EL PAíS › LOS MINISTROS DEL NUEVO GOBIERNO

El gabinete de Macri

- Jefe de Gabinete, Marcos Peña. Un destino natural para quien fue el jefe de campaña y es el cuadro de mayor cercanía con Mauricio Macri. Se sumó al macrismo prácticamente desde sus inicios, en 2002. En 2003 fue elegido legislador porteño con 26 años por “Compromiso por el Cambio”, nombre que llevaba el espacio antes de que mutara a la marca “PRO”. El que reforzó su vínculo con el presidente desde la Secretaría General del gobierno porteño, a cuyo frente estuvo durante toda la gestión macrista. Estudió Ciencias Políticas en la Universidad Di Tella. Tiene 38 años. Es hijo del diplomático y funcionario menemista Félix Peña. Coordinará un gabinete con mayoría de gerentes del sector privado.

- Ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay. Ex CEO del JP-Morgan, figura en la lista de evasores denunciados por la AFIP con una cuenta no declarada en Suiza de 786 mil pesosdólares fechada en diciembre de 2001. Fue presidente del Banco Central entre diciembre de 2002 y septiembre de 2004, y diputado entre 2009 y 2013 de la mano de Elisa Carrió. En 2001 intentó llegar al Banco Central, pero el senado rechazó su pliego por incompatibilidad con la ley de ética pública. Manejó la venta de Loma Negra y la fortuna de Amalia Fortabat. Vaticinó una devaluación para enero, lo que disparó los precios. El secretario del Tesoro estadounidense, Jacob Lew, saludó su designación.

- Ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Sonaba para Economía. Terminó en Interior, donde Macri le encargó “un rol más político, de relación con las provincias”. En los últimos cuatro años estuvo abocado a la legislatura porteña (2011-2013) y a presidir el Banco Ciudad (2013-2015). Tiene 45 años y una fuerte relación con los organismos de crédito internacional. Fue funcionario en Economía durante la segunda presidencia de Carlos Menem, bajo las órdenes de Roque Fernández.


- Ministra de Relaciones Exteriores y Culto, Susana Malcorra. Llega con el antecedente de haber sido jefa de gabinete de la ONU, cargo que ejerció desde 2012 y que le otorga, según el presidente electo, los atributos necesarios para volver a “vincular a la Argentina con el mundo”. “Obviamente, el ALCA es una alternativa”, dijo el lunes, en lo que fue su definición más tajante sobre el giro pro norteamericano que tendrá la política exterior. Igual que el presidente, es ingeniera (electrónica). Antes de dedicarse a la diplomacia, estuvo 25 años vinculada al mundo de los negocios: fue directiva de IBM y CEO de Telecom Argentina.

- Ministro de Producción, Francisco Cabrera. Empresario de 60 años, viene de ser ministro de Desarrollo Económico porteño, desde donde se impulsó la penetración del negocio inmobiliario en el sur de la ciudad. Preside la fundación Pensar, cantera de cuadros del PRO de donde surgieron varios de sus compañeros de gabinete. Fue directivo del diario La Nación y CEO de Máxima AFJP. Durante el coloquio de Idea de 2014 planteó como necesidad vender las acciones de las empresas privadas en poder del Estado tras la expropiación de las AFJP. “Propongo subastar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad en pedazos”, expuso aquella vez.

- Ministro de Agricultura, Ricardo Buryaile. Ex vicepresidente de CRA y ex diputado nacional por la UCR, su tarea urgente es acordar con el sector sojero que retiene aproximadamente 6 mil millones de dólares en silobolsas. Como prenda de canje, ya anunció la eliminación de las retenciones al trigo, al maíz y al girasol, y la quita de un 5 por ciento a la soja. Desde la CRA, fue uno de los dirigentes más combativos contra la Resolución 125.




- Ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren. Ex CEO de Shell, cargo al que renunció hace apenas seis meses, cuando cumplió 37 años dentro de la petrolera de origen inglés y holandés. Fue señalado por Axel Kicillof, a principios de 2014, por realizar maniobras financieras para provocar una megadevaluación. Hace dos años, en un ciclo de conferencias de ejecutivos, dijo que si el Estado quiere “intervenir en el sector energético” deberá “prometer sangre, sudor y lágrimas”.

- Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. “La Piba” vuelve a la función pública luego del desbande de la Alianza. La parábola de su trayectoria es bien conocida: de la militancia en los 70 en Montoneros y a recortarle el 13 por ciento a los jubilados y estatales por imposición del FMI. Apoyó a Antonio Cafiero en la interna contra Carlos Menem a fines de los 80 y sobre el final del mandato del riojano se acomodó como funcionaria de Justicia. Volvió al Congreso de la mano de Elisa Carrió, con quien rompió para acercarse al PRO.

- Ministro de Trabajo, Jorge Triaca. Economista de 41 años, recibido en la Universidad de San Andrés. Proviene de la Fundación Pensar, fue electo diputado nacional en 2009 y renovó su banca en 2013. Hugo Moyano lo definió como “un joven entusiasta” pero “sin experiencia” para manejar el ministerio. Antes de asumir, ya tuvo un primer traspié con las idas y venidas sobre la quita del impuesto a las Ganancias en el aguinaldo. Es hijo del dirigente del sindicato de plásticos Jorge Alberto Triaca, primer ministro de Trabajo de Carlos Menem.

- Ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable: Sergio Bergman. “No tengo conocimiento técnico en el área de medio ambiente”, se sinceró apenas se conoció su nombramiento. Es farmacéutico de profesión, rabino, tiene seis libros publicados y para asumir debió renunciar a su banca de diputado. Se anotó entre los principales opositores al memorándum de entendimiento con Irán. La agrupación Memoria Activa se opuso a su primera candidatura como legislador porteño, argumentando que aceptaba compartir espacio con el “Fino” Palacios, imputado en la Causa encubrimiento por la AMIA.

- Ministro de Transporte: Guillermo Dietrich. Empresario, 46 años. Igual que el presidente, estudió en la UCA, de donde egresó como economista. Como subsecretario de Transporte porteño, tuvo bajo su órbita dos de las obras más publicitadas de la gestión PRO en la ciudad: las bicicendas y el metrobús. Por la construcción del tramo norte de este último, enfrenta una denuncia de la Asamblea de Vecinos Inundados de Saavedra.




- Ministro de Ciencia y Tecnología: Lino Barañao. El único ministro de Cristina Kirchner que continúa en funciones. Al anunciar su continuidad, Marcos Peña llenó de elogios su gestión y garantizó que se mantendrán los subsidios a la investigación. Muchos de los científicos que compartieron con él la campaña en favor del FpV cuestionaron su decisión de seguir. “No estoy atado al sillón”, advirtió.




- Ministro de Justicia y Derechos Humanos, Germán Garavano. Abogado, 46 a-ños. Fue fiscal general de la Ciudad. La vicepresidenta de la Corte, Elena Highton de Nolasco, calificó de “muy buena” su designación pero dejó en claro que el cargo de Alejandra Gils Carbó al frente de la Procuración “es vitalicio”.







- Ministro de Turismo, Gustavo Santos. El delasotista del gabinete. Viene de ocupar la misma cartera a nivel provincial en Córdoba, donde Macri le sacó 900 mil votos de diferencia a Scioli. Comenzó su militancia en el radicalismo, y hasta ocupó una banca como legislador provincial por la UCR, pero en 2007 se pasó al delasotismo.





- Ministro de Cultura, Pablo Avelluto. “No hay que tomarse seriamente los tuits de nadie”, fue la defensa del ex coordinador del Sistema de Medios Públicos de la Ciudad ante las acusaciones que recibió por algunos de sus (viejos) tuits. Entre otras cosas, el ministro de Cultura escribió: “A esta altura de las cosas, la dictadura me parece tan irrelevante como Agustín Rossi”. Tiene 49 años y es comunicador social de la UBA.



- Ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley. Ocupó ese cargo en la Ciudad durante el segundo período de Macri como jefe de Gobierno. Forma parte de los cuadros jóvenes que fueron escalando dentro de la estructura del macrismo: con 26 años fue asesora en la Legislatura, luego pasó a la dirección del Grupo Sophia y desde allí saltó a Desarrollo Social, bajo el mando de Vidal. El suyo fue el ministerio con mayores conflictos sindicales, dado el elevado número de trabajadores tercerizados.


- Ministro de Defensa, Julio Martínez. Uno de los pocos radicales del gabinete. Riojano, de profesión ingeniero, 53 años, comenzó su militancia con el alfonsinismo en la Universidad de Córdoba, como parte de la Franja Morada. En su paso por la Cámara de Diputados, fue presidente y luego vicepresidente de la Comisión de Defensa.





- Ministro de Telecomunicaciones, Oscar Aguad. Uno de los primeros y más entusiastas macristas dentro de la UCR. Con el apoyo de Macri, se lanzó como candidato a la gobernación de Córdoba, pero quedó lejos de Schiaretti. Fue interventor de la ciudad de Corrientes, de donde salió con una denuncia penal por administración fraudulenta. La Corte Suprema decidió sobreseerlo. “En Argentina no hay medios monopólicos”, dijo.



- Ministro de Salud, Jorge Lemus. Médico clínico. Fue el primer ministro de salud del PRO en la ciudad. Macri le debe mucho más que un cargo: en 2010, durante su fiesta de casamiento con Juliana Awada, Lemus intervino de urgencia y lo salvó de una muerte absurda: evitó que el presidente se ahogase con un bigote falso mientras intentaba imitar a Freddie Mercury. No tuvo la misma urgencia para los habitantes de la villa: Lemus casi va a juicio político tras negarse a enviar ambulancias a la villa 2124.


- Ministro de Educación y Deportes, Esteban Bullrich. Informático de 46 años. Es sobrino de la ministra de seguridad. Dirigió ese mismo ministerio en ciudad desde 2010, en reemplazo a Mariano Naradowski, quien renunció envuelto en el causa de las escuchas ilegales, por la que también el presidente continúa procesado. Al implementar el sistema de inscripciones on-line, dejó sin vacantes a 11 mil chicos.




- Ministro de Modernización, Andrés Ibarra. Macri creó un ministerio homónimo al que ya existía en la ciudad para nombrar a un hombre de su confianza, que conoce desde sus épocas al frente de las empresas de su padre. Ibarra fue también uno de sus mayores colaboradores durante el tramo final de su presidencia en Boca.






- Secretario general de la Presidencia, Fernando De Andreis. Uno de los pocos con formación en la UBA, junto a Lemus y a Avelluto. Tiene 39 años y es licenciado en Administración. Fue legislador porteño y viene de desempeñarse como presidente del Ente de Turismo de la Ciudad. Se unió al PRO en 2002. Fue uno de los enviados del PRO, junto a Federico Pinedo, a la negociación de último momento por el traspaso de mando.

Informe: Matías Ferrari.

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