EL PAIS › JUAN CARLOS BLUMBERG EN SU CASI ROL DE CANDIDATO A LA GOBERNACION BONAERENSE

“Se necesita orden y poner disciplina”

“Yo siempre fui un hombre de gestión”, dice el ingeniero y así da una pista sobre su futuro lanzamiento, que anunciará en marzo. Para completar, asegura que manejar una empresa da una idea de cómo gobernar una provincia: “El concepto está”.

 Por Werner Pertot

La estrella de sheriff reluce en el escritorio de Juan Carlos Blumberg. El pisapapeles, que dice “sheriff Los Angeles county”, parece perdido entre las innumerables carpetas del ingeniero, pero está a la vista de quien vaya a visitarlo. “Fue un regalo de María Simms”, aclara sobre quien lo relacionó con el gobernador de California, Arnold Swarzenegger. Uno de sus tantos contactos en Estados Unidos. De saco color crema, Blumberg ríe cuando Página/12 le pregunta sobre las propuestas que recibió para ser candidato. “Macri y otros”, deja flotando. Un dato no se les escapará a sus posibles aliados políticos: a lo largo de la entrevista cita cifras de coparticipación bonaerense, enumera problemas de gestión y busca mostrarse preparado para resolverlos (en especial, con la inseguridad). En resumen, habla como si ya tuviera resuelto postularse para gobernador bonaerense. Una decisión que no revelará hasta marzo.

–¿Será o no candidato?

–En este momento, creo que más importante es reunir en una mesa a las distintas personas que se presentan como candidatos, para que fijen políticas de Estado como hacen en todos lados.

–Pero usted dijo que iba a tomar una decisión en marzo.

–Sí, sí, a fines de marzo la voy a tomar.

–¿Qué factores van a influir?

–Primero, tenés que ver si realmente toda la gente que se reúne qué puede aportar. Además voy a ver físicamente cómo estoy.

–Es decir, si puede aguantar el ritmo de la campaña.

–No solamente la campaña, sino después. Yo todo lo hago con muchas ganas. No vas a tener sábado ni domingo. Vas a tener que darle como 14 horas por día.

–¿Qué otras cosas influyen en su definición?

–Tenés que ver con qué equipos de trabajo contás. Tercero, si podés realmente construir o ayudar. Y no meterte en algo de lo que no sepás. Yo me pasé leyendo muchas cosas. Te puedo hablar de muchos temas. Lo que tengo es que la gente te agarra en la calle, te abraza, te pide y te dice: “Y, ¿cuándo se larga? Nosotros necesitamos que se largue”.

–Los dirigentes políticos también le preguntan seguido...

–Los políticos te vuelven loco. Pero quiero ser honesto y no decir algo que no es: yo a ninguno le prometí nada.

–A Macri se lo ve ansioso por saber su respuesta.

–Macri y otros (se ríe). El tiene la suerte de ser conocido por Boca. Porque en Boca hizo una buena gestión. Es un hombre acostumbrado a los negocios. Uno ve a la gente humilde que lo apoya, aunque a veces uno no sabe si es por Boca.

–¿Puede ser un buen presidente?

–Lo importante es que tenga buenos equipos. En la Argentina habría que unir fuerzas y no ser un mosaico. Tendría que haber dos o tres partidos fuertes, que tengan alternancia.

–Eso es lo que propone el Gobierno: un partido de centroderecha y otro de centroizquierda.

–A veces esos términos... cuando hablás con Ségolène Royal en Francia, lo que es de izquierda allá, vos acá dirías que es de derecha.

–¿Y usted prefiere la centroizquierda o la centroderecha?

–Yo soy una persona de centro. Y toda mi vida he sido más de centroizquierda que de centroderecha. Porque siempre me he dedicado a trabajar, a que los que están abajo crezcan. Yo de chico siempre trabajé y nadie me regaló nada. Tenemos que buscar lo que puede aportar cada uno y no entrar en descalificaciones que no conducen a nada.

–Ahora, si acepta ser candidato, sería un referente opositor.

–Yo nunca fui opositor. Lo que uno siempre trató es de ayudarlo, porque si al Presidente le va bien, les va bien a todos los argentinos.

