EL PAIS › LUIS JUEZ Y SU VINCULO CON EL PRESIDENTE

“Soy fanático de Talleres, La Mona y Kirchner”

El intendente de Córdoba regala críticas, pero dice apoyar a Kirchner, que lo respaldará como candidato a gobernador en el 2007.

 Por Diego Schurman

–Dale culeao, subí al auto.

Luis Juez apura a su hijo Martín con una indudable muletilla cordobesa y un decidido tono paternal. “Lo estoy buscando de un cumpleaños y ahora lo estoy llevando volando a lo de mi mamá”, explica el intendente, del otro lado de la línea, con un coro de voces infantiles de fondo que se irá perdiendo a medida que el coche se aleja del lugar. Es Pascuas pero no tiene descanso. Y el reportaje se hará a toda velocidad, en todos los sentidos.


–¿Se murió la transversalidad?

–La estamos construyendo con Sabbatella, Lifschitz, Binner. Lo que murió o nunca nació es la idea de convertir una expresión política plural en satélite del Gobierno.

–Kirchner sedujo a su concejal Héctor “Pichi” Campana a disputar la intendencia en el 2007 desde un espacio kirchnerista. ¿Le están desgajando el Partido Nuevo?

–Nosotros no hacemos política con la foto y la chequera de Kirchner. Hacemos política con la política del Presidente. Kirchner puede tentarlo a Campana porque ve la propuesta de honestidad y transparencia que ejecutamos en carácter monopólico desde el Frente Nuevo. Es verdad que también puede haber una picardía de algún dirigente que utiliza su proximidad con el Presidente para llevar agua hacia su molino, o generar fastidio por alguna decisión que nosotros tomamos...

–¿Se refiere al rechazo del proyecto de reforma de la Magistratura?

–No aprobar esa reforma preocupó a algunos funcionarios nacionales porque se dieron cuenta de que no nos pueden manejar. Pero siempre fue planteado en un marco de absoluta lealtad. Nadie puede decir “Luis Juez nos traicionó”.

–¿Kirchner no le exige jugar a todo o nada?

–(Piensa.) Yo adscribo a las palabras de Kirchner. Cuando nos juntamos con los cinco diputados nacionales del Frente Nuevo nos dijo: “Yo reivindico la posibilidad que tienen de coincidir o discernir”. El Presidente tiene claro que no apañamos ni toleramos la justicia menemista, que creemos en la independencia de poderes y la despolitización del Poder Judicial.

–El Partido Nuevo surge con críticas a la metodología de los aparatos radical y peronista. ¿Cuando Kirchner cierra trato con Barrionuevo no reproduce esa metodología de aparato de sumar dirigentes más allá de los pensamientos?

–Hay que decir la verdad: nosotros tenemos un modelo de acumulación muy distinto. No creemos en el amontonamiento. Amontonar no significa construir un proyecto. En eso no estamos de acuerdo. No creemos en la seducción de los aparatos. Es una seducción tramposa.

–¿El episodio de Pichi Campana también lo pone en estos términos?

–No, no, no. Eso nos permite entender que lo que hemos construido en todo este tiempo no es poca cosa. Si posicionamos dirigentes del Frente Nuevo para el proyecto del Presidente no me preocupa. A mí me hubiese preocupado si Pichi Campana hubiese ido a ver a Macri. Que lo vea a Kirchner me llena de satisfacción. Por convicción no debe haber ningún tipo más cerca del Presidente que el propio intendente de Córdoba. Se lo digo en cordobés básico: en esta disputa para ver quién es más “K” en Córdoba me veo en la posibilidad de, una vez que terminen de contar los votos en Italia, hablar con Berlusconi para que me preste a “KK” (por Kaká el jugador del Milan) para demostrar que soy más “K” que nadie.

–¿Le preocupa una eventual salida de Campana del Partido Nuevo para militar en un frente kirchnerista?

–Falta mucho tiempo. No nos preocupa. Es muy difícil que un armado electoral nos pueda arrebatar la ciudad de Córdoba. Yo en la vida descubrí que uno como albañil de la construcción puede perder cualquier herramienta, lo único que tiene que ser tuyo es el andamio, porque el día que te quitan el andamio te quedás colgado de la ventanilla. Y el andamio es la relación con la gente. Y esa relación la construimos todos los días.

–¿Hay alguna explicación a la denuncia que le hizo Luis D’Elía por retención indebida de fondos para la construcción de viviendas?

–D’Elía vino de la mano de Patricia Vaca Narvaja a Córdoba y cometió un acto de torpeza imperdonable al decir que hemos retenido dinero del gobierno nacional destinado a cooperativas de vivienda. Acá, hasta que las cooperativas no estuvieron regularizadas, normalizadas, y certificaron la actividad de vivienda, nosotros no les hemos liberado dinero. Nosotros no hacemos clientelismo político con el dinero del Estado. Eso no se lo permitimos a nadie, ni siquiera al gobierno al que suscribimos.

