EL PAíS › JUAN “EL FRANCéS” VIARNES EXPLICA LAS CLAVES DEL ESCáNDALO NARCO

“El narco les paga a altos jefes como Sosa”

Su detención por pasar dólares falsos terminó en otra causa que ya les costó el cargo al ministro de Seguridad de Córdoba, que admitió que lo conocía, y a la jefatura policial de la provincia. Los detalles de una cadena de corrupción, chantaje y causas arregladas.

 Por Adolfo Ruiz

Hace veinte días que Juan Francisco Viarnes es el personaje más citado por la prensa de Córdoba y de parte del país, y a la vez sigue siendo una figura enigmática capaz de desatar un vendaval que se lleva puesta a toda la cúpula policial. En diálogo con Página/12 en el living de su casa, el hombre conocido como El Francés no se guardó detalle sobre las implicancias y los alcances de esta causa que cerca cada vez más al gobierno de Córdoba.

–El ex ministro de Seguridad Alejo Paredes admitió que conocía de su labor dentro de la brigada de Drogas. ¿Es así?

–Mirá, Paredes todavía tiene que explicar de dónde me conoce, porque desde que se conoció la denuncia, él admitió que yo era un informante de Drogas.

–¿Entonces usted tenía trato con él?

–Todo eso lo tiene el fiscal y lo está investigando.

–Por su respuesta intuyo que sí tenía trato con Paredes.

–Y... yo creo que va a haber novedades. Pero esto no lo dije yo. Paredes va a tener que decir de dónde me conoce y va a tener que explicar si me pagaban o no me pagaban por lo que yo hacía. Mirá, ¡todavía estoy esperando los cheques retroactivos de Paredes!

–Cuéntenos sobre la personalidad del comisario Rafael Sosa, el ex jefe de lucha contra las Drogas que está detenido.

–Sosa es una persona muy calculadora y peligrosa. Peligrosa con el poder que tenía en sus manos, porque era dueño de la vida y de la libertad de cualquier persona y disponía de ellas. El ordenaba: “Embagáyenlo” a éste, y los otros iban.

–¿Cómo era la vinculación de esta banda con los narcotraficantes más pesados?

–Básicamente el mismo narco entrega el dato de otra persona a la que le van a poder allanar drogas. El trato es así: de la droga que secuestran los policías, informan la mitad y se quedan con la otra. De eso que se quedan, la mitad es para el narco que les pasó el dato, mientras el otro tipo va en cana. Pero aparte, el narco les paga a los altos jefes como Sosa una plata por mes que en ningún caso baja de 50 mil pesos.

–¿Esa plata se repartía en Drogas Peligrosas o había algo más?

–Desconozco si había repartijas con otras dependencias policiales. Mi conocimiento cabal es a partir de todos los procedimientos que yo sufrí de algún “modo privado de mi libertad”. Pero lo que sí había en todo esto eran las repartijas hacia arriba.

–¿Le constan esas repartijas hacia arriba?

–Claro que me constan, pero no puedo darte detalles porque lo está investigando el fiscal.

–¿Pero usted le dio información al respecto?

–Claro. Yo sé cabal y positivamente que la plata no quedaba para Sosa nomás. Paredes tenía conocimiento de todo lo que sucedía. Todos ellos sabían lo que pasaba. Y si es así, tampoco puede estar en desconocimiento del gobernador de la provincia.

–¿Eso es una suposición o tiene conocimiento?

–Repito, es algo que se va a investigar.

–Por la respuesta, me da la impresión de que no está hablando de una simple suposición.

–Yo puedo decir un montón de cosas sobre eso. Pero no quiero hacerlo con la prensa porque se va a decir que es un caso político y yo no quiero que el fiscal siga teniendo problemas para investigar.

–¿No había algún grado de autonomía en el resto de la brigada?

–En general, no. Y esa modalidad de trabajo venía del anterior jefe, Mario Nieto, que obraba de la misma manera.

–¿Nieto tenía la misma forma de actuar?

