EL PAíS › MARTIN INSAURRALDE CELEBRO ANOCHE SU CASAMIENTO

Festejo y críticas

Martín Insaurralde no tuvo paz ni aun el día de su boda. Mientras ultimaba los preparativos para el festejo que tuvo lugar ayer por la noche en un club de polo en la localidad de Tristán Suárez, recibió críticas desde el oficialismo, donde aún revista, y el Frente Renovador, con el que estuvo coqueteando políticamente en los últimos meses, aunque sin concretar. Sin embargo, así como es objeto de recelo en ambos espacios, también cuenta con amigos de los dos lados: ayer estuvieran en su fiesta dirigentes tanto del peronismo como del massismo, incluyendo a los dos precandidatos presidenciales Daniel Scioli y Sergio Massa.

No fueron ellos dos los únicos invitados al festín, que contó con una variopinta presencia de políticos, entremezclados con figuras de la farándula en mesas sin ubicaciones preasignadas, para evitar suspicacias. Allí, entre bandejeos y una barra surtida, alternaron el testigo de la boda Juan Pablo de Jesús, intendente del Partido de la Costa (FpV), el senador por la ciudad de Buenos Aires Diego Santilli, del PRO, y el referente del Movimiento Evita, Fernando “Chino” Navarro.

El ministro de Seguridad bonaerense, Alejandro Granados, y su mujer, la diputada Dulce Granados, también estuvieron invitados, y como regalo invitaron a la pareja a alojarse antes y después de la fiesta en el hotel cinco estrellas que poseen en esa localidad. También asistieron los intendentes Julio Pereyra (Florencio Varela) y Darío Díaz Pérez (Lanús), los dos oficialistas, y el massista Joaquín de la Torre (San Miguel). Fernando Gray, de Esteban Echeverría, también estaba invitado pero decidió no asistir a causa de las inundaciones que afectaron ese partido esta semana.

La presencia de Massa en la fiesta (comprometida en vivo por televisión en el programa de otro invitado, Marcelo Tinelli) no fue impedimento para que en el Frente Renovador le organizaran una contra-celebración. Así llamaban por lo bajo a la gala solidaria a beneficio del Hospital Central de San Isidro que el intendente de esa localidad, Gustavo Posse, organizó casualmente para la misma noche, y a la que asistieron varias figuras de ese partido, entre las que se destacó el diputado Darío Giustozzi.

Justamente Posse y Giustozzi fueron dos de los responsables de que se frenara el pase del ex intendente de Lomas de Zamora al FR, luego de que le plantearan a Massa un ultimátum cuando comenzaron a correr los rumores del cambio de camiseta. La reticencia a la llegada de Insaurralde tiene motivos bien terrenales: los dos aspiran a ser candidatos a la gobernación bonaerense y ven un acercamiento del lomense como una amenaza a esas aspiraciones.

Por eso ayer, con todas las cámaras puestas en el casamiento, los dos salieron a marcar la cancha. Insaurralde “no tiene nada que hacer” en el massismo porque “ha votado todas las leyes” con el oficialismo, sostuvo Giustozzi. “Está claro que pertenece al Frente para la Victoria, ha votado todas las leyes con ellos”, añadió el ex jefe comunal de Almirante Brown. “Es mala praxis en política traer a gente que nos desciende, no que nos sube. Eso lo charlamos con Massa. El coincide, dice que este lugar no es para este tipo de incorporaciones”, opinó, a su vez, Posse.

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La fiesta de Insaurralde mezcló a oficialistas y opositores.
 
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