SOCIEDAD › EL GOBIERNO BONAERENSE EXIGE ESE EQUIPAMIENTO A TODOS LOS BALNEARIOS

Con balde, palita y pararrayo

Los balnearios de la costa atlántica tienen un plazo de veinte días para instalar un pararrayo. La medida, adoptada después de la tragedia de Villa Gesell, es de dudosa efectividad, según la opinión de los expertos.

 Por Carlos Rodríguez

Desde Mar del Plata

Los balnearios de Mar del Plata, Villa Gesell y de toda la costa atlántica tendrán que instalar pararrayos, en un plazo de veinte días, a razón de uno por parador de playa, porque así lo dispuso el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires. La medida se toma con la finalidad de tratar de “evitar nuevas tragedias”, como la ocurrida el 9 de enero en Villa Gesell, donde murieron cuatro personas, o episodios como la caída de dos rayos en Mar del Plata con un saldo de siete heridos. La disposición sería acatada por los concesionarios, aun cuando existen sobradas dudas acerca de su eficacia. En su edición del 11 de enero, Página/12 publicó una entrevista con Eldo Avila, profesor de la Facultad de Matemática, Astronomía y Física de la Universidad Nacional de Córdoba, quien consideró que “la presencia de pararrayos en una playa no garantiza seguridad” a los bañistas y opinó que lo que hay que hacer es educar a los ciudadanos para que tengan “real dimensión de lo peligrosa que puede ser una tormenta así”.

La confirmación sobre lo dispuesto por el Ministerio de Trabajo bonaerense fue hecha a este diario por Jorge Riccilo, de la Cámara de Empresarios de Balnearios (Cebra), que reúne a más de 40 paradores de Mar del Plata, y por fuentes de la Municipalidad de Villa Gesell. Riccilo, quien ante la consulta de Página/12 dijo que tenía conocimiento de la opinión de Avila en cuanto a la ineficacia de los pararrayos, puntualizó, no obstante, que “en lo personal, como responsable de dos balnearios de la zona de La Perla, estoy de acuerdo con la medida y la voy a aplicar, a la vez que he trasladado la inquietud a los responsables del resto de los balnearios de la ciudad, para que tomen las medidas que consideren convenientes. Yo no los puedo obligar a que acaten la decisión, pero creo que la mayoría lo va a hacer”.

Riccilo recordó que el Ministerio de Trabajo provincial, a través de la Secretaría de Seguridad Social, es el que supervisa la capacitación de los guardavidas en materia de primeros auxilios, manejo de extinguidores y otras cuestiones establecidas por las ART. “El pedido de los pararrayos lo tomamos con mucha seriedad, por eso ya muchos balnearios llamaron a expertos para que hagan los estudios necesarios para establecer el lugar donde hay que instalarlos, la altura de los edificios cercanos, el área que va a quedar comprendida” por la instalación del artefacto. El representante de la Cebra puntualizó que “por más que tengamos dudas sobre su eficacia, no podemos dejar de acatar la disposición porque, si a cualquiera de nosotros nos pasa algo como lo ocurrido en Villa Gesell, no nos va a alcanzar la vida para pagar un hecho de esa naturaleza”.

El empresario aclaró que por ahora “no hemos tenido ninguna reunión con las autoridades de la provincia para analizar la complejidad técnica de los pararrayos ni para debatir acerca de la eficacia o no” de la medida. “Lo que sí me parece necesario decir es que todos, funcionarios, empresarios y medios de prensa, tenemos que llevar toda la información correcta a los usuarios de las playas, porque nadie quiere ver veraneantes asustados por informes alarmistas.”

En la Municipalidad de Villa Gesell recibieron una notificación respecto de la medida dispuesta por el Ministerio de Trabajo provincial, que en sus fundamentos cita leyes y decretos que datan del año 1974 y que recomiendan la instalación de pararrayos en las playas. Desde que ocurrieron las descargas eléctricas sobre las playas, “un ejército de vendedores de pararrayos se está moviendo por la costa”, le comentó a Página/12 el propietario de un balneario de Gesell.

En declaraciones a la prensa local, el intendente de Villa Gesell, Jorge Rodríguez Erneta, dijo compartir las dudas que tienen los expertos en cuanto a la eficacia de la instalación de pararrayos en las zonas costeras. Emilse Gioia, la propietaria del balneario Afrika, donde ocurrió la tragedia de Gesell, le comentó a Página/12 que muy cerca del parador hay un pararrayos, hecho que no impidió la caída del rayo sobre un sector de carpas. Fuentes del municipio de esa ciudad confirmaron que hay un pararrayos en el edificio más alto de la zona, cerca del baldío en 122 y playa, utilizado con frecuencia como helipuerto cuando el gobernador Daniel Scioli visita esa ciudad balnearia.

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