–Exactamente la misma y por eso también está imputado.

–Pero lo imputan por incumplimiento de deberes de funcionario público, por contratarlo a usted de forma irregular.

–Nieto dice que no me conoce. Pero Nieto me conoce bien porque él mismo me hizo llevar a la rastra muchas veces a la Central de Policía. Nieto me conoce y por eso todos, hasta yo, estamos muy propensos a que nos imputen. No olvides que tuve que ir a declarar por falso testimonio en una causa penal. Viarnes acá no se salvó. Pero después el juez evaluará lo que yo hice.

–¿Cómo es eso de los falsos testimonios?

–Yo tuve que declarar en varios juicios, por ejemplo la causa de Carlos Leal. Me llevó Franco Argüello (N. de la R., es uno de los policías detenidos) y en el tercer piso me estaban esperando con otros policías y me dijeron “vos tenés que decir esto, esto y esto”. Y así tuve que hacer. Ellos agarraron a los jueces de payasos.

–¿Qué quiere decir con eso último?

–Payasos en el sentido de que los jueces delegaban las investigaciones en quienes se las pedían, de buena fe, porque suponían que eran correctas. Era tan perfecto lo que hacían los policías que el Tribunal no tenía otra que dar las órdenes de intervención telefónica o de allanamiento. No es que el tribunal obrara de mala fe.

–El tema es que se van a caer muchas causas, incluso de aquellos que en verdad eran traficantes.

–Y sí. Se van a caer muchas causas por la nulidad de la prueba, pero eso no quiere decir que eran inocentes. Incluso a veces plantaban la droga para hacerle un allanamiento a alguien sólo para robarle una plata, y después no pasaba nada, no lo informaban. Son muchas causas y por eso el fiscal está investigando con cautela, no para hacerse el justiciero. Y cómo será que está investigando bien que me ha imputado a mí también, para que veas que no hay especulación.

–¿Y está bien imputado?

–Y sí, no le quedaba otra. Pero por mi descargo ahora puede que quede absuelto, o no. Mi descargo es el padecimiento. Yo he sido hasta torturado para hacer estas cosas, y eso está certificado por los médicos.

–¿Quiénes lo torturaron?

–Eso está en la causa y está siendo investigado.

–Pero usted sabe quién fue...

–Más vale. Me llevaron de la puerta de mi casa. Eran policías de Drogas. Me esposaron, me cargaron en un auto y me llevaron al lugar. Y ahí fui torturado. Igual no puedo hablar mucho porque es parte de la investigación.

–Más allá de su sometimiento, ¿en algún punto recibió algún beneficio económico por todas esas “tareas”?

–Yo no recibí nunca ni droga ni plata. Fui sometido y obligado a hacer y a participar de cosas que están en la causa y que fueron denunciadas. Si yo hubiese recibido algo, en este momento sería multimillonario.

–Además de usted, ¿había otras personas sometidas?

–Sí, hay más gente sometida y creo que van a empezar a hablar. Son muchos, un montón. Y también hay gente humilde que es obligada a vender la droga de los secuestros. Se supone que con todo esto va a entrar una lluvia de denuncias.

–Por sus dichos casi que podríamos decir que toda la División Drogas estaba copada por esta banda. ¿No se salvaba nadie?

–Mirá, parte del modus operandi de estos tipos fue sacarse de encima a los comisarios honestos. Puedo decirte que el comisario Gallego era gente honesta. A él se lo sacaron de encima y pidieron que lo trasladaran a Tribunales Federales. Lo mismo pasó con el comisario Quiroga, un tipo que tenía cagando a todo el personal. Quería que investiguen a fondo, que los procedimientos fueran limpios, quería que se informara en todo momento al tribunal y que se notificara todo lo que se investigaba. ¿Qué hicieron, porque era un tipo que no les servía? Ahí nomás le empezaron a inventar causas de que acosaba a las mujeres policía y que estaba mal de la cabeza. Hasta que le metieron una carpeta psiquiátrica. Fue a comienzos de 2012.

