EL PAíS › HEBE DE BONAFINI ENCABEZO LA MARCHA MULTISECTORIAL

Otra multitud en San Luis

Las clases se desarrollaron con normalidad, pero la protesta callejera también. La Multisectorial convocó a otra marcha que pidió la renuncia del gobernador Alberto Rodríguez Saá y la intervención federal.

En San Luis, los maestros volvieron a las aulas y la Multisectorial, a la calle. Aunque la decisión de los docentes puntanos de suspender el paro que llevaban adelante ayudó a bajar la tensión en la provincia, diez mil personas realizaron una nueva marcha en la que participó además la titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini. Volvieron a exigir la renuncia del gobernador Alberto Rodríguez Saá y la intervención federal en los tres poderes. “San Luis es una dictadura encubierta y la policía reprime a todos aquellos que trabajan y reclaman justicia y democracia, sólo falta que venga López Rega”, dijo Bonafini.
La movilización en la capital provincial partió después de las 18 desde la sede del Correo, con la titular de Madres al frente. Pese a la tregua alcanzada con el gobierno puntano, los docentes dejaron en claro que no cambiaron su postura frente a la actual administración y volvieron a marchar junto a los laicos autoconvocados.
Fiel a su estilo, Rodríguez Saá utilizó a los beneficiarios del Plan de Inclusión Social como escudo. Igual que en las últimas marchas, más de mil “pico y pala” –así los llaman los opositores– se congregaron frente a la Casa de Gobierno a pedido del Ejecutivo para expresar su apoyo a la actual gestión. Desde hace quince días la sede de la gobernación está permanentemente custodiada por estos trabajadores que, ante cada anuncio de marcha, llenan la Plaza Independencia para impedir cualquier acto.
Previendo esta posibilidad, antes de iniciar la movilización, desde la Multisectorial aseguraron que harían responsable al gobernador por cualquier incidente. Sobre el final de la jornada, los bandos cruzaron algunos insultos y forcejeos, pero todo terminó en calma ya que el oficialismo dejó un espacio libre para que avanzara la manifestación e instaló unas vallas metálicas para separar a opositores de oficialistas. El viceministro de la Legalidad, Eduardo Allende, había garantizado no reprimir.
Luego del descabezamiento de la cúpula de la Policía provincial que ordenó el miércoles, el gobernador dispuso ayer un fuerte dispositivo policial. Pero con el recuerdo aún fresco de la represión que se desató hace dos semanas contra los docentes, los uniformados mantuvieron distancia de los manifestantes. A pedido de los integrantes de la Multisectorial, en la movilización había además veedores de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación para controlar el accionar de las fuerzas de seguridad.
“A los Rodríguez Saá yo los conozco, son unos fascistas corruptos y no puede ser que en Argentina haya una dictadura encubierta”, dijo Bonafini en la plaza. La titular de Madres había llegado temprano a la provincia para sumar apoyo a los opositores, y durante la tarde se interesó en otra de las grandes disputas abiertas en territorio puntano: la doble intendencia de la capital. Bonafini se reunió con el jefe comunal opositor, Daniel Pérsico, quien la nombró “huésped de honor” de la ciudad. Pese a la calma con que se desarrolló la movilización y al acuerdo con los docentes puntanos que permitió el restablecimiento de las clases, en San Luis la situación está lejos de una solución definitiva. La Multisectorial prometió nuevas marchas y la tregua con los maestros descansa sobre la base de que el gobierno provincial sancione en el plazo de veinte días un nuevo estatuto con las propuestas del gremio.

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Las calles de la capital sanluiseña fueron otra vez inundadas por la protesta.
 
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