–¿Usted dice que D’Elía hace clientelismo?

–Yo digo que no le permitimos. Ni a D’Elía, aunque un puñado de las cooperativas pertenezcan a su Federación de Tierra y Vivienda (FTV). Hizo una gran torpeza al decir que retuvimos un millón de pesos, cuando en verdad ya repartimos a 29 cooperativas, 28.450 pesos por cooperativa.

–¿Más allá de la denuncia hace una lectura política del hecho?

–Creo... creo que D’Elía pudo ser objeto de la picardía de algún sector del peronismo de Córdoba para obtener algún rédito. D’Elía puede tener ese tipo de expresiones con algún intendente del conurbano bonaerense, pero no con un intendente de Córdoba. Y lo digo con respeto. Además D’Elía tiene que rendir “ética I”, “introducción a la honestidad II”... tiene que rendir varias materias. Puede cuestionar mi forma de expresarme y de entender la política, pero no mi forma de administrar.

–¿Cómo viene su relación con el gobernador De la Sota?

–Ufffff. De la Sota es un personaje raro. Pasó del menemismo galopante de la política neoliberal de los ’90. Cruza la General Paz y se convierte en estatista, pero vuelve a Córdoba y apela al manual privatizador de Menem. Y lo ejecuta a rajatabla.

–¿A quién ve como candidato a gobernador de Córdoba para el 2007?

–Está pintando este pibe ¿cómo se llama?... este pibe Luis Juez.

–Se tira a la pileta, nomás.

–Sí, quiero ser el gobernador de Córdoba.

–¿Y qué pasa con candidatos como Juan Carlos Schiaretti, que apoya De la Sota, o Eduardo Di Cola, que lleva el sello oficial de Compromiso K, o el funcionario kirchnerista Ricardo Jaime?

–Yo les digo a ellos que no se puede hacer política desde la peatonal de Córdoba o juntando un grupo de amigos nada más porque sos alto funcionario del gobierno nacional. El cordobés no tolera esas cosas, es muuuuuuuuuuuy jodido, no le gusta ser gobernado desde la Capital Federal. De la Sota intentó ganar en Córdoba desde la Embajada de Brasil o con la chapa de diputado nacional. Pero fue gobernador cuando se instaló en la provincia.

–¿Kirchner lo banca a usted en esta aventura política?

–A los amigos no hay que comprometerlos. Igual creo que nos va a bancar. Si quiere ganar Córdoba, nos va a bancar.

–Sabiendo su lógica anti-aparato, ¿qué sensación le produce un Congreso de la Nación con los apellidos Menem, Duhalde...?

–Es la versión vernácula de Jurassik Park. Es muy lamentable para los que creemos que la democracia se tiene que depurar en serio. Pero desde el punto pedagógico sirve. Pongo a mi hijo delante de la tele y le digo: “Ves, ese que está sentado ahí fue responsable del genocidio económico del país. Ese otro, manejó la provincia como si fuera un señor feudal y tiene tantas complicaciones con los derechos humanos como la de un general nazi de la Segunda Guerra. Ese otro que está a la derecha ha sido complaciente con todos los gobiernos y ha votado a todos los gobiernos a cambio de mantener sus privilegios”.

–¿Se arrepiente de haberle dicho “ladrón” a un árbitro de fútbol?

–Utilicé un término de cancha para juzgar la conducta de un árbitro que había favorecido con un penal a mi equipo, Talleres. El periodista me preguntó “¿qué opina del penal que le regalaron a Talleres?”. Yo tendría que haber dicho “bueh, esta vez nos tocó a nosotros”. Pero tengo un fuerte concepto de la justicia. Y lo expresé en términos futbolísticos y el árbitro se ofendió. Por eso pedí las disculpas del caso. Entre la cabeza y el corazón está la boca. Todo lo que digo sale del corazón, nunca estoy especulando. Odio la hipocresía. Soy revulsivo a lo políticamente correcto. Algunos creen que por ser intendente tengo que jugar al golf y opinar desde la CNN, pero yo hablo desde el tablón.

–¿Y se amigó con La Mona Giménez?

–No me peleé. Lo que pasa es que a La Mona en Córdoba no se la toca. Pero después de Cromañón tuvimos que actuar con firmeza y por primera vez en 60 años se suspendió un baile de La Mona.

–A pesar de los conflictos es hincha de Talleres, La Mona y Kirchner.

–Nooo. Peor. ¡¡¡Soy fanático de Talleres, La Mona y Kirchner!!! A los tres los tengo en el corazón, y como tengo un corazón amplio los tengo a los tres cómodos.

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Imagen: DyN
 
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