–¿Y dónde están ahora esos comisarios?

–No sé, pero ahí tenés. Ahora que nadie quiere agarrar la dirección de Drogas Peligrosas, cualquiera de esos dos serían unos excelentes jefes.

–¿No había algún grado de autonomía o de iniciativa en el resto de la brigada?

–En general, no. Y esa modalidad de trabajo venía del anterior jefe, Mario Nieto, que obraba de la misma manera.

–¿Nieto tenía la misma forma de actuar?

–Exactamente la misma y por eso también está imputado.

–¿Denunciar en la Justicia y hablar con la prensa fue una estrategia de supervivencia?

–Sí, claro. Imaginate que ellos (los policías) tienen sicarios por todos lados. O era un tiro o era que parezca un accidente y ya está. Hubiera sido fácil sacarme de encima. Te digo, ahora tengo custodia de la Policía Federal en casa e igual vinieron unos tipos en una moto, y de no ser por el desenvolvimiento de los custodias, acá podía pasar algo grave.

–¿Durante cuánto tiempo estuvo sometido por los policías de Drogas Peligrosas?

–Mi contacto con ellos empieza en 2010, en el gobierno de Juan Schiaretti. Desde entonces empiezan a obligarme a hacer cosas que yo no quería hacer, siempre para los negocios de ellos. Fue una película de terror lo que yo he vivido todo este tiempo.

–¿Cómo era que lo sometían y por qué nunca en tres años atinó a denunciar esa situación?

–Ponete en mi lugar. Suponte que vos hacés una denuncia a la Policía, y a los dos días te aparecen dos canas y te dicen: “Mirá, vos tenés antecedentes acá, acá y allá”. Buscan en Internet y te empiezan a someter con las estupideces que están escritas, te empiezan a manejar. Y después de dicen: “Vos tenés una hija en Buenos Aires, éste es el teléfono” y te lo muestran, y te dicen que la van a “cargar” y se va a pudrir en un penal. Y a tu viejo de 90 años también. ¿Vos que hacés? ¿Los denunciás? Porque ya estás viendo lo que hace esta gente. Tenés que ser un loco para denunciar, porque conocés la secuencia que se viene.

–Si usted no hubiera caído con la denuncia de los dólares falsos, ¿en qué situación estaría?

–Todavía estaría padeciendo el sometimiento y seguiría siendo de terror. Con el caso de los dólares falsos es que se pone un freno. Pero mirá que yo estando preso en la alcaidía de Tribunales Federales seguía recibiendo amenazas para que no fuera a hablar. Me amenazaban a mí y a mis allegados. Se metieron en mi casa donde vive mi viejo conmigo y me revolvieron todo.

–En ese ínterin logró declarar ante la Justicia y lo, más importante, logró que le creyeran.

–Eso fue fundamental, porque toda la gente del juzgado se abocó a descubrir la verdad. No se abocaron a los dichos de Viarnes, sino a la verdad, y a ver si era cierto lo que Viarnes les había dicho.

–¿Cómo ha visto la cobertura de la prensa hasta ahora?

–Bueno, me he cansado de leer cosas estúpidas en La Voz del Interior. Ponen “el buchón”. Yo no soy buchón de nadie. Me gustaría que ellos pasaran un solo día por el padecimiento que yo pasé. Por eso a veces me pregunto por qué todas esas personas defienden a los policías sin conocer las pruebas ni la causa, sin saber nada de nada, y quieren acallarme con mentiras o diciendo esas palabras. Algunos periodistas hablan de que me secuestraron un pendrive con información. Cuando leo eso, pienso que seguramente ese periodista debe ser íntimo de algún policía, porque eso no está declarado en la causa, no viene del fiscal, ¿cómo lo saben? Y después el buchón sos vos...

–Igual, no es tan sencillo definir cuál era su rol. No hay una palabra específica.

–Yo fui un agente encubierto provocador. Eso tiene que quedar claro.

@adolruiz

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Imagen: Osvaldo Ruiz
 
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