EL PAIS › OPINION

El turismo como derecho

 Por Francisco Cafiero *

El verano de 1945 fue testigo de la explosión del turismo nacional en Argentina. Hasta ese momento veranear en “la Perla del Atlántico”, como se denominaba por aquel entonces a la ciudad de Mar del Plata, era un lujo al que sólo podían aspirar las clases altas, esto es, la oligarquía nacional.

Elisa Pastoriza, historiadora que ha trabajado largamente estos temas, cita a Perón en 1954 cuando afirma: “Hace diez años visité Mar del Plata y en ese entonces era un lugar de privilegio, donde los pudientes del país venían a descansar los ocios de toda la vida y todo el año. Han pasado diez años. Durante ellos esta maravillosa síntesis de toda nuestra patria aglutina en sus maravillosas playas y lugares de descanso al pueblo argentino y, en especial, a sus hombres de trabajo que necesitan descansar sus sacrificios”.

Pero ¿qué había ocurrido en los diez años de gobierno peronista? De acuerdo con el Ente Municipal de Turismo marplatense, en la temporada 1940-1941 veranearon unos 377.000 turistas; en 1945 ya eran más de 500.000 y, para la temporada 1955-1956, visitaron Mar del Plata más de 1.000.000 de personas.

Más allá de los números, el fenómeno –y la revolución– del turismo era la expresión de un país que había cambiado y de un Estado que, a través de sus políticas públicas, materializaba los derechos conquistados.

Así, el turismo nacional y el emergente turismo social formaban parte del rumbo de la política en Argentina.

Vale aclarar que en ese movido año del ’45, a través de la Secretaría de Trabajo y Previsión, los sindicatos contarían con la personería gremial que les permitiría crecer en organización y en recursos vitales para el fortalecimiento de sus representados. El 1º de enero de ese mismo año se extendieron las jubilaciones obligatorias y, el 13, se crearon los Tribunales del Trabajo. Estas medidas, sumadas a la puesta en marcha de un salario mínimo, vital y móvil, al establecimiento del sueldo anual complementario (el aguinaldo) y a la creación del Instituto Nacional de Remuneraciones, continuaron con el camino que había dispuesto el decreto 1740/45, que el 24 de enero estableció vacaciones anuales y pagas.

Es decir, a través de diferentes instrumentos se configuraron medidas basadas en estrictas razones de justicia social. Cada una de éstas integró un cuerpo común que se propuso cambiar las estructuras que favorecían a un sistema de gobierno pensado por y para pocos.

El sociólogo François Dubet (2011) en su libro Repensar la Justicia Social, revela que la única manera de enfrentar el mito de la igualdad de oportunidades (esto es, donde el esfuerzo y el mérito se erigen en la medida final de todo crecimiento personal) es a través de un modelo de igualdad de posiciones en el que las brechas sociales se acorten por la pertenencia a espacios, identidades y condiciones comunes que favorezcan la movilidad social ascendente. Este modelo es el que desplegó el peronismo en diferentes ámbitos y que podemos apreciar cuando miramos el turismo, por caso, en retrospectiva.

Es que un proyecto político desarrolla y pone en marcha estrategias que tienen una dirección y objetivos comunes. De cara al futuro, un proyecto de país tendrá la necesidad de amalgamar voluntades y concepciones diversas que necesariamente coincidan en igualar posiciones.

La Constitución del ’49 hablaba de una cuarta bandera, la de la cultura nacional.

Por eso sedimentar, transformar las necesidades y conquistas de los trabajadores en derechos mantiene una estrecha relación con las prácticas que le dan forma a un sentido común más justo.

El país que viene tiene mucho que ver con esta idea: cuidar los logros obtenidos en los últimos diez años y avanzar hacia un modelo de desarrollo productivo e inclusivo que profundice la integración de la Argentina a nuestra América latina y el Caribe, y que aprenda de los errores del pasado para no volver atrás.

* Dirigente peronista.

Compartir: 

Twitter
 

 
EL PAIS
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2017 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.

Logo de Gigared