EL PAíS › DURA REPLICA DE MICELI A LAVAGNA POR LAS CRITICAS AL GOBIERNO

Nos habíamos amado tanto

Lavagna criticó la política de precios, el manejo de la crisis de la carne y la relación con Venezuela. Miceli lo cruzó. Dijo que él no podía parar la inflación, que ignoró el Plan Ganadero y que le pedía plata a Chávez. En la Rosada creen que se quebraron los puentes con el ex ministro.

 Por David Cufré

“Debería ser más humilde”, le reprochó ayer Felisa Miceli a Roberto Lavagna, en una dura respuesta al ex ministro de Economía por sus críticas al Gobierno y a la conducción del Palacio de Hacienda del día anterior. La funcionaria lo emparentó a la derecha por sus comentarios sobre Venezuela, lo acusó de tener responsabilidad en la crisis de la carne y reveló que su antiguo mentor estaba “preocupado” por la aceleración inflacionaria de la última etapa de su gestión, problema que resolvió el actual equipo económico con la estrategia de acuerdo de precios atacada por el propio Lavagna. El cruce fue estruendoso por el contenido de las declaraciones, pero también porque la tuvo a Miceli como protagonista, quien supo ser protegida y llegó a la función pública de la mano del ex ministro.

El conflicto tiene una dimensión política mayor, ya que Miceli no fue la única en confrontar con Lavagna. El Gobierno eligió a dos pesos pesado como Carlos Kunkel y Luis D’Elía para embestir contra él. El diputado sostuvo que Lavagna “está dando sus charlas y teniendo posiciones muy próximas al Opus Dei” y “a la derecha”. El piquetero, subsecretario de Tierras para el Hábitat Social, afirmó que “articula en la Argentina los intereses de Estados Unidos” y que es “la referencia electoral del centroderecha”.

Todavía restan diecisiete meses para las elecciones y el mapa de candidaturas puede sufrir varias alteraciones. Sin embargo, una lectura de la pelea entre el Gobierno y el ex ministro, surgida de fuentes empresarias, es que se originó por la supuesta decisión de este último de postularse para la presidencia. De las reuniones mantenidas en los últimos días por el ex ministro, deducen que lo haría en un frente con el radicalismo y el grupo de duhaldistas que encabezan Francisco De Narváez, Juan José Alvarez y Jorge Sarghini. El alfonsinismo intenta sumar al Partido Socialista y para ello mantuvo contactos con Hermes Binner y Rubén Giustiniani.

La movida aún se encuentra en terreno de elaboración, pero algunos de quienes la impulsan explican que los embates de las últimas semanas de Lavagna contra el Gobierno hay que interpretarlos en el marco de este armado político. Y también la respuesta de ayer de los representantes del oficialismo. El episodio, por lo pronto, ubicó a Lavagna en el terreno de la oposición.

Miceli realizó sus declaraciones a la agencia oficial Télam. Fueron comentarios filosos, que contrastaron con el muy bajo perfil de la ministra hasta el momento. “Llama la atención –dijo– y cuesta creer que el ex ministro Lavagna manifieste públicamente su preocupación por la reconstitución del stock ganadero. No parecía estarlo cuando no escuchó las propuestas del Plan Ganadero que elaboró, hace dos años, la Secretaría de Agricultura junto a los distintos actores de la cadena de valor de la carne.” Anteayer, al hablar en la V Conferencia General de Seguros, Lavagna había criticado la política de acuerdos de precios y la suspensión de exportaciones de carne para evitar su aumento en el mercado interno. “Se requiere de una intervención con bisturí, pero no un hacha”, había manifestado el ex jefe de Hacienda.

Cuando Miceli conoció esas declaraciones, decidió responderle. Sintió las palabras de su antiguo referente como un ataque personal, como una deslealtad y, encima, con apreciaciones injustas. A Lavagna le pasó ayer algo parecido. La relación entre ambos es extensa y supo ser de mucha confianza. Miceli trabajó a principios de los ’90 en Ecolatina, la consultora creada por el ex ministro. Cuando éste llegó al Ministerio de Economía, la llamó para ubicarla en un puesto clave: fue su delegada personal en el directorio del Banco Central. Era un puesto estratégico por la confrontación de Lavagna con los entonces presidentes de la autoridad monetaria, Aldo Pignanelli y Mario Blejer, quienes propiciaban políticas a tono con los reclamos del sector bancario y del FMI. Ya con Néstor Kirchner en la presidencia, Lavagna auspició la llegada de Miceli a la jefatura del Banco Nación, de donde finalmente saltó a su sillón.”No lo mencioné hasta ahora por delicadeza, pero (Lavagna) debería ser más humilde, ya que de haberse aplicado (el Plan Ganadero) no necesitaríamos ningún bisturí, es más, ni siquiera hubiéramos entrado a la sala de operaciones”, enfatizó la ministra. Luego destacó el logro de los acuerdos de precios para contener la inflación y remarcó que ése “es otro punto de diferencia” que mantiene con su antecesor. En este aspecto, fue especialmente lacerante. “Como es sabido, desde octubre del año pasado las distintas proyecciones para el primer trimestre del 2006 daban un 5 por ciento de suba del Indice de Precios al Consumidor. Fui testigo de su preocupación en aquellos meses. Con mucho esfuerzo, con trabajo, con el aporte de diversos sectores, logramos en el primer trimestre de este año un índice del 2,9%”, explicó Miceli.

Lavagna había criticado la política antiinflacionaria del Gobierno por considerar que está centrada en los acuerdos de precios y desatiende cuestiones fiscales, monetarias, de ingresos y de productividad. “Las políticas exitosas son las que abarcan todos los aspectos. Se inventa que esto es el modelo francés, nada más falso que eso”, dijo el economista en el congreso empresario.

Sobre este tema, Miceli respondió: “Nos hemos nutrido de las distintas experiencias internacionales, entre ellas las de Francia, pero adaptándolas a nuestra realidad sin copiarlas mecánicamente”.

En otro orden, la ministra defendió la posición adoptada por el Gobierno en torno de la política hacia Venezuela y su ingreso al Mercosur, luego de que Lavagna opinara que “es bueno que la patota quede afuera” del bloque regional. “Muchos sectores de la derecha tienen la misma conceptualización que el ex ministro Lavagna. Surge entonces una pregunta: Cuando le pedía al ministro (de Hacienda, Nelson) Merentes fondos para cerrar la brecha financiera, ¿lo hacía sólo para aprovechar una oportunidad?”, retrucó Miceli.

Finalmente, agregó que “el acercamiento de Venezuela al Mercosur no responde a impulsos sino a la decisión colectiva de los países que lo integran. Tenemos una gran diferencia con él, ya que para nosotros Venezuela es un país que nos ha ayudado mucho financiera y comercialmente y le debemos reconocimiento y respeto”. Miceli se enojó con este ataque de Lavagna al gobierno de Chávez porque lo consideró una hipocresía, como ella misma sugirió, y porque se produjo en momentos de tensión en los mercados financieros internacionales. Por esa razón, el Gobierno necesita que Caracas siga comprando títulos de deuda argentinos.

Página/12 quiso comunicarse con Lavagna para conocer su opinión, pero el ex ministro prefirió no responder. Hoy iría a la Bolsa de Comercio para participar de la presentación de un libro sobre empresas nacionales de su ex portavoz, Armando Torres. Estarán presentes destacados empresarios, quienes siguen los acontecimientos con gran atención.

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Felisa Miceli, actual ministra de Economía, junto al ex ministro Roberto Lavagna.
 
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