ante la novedad que le acababa de anunciar su vocero, Miguel Núñez, en pleno vuelo hacia la provincia de Chubut. “Nazareno presentó la renuncia”, le había dicho al Presidente cuando el Tango 01 empezaba el descenso sobre la base aeronaval de Almirante Zar. La novedad había llegado desde Buenos Aires al teléfono satelital del avión presidencial. La confirmación se produjo en tierra, donde esperaba el titular de la SIDE, Sergio Acevedo, con el celular sonando como un despertador. La delegación del Gobierno enloqueció por la noticia, que interpretó como su primera victoria política, obtenida tres semanas después del mensaje de Kirchner por cadena oficial.
El anuncio enfervorizó tanto al Gobierno que ayer mismo empezó a hablar de los “próximos ocho anuncios” que se concretarán la semana entrante. En un clima de euforia y confianza por las nubes, la delegación que viajó a Chubut prometió que en pocos días habrá novedades “institucionales” vinculadas con el PAMI –la intervención es casi un hecho (ver página 8)–, el caso AMIA y otros temas que tendrán impacto en la sociedad, según adelantó un funcionario del Ejecutivo que gusta del misterio.
La visita a Chubut tenía como motivo principal anunciar en el terreno una serie de obras públicas “para integrar a la Patagonia”, cuyo monto total, incluyendo la participación privada, alcanzaría los mil millones de pesos. Sin embargo, la comitiva dedicó la hora y media de viaje a comentar la falta de opciones de Nazareno y su casi segura renuncia. En ese momento, Kirchner y sus acompañantes –los ministros Alberto Fernández (jefe de Gabinete), Aníbal Fernández (Interior) y Julio De Vido (Planificación), la titular del Banco Nación Felisa Miceli y el secretario legal y técnico, Carlos Zanini– aún no sabían que el abogado de Nazareno, Gregorio Badeni, había anunciado la renuncia de su defendido.
No conocían esa información, pero descontaban un final casi inmediato para el cortesano. En una conversación entre Kirchner y dos ministros del Gabinete se pudo escuchar un pronóstico poco alentador para Nazareno. “Le quedan 72 horas hábiles”, fue la frase que resonó en el espacio reservado que usa el Presidente cuando viaja en el Tango 01. Apenas unos minutos después, el pronóstico se concretaba en Buenos Aires y los viajeros se enteraban por teléfono casi en simultáneo. Hubo euforia y festejos, pero cuando llegó el turno de hablar en público se moderó el discurso y no se habló en ningún momento de “triunfo”. “Este no es un partido Boca-River. El Gobierno no lo valora como un triunfo. Lo que valoramos es un punto a favor para recuperar la estatura institucional”, analizó Aníbal Fernández ante Página/12.
Esa fue la línea que compartieron los funcionarios que acompañaron a Kirchner, en especial los dos Fernández. En cambio, el titular de la SIDE –que recibió a Kirchner en Chubut– se animó un poco más y sugirió que los diputados podrían avanzar sobre Eduardo Moliné O’Connor con argumentos muy similares al debate parlamentario sobre la conducta de Nazareno (ver página 5). Los dichos de Acevedo se entienden por su reciente trayectoria como titular de la Comisión de Juicio Político que trató de impulsar el juicio de todos los miembros de la Corte y fracasó por la deserción de la mayoría del bloque justicialista.
La prudencia del Gobierno se exhibió también en los anuncios sobre cuál será la estrategia para ocupar la vacante en el máximo tribunal. En el Ejecutivo saben que sus movimientos serán observados con mucha atención por la sociedad. También son conscientes de que deberán ser coherentes con el discurso y las últimas decisiones en la materia, como el decreto 222/03, de “autolimitación” de las facultades presidenciales. “El Presidente ya hizo su gesto de autolimitar las funciones que le confiere la Constitución”, destacó Aníbal Fernández en un almuerzo en Trelew que elgobernador radical, José Luis Lizurume, organizó en homenaje a Kirchner. Por esa razón, la certeza oficial es que el reemplazante de Nazareno deberá ser una figura muy prestigiosa que sume consenso.
La renuncia de Nazareno, además de su impacto específico en la relación del Gobierno con ese tribunal, sirvió para el Presidente como un caso testigo de que su estrategia de avanzar en todos los frentes fue exitosa. “¿Qué vamos a hacer? ¿Seguimos mirando o nos metemos? Nos metemos”, fue la frase que eligió Kirchner en su discurso para resumir la estrategia de gestión y de construcción de poder. Fue también un mensaje para los ministros de su Gobierno que en algún momento dudaron de la viabilidad de “abrir tantos frentes” al mismo tiempo. Si alguna vez dudaron, ayer los ministros se mostraban totalmente convencidos del camino elegido por el santacruceño.
“Había un problema aparentemente insoluble, podías atacarlo o no hacer nada. Y ahora se va a resolver. Esto demuestra que cuando hay vocación, determinismo y poder político se puede avanzar”, sintetizó Aníbal Fernández. El quilmeño estaba tan convencido de los pasos que llevó adelante Kirchner que, entre chanzas con el Presidente y el otro Fernández de la comitiva, se definió a sí mismo como un “duhaldista portador sano”. Kirchner, que antes había desmentido que existan diferencias con Eduardo Duhalde por las elecciones en varios distritos, festejó la broma. No fue un cruce menor ese diálogo porque en el entorno del Presidente mostraban cierta satisfacción por haber logrado un objetivo que Duhalde no había conseguido. “Tenemos la misma cantidad de diputados, pero sí más poder”, resumió un ministro.
El viaje a Chubut también permitió que Kirchner continuara con su desembarco con millones de pesos para hacer obra pública. El anfitrión Lizurume le agradeció con tanta pasión que parecía peronista: la ayuda que traía Kirchner sumaba unos mil millones de pesos para asfaltar varias rutas, para establecer una línea de crédito que favorecerá a los propietarios de ovejas y, la obra principal, para construir una línea de alta tensión que conectará a la Patagonia con la red energética nacional. En un primer paso, esa obra unirá Choele Choel con Puerto Madryn.
De buen humor y hasta emocionado, Kirchner se fue de Chubut directo a su provincia, en un avión pequeño de Fuerza Aérea. Su vuelo partió de la aeroestación naval Almirante Zar, la misma de la que partieron los guerrilleros del ERP, FAR y Montoneros que escaparon del penal de Rawson el 22 de agosto de 1972. Esa coincidencia no habrá pasado por alto para un militante que bautizó a su primera unidad básica con el nombre “Mártires de Trelew”.

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El presidente Néstor Kirchner fue recibido con euforia por el gobernador radical Lizurume.
“Lo que valoramos es un punto a favor para recuperar la estatura institucional”, analizó Aníbal Fernández.
 
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