EL PAíS › LA TRANSFORMACION DEL EDIFICIO DEL CORREO EN EL CENTRO CULTURAL KIRCHNER

Entre la historia y el presente

La sala de conciertos, con capacidad para 1950 espectadores, es una gran estructura ovalada, que por su forma fue denominada La Ballena Azul. El Chandelier, una estructura vidriada que cuelga desde el techo, exhibirá obras de artistas noveles.

 Por María Daniela Yaccar

El Centro Cultural Néstor Kirchner es el emprendimiento más importante de Latinoamérica en materia de infraestructura cultural. Su superficie total es de más de 100 mil metros cuadrados. El edificio está dividido en dos partes: la histórica y la industrial. La primera, sobre la calle Sarmiento, es un área que fue restaurada, donde se conservan vitrales y mobiliario de época. Allí se encuentran el que fuera el despacho de Eva Perón y otros salones antiguos. El área industrial, a la que se ingresa por Corrientes, incorpora nuevos elementos arquitectónicos. Entre los atractivos de este sector se encuentran una Gran Sala de Conciertos, con capacidad para 1950 espectadores, que será sede de la Orquesta Sinfónica Nacional, y una sala de música de cámara para 600 espectadores, ubicada en el primer subsuelo. También el Chandelier, una estructura vidriada que cuelga desde el techo, que exhibirá obras de artistas noveles, y salas y auditorios de menor capacidad.

El espacio cultural de Sarmiento 151, de nueve pisos y pensado para albergar a todas las expresiones artísticas, conjugará entonces historia y contemporaneidad. Será uno de los más relevantes del continente. La sala de conciertos es una gran estructura ovalada y curva, con patas que la sostienen, similar a una ballena, por lo que se la llamó La Ballena Azul. Contará con un nivel acústico de excelencia y con un órgano de viento de 3500 tubos y 46 registros, diseñado en Alemania por la firma Klais. Otro destacado es La Cúpula, que ha sido restaurada íntegramente con leds para el Bicentenario, y desde la cual se puede ver toda la ciudad. En el área histórica, también denominada ceremonial, en el primer subsuelo, funcionará un museo que remitirá al pasado del edificio. Allí se colocaron unas 5 mil casillas del antiguo correo que fueron restauradas. En la página www.cultura kirchner.gob.ar se puede echar un vistazo a todos estos lugares, que se evidencian imponentes en las fotografías.

La apertura de este centro cultural fue una idea que Néstor Kirchner y Cristina Fernández comenzaron a barajar en 2006. En ese entonces, el edificio se encontraba abandonado y gran parte, en desuso. El ex presidente y la Presidenta imaginaban entonces un “faro cultural” de carácter federal e inclusivo que conservara, a su vez, la historia del Palacio de Correos y Telégrafos, más conocido como Correo Central. El 24 de mayo de 2010 se presentó la primera parte de la remodelación arquitectónica, en el marco de los festejos por el Bicentenario. Las obras habían comenzado en 2009 y comprendían las cuatro fachadas del edificio y una parte interna. Abarcaron los salones ceremoniales, como el Salón de Honor (segundo piso) y el Eva Perón (cuarto piso), la puesta en valor de la luminaria antigua, la recuperación de teselas francesas, herrería y carpintería. Se demolió el interior de una parte del edificio, en la zona delimitada por Alem, Corrientes y Bouchard. Hubo que excavar hasta un tercer subsuelo para fundar los cimientos y erigir una jaula de hierro que actualmente sostiene la fachada interior. El espacio iba a llamarse Centro Cultural del Bicentenario hasta que, en 2012, el Congreso determinó que llevara el nombre del ideólogo de la iniciativa. Un dato de color es que Néstor Kirchner era hijo de un trabajador postal, quien en sus viajes desde Río Gallegos hasta Buenos Aires solía visitar el edificio.

La historia de estas paredes se remonta a 1889. En ese año comenzó el proceso de edificación, interrumpido en varias oportunidades por falta de fondos. Por ello, la inauguración sucedió recién el 28 de septiembre de 1928, dos semanas antes del fin del mandato de Marcelo Torcuato de Alvear. Desde entonces funcionó como sede del Correo Central, hasta 2002. Durante el peronismo, el edificio albergó el despacho de Evita, y allí también funcionó la Fundación con su nombre. El diseño es del arquitecto francés Norbert Maillart, que le imprimió un sello neoclásico, tanto en el exterior como en el interior. Después trabajó, también, el arquitecto Jacques Spolsky.

En 1997, la Comisión Nacional de Museos y Lugares Históricos recomendó la protección del edificio y del mobiliario. Fue declarado Monumento Histórico Nacional (Ley 12.665). Tras la reestatización del Correo Argentino, el Gobierno optó por la restauración, el reciclaje y la puesta en valor del edificio, por un lado; y por el otro, por la incorporación de nuevos elementos arquitectónicos. En 2006 se llamó a licitación internacional para la presentación de proyectos. Respondieron más de 340 estudios de arquitectura, de más de veinte países. El primer premio se otorgó en noviembre de ese año, por decisión unánime del jurado, a los estudios Bares y Asociados (B4FS) y Becker-Ferrari, los dos argentinos. La obra fue proyectada por los arquitectos Enrique, Federico y Nicolás Bares, Daniel Becker, Claudio Ferrari y Florencia Schnack; y requirió del trabajo conjunto de los ministerios de Cultura y de Planificación, en el marco del Plan Nacional Igualdad Cultural. En esta primera etapa de apertura del centro cultural, los visitantes podrán acceder a los atractivos principales del área nueva: la sala de conciertos La Ballena, La Cúpula y el espacio La Gran Lámpara (el Chandelier), la estructura vidriada colgante sostenida desde un entramado de vigas Vierendeel.

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