EL PAíS › EL GOBIERNO DE SANTA FE Y EL NACIONAL ATRIBUYERON LOS SAQUEOS A DELINCUENTES

“No fue una expresión social”

El ministro del gobierno provincial, Raúl Lamberto, dijo que los incidentes en Rosario fueron producto de “bandas delictivas que mandan a sus soldaditos a desestabilizar”. En el mismo sentido se pronunció el secretario de Seguridad.

Desde Rosario

El gobierno de Santa Fe atribuyó los saqueos al supermercado de Villa Gobernador Gálvez y a otro del barrio Molino Blanco, más otros intentos similares que fueron repelidos por la policía, a hechos vandálicos ajenos a un reclamo social, fogoneados por “bandas delictivas que mandan a sus soldaditos para desestabilizar con la intención de recuperar el espacio que han perdido”, según el ministro de Seguridad de la provincia, Raúl Lamberto. En el mismo sentido opinó el secretario nacional del área, Sergio Berni: “Los hechos respondieron a delincuencia común, no a una demanda de índole social”, dijo. Si bien la situación parecía volver a encauzarse, ayer hubo dos escaramuzas más, en otro autoservicio de la ciudad vecina y en el mismo de Ayacucho y Caupolicán que había sido saqueado ayer.

Los barrios Tablada, en zona sur de Rosario, y Coronel Aguirre, en Villa Gobernador Gálvez, ayer recuperaban despacio la cotidianidad luego del clima tenso que disparó el miércoles la avanzada de grupos de jóvenes sobre comercios, donde en algunos casos llegaron a saquear y causó la reacción de los dueños de un supermercado que balearon a cuatro personas. No obstante, ayer de madrugada, el supermercado de Ayacucho al 6300 volvió a ser invadido por saqueadores que terminaron por llevarse las mercaderías que habían quedado tras la primera incursión vandálica del miércoles por la tarde. Y ayer al atardecer, otro grupo intentó romper una puerta lateral que había sido reforzada con soldaduras en el autoservicio Coty, de Villa Gobernador Gálvez, pero la policía lo impidió y arrestó a siete jóvenes. En esta ciudad, la mayoría de los autoservicios en las zonas críticas no abrió al público.

De los 75 detenidos con que cerró la jornada del miércoles, ayer permanecían en esa condición 44 mayores de edad a disposición del juez penal Gustavo Pérez de Urrechu y 14 menores. Les cabe la imputación de robo agravado en poblado y en banda. Los cinco comerciantes de origen asiático detenidos por balear a sus saqueadores recuperaron la libertad, pero hoy deberán declarar ante el juez.

El ministro Lamberto y el secretario de Seguridad Comunitaria, Angel Ruani, confirmaron que manejaban “desde hacía un mes” la posibilidad de que a mediados de diciembre iban a producirse estos hechos. Les estalló antes, a partir de la mudanza del supermercado Hua Ding, cuyos dueños sentían esa amenaza.

“Esto no fue sorpresa, lo habíamos conversado en la reunión con el ministro de Seguridad de la Nación, Arturo Puricelli, y elaboramos un plan de contingencia”, dijo Lamberto. “No fue una expresión social. Fue vandalismo promovido por bandas que cuando se generan estos hechos mandan a sus soldaditos al frente, a saquear supermercados. Quieren recuperar por esta vía un espacio que han perdido y que espero sea para siempre. Buscan generar sensación de caos, conflictos para desestabilizar. Nunca negamos este problema, lo asumimos”, agregó.

El titular de la cartera provincial observó que “las organizaciones sociales y políticas se desligaron de los hechos, demostraron que lo social lo debaten en mesas de diálogo”. El titular de la Corriente Clasista y Combativa, Eduardo Delmonte, descartó la participación de esa organización en el pillaje y llamó a “nuestros compañeros a no sumarnos a ninguna acción de saqueo porque no resuelve ningún problema de fondo, enfrenta pobres contra pobres, y los muertos siempre los pone el pueblo”.

Lamberto aseguró que “en el vandalismo actuaron minorías que, a diferencia de diciembre de 2012, no lograron masificar su violencia. La gente no se sumó y eso fue una actitud madura. En buena parte, porque el plan de contingencia funcionó muy bien, hubo gran presencia policial, e incluso por la noche tuvimos tres camionetas de Gendarmería patrullando Circunvalación. Fue una señal clara y contundente de que el Estado estuvo y está presente, articulado como nación, provincia y municipio”, destacó el ministro.

Consultado sobre la ocurrencia del pillaje otra vez en Rosario y su conurbano, y no en otros conglomerados del país, Lamberto asumió: “Tenemos una realidad de cordones de pobreza importantes, y allí hay manifestaciones de violencia, una importante oferta de drogas, y son los lugares donde las bandas intentaron hacer pie con mayor fuerza. Reconocemos esa realidad, y es el primer paso para poder modificarla”.

Ruani reveló que sus equipos de calle habían recogido la advertencia de que “hay gente que está juntando jóvenes para ir a saquear”. Por eso descartó que se haya repetido el brote de saqueos de diciembre 2012, abonado por una tormenta e inundación. “Esto ya se venía organizando, teníamos información de gente que estaba reclutando pibes, pagándoles para ir a saquear”, afirmó.

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En el gobierno santafesino reconocen que esperaban incidentes de este tipo, pero que los hechos se adelantaron.
Imagen: Sebastián Granata
 
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