–¿Piensa lo mismo de Scioli?

–Con Scioli tuve muchas reuniones y siempre me pedía que lo ayude porque quería ser candidato en la Ciudad de Buenos Aires. Ahora lo digitan para que esté en la provincia. Si alguien se prepara para algo, que lo cambien... (Hace un gesto de desagrado.)

Mesa para seis

–¿Cómo evalúa la mesa de diálogo?

–La gente que va a participar hasta el momento son Macri, López Murphy, Sobisch, De Narváez, Puerta, Stolbizer, que es una mujer que me impresionó mucho. Ella lo que pide es que haya más mujeres.

–Si hay acuerdos, ¿se puede llegar a una coalición electoral?

–No es una mesa de oposición. Ni es para formar después una coalición.

–Pero algunos están interesados en que sea una mesa de oposición...

–Yo de ese tema no he hablado. En ningún momento lo he hablado así.

–¿Carrió no lo entendió?

–Ella sale con que esto es algo que hace Alberto Fernández combinado conmigo. Yo a Alberto Fernández no lo veo desde antes de la última marcha. Y después... nunca más.

–Ella también planteó que su fundación recibió dinero del Gobierno.

–Nunca recibió un peso.

–¿Nunca? ¿Ni al principio?

–Nunca.

–Carrió también mencionó que lo recuerda de cuando trabajaba en la textil Midex...

–Nunca la vi. La primera vez que la vi a Carrió fue en una Expochacra, que me la presentó (Claudio) Escribano de La Nación. Tuvimos un almuerzo y después una charla. Fue la única oportunidad que tuve de hablar con ella.

–¿A quién más tiene pensado convocar?

–No, no quiero decir más nombres, porque después se enteran por los diarios y me dicen: “Pero cómo me enteré a través los medios”.

–Seguro que a D’Elía no lo llama...

–Noo. ¿Qué aportó D’Elía? No aportó nada, sino cortar alambrados. Fue a atacar a este hombre en Corrientes (el estadounidense Douglas Tompkins), que le ha hecho mucho bien a la Argentina.

–¿Y a Castells sí?

–La idea era llamar a gente que se presenta a elecciones.

–Bueno, Castells se lanzó a presidente, con su mujer de vice.

–Ah, no sabía. Con Castells he tenido muchas charlas y lo aprecio mucho como persona. Cuando fui a marchas, hizo todo con respeto, no cortó el tránsito. Todo con mucho orden. Yo le había hablado de que con esos cortes, en lugar de ganarse la gente, se la ponía en contra.

–Y le hizo caso: anunció que no hará más cortes.

–Por eso, es un hombre inteligente.

–¿También tiene previsto invitar a partidos de izquierda?

–Bueno, hay que convocar, hay que invitar. Tiene que haber pluralismo, como debería funcionar el Congreso. Mis experiencias en el Congreso es que algunos están hablando por teléfono mientras otros hablan, nadie se escucha. Es lo que debemos cambiar.

–Me queda claro que al Congreso no va a ir como candidato...

–Yo toda mi vida he sido una persona de gestión, de acción: fui director de fábrica, gerente general.

–¿Es lo mismo administrar una fábrica que una provincia?

–Por supuesto que no. Pero el concepto está. A veces, tenés ideas de cómo se encaran los equipos. Tenés idea de cómo se hace.

Perón, Menem o Kirchner

–¿A la mesa de diálogo también piensa invitar al oficialismo?

–Por supuesto.

–¿Y cree que aceptará?

–Eso espero.

–Pero me decía que la relación con el Gobierno cambió.

–Desde que hicimos la marcha a Plaza de Mayo, a pedido de la gente por las cosas que no habían cumplido en materia de seguridad, se ve que se molestaron.

–¿Cambió su opinión del Presidente?

–Yo creo que el Presidente ha hecho muchas cosas muy buenas: se ha generado más trabajo, hay empresas pymes que están empezando de nuevo. También algunos le criticaron que se pagó esa deuda (al FMI), a mí me parece que desde que tengo uso de razón este país se fue endeudando. Este Presidente por lo menos pagó una deuda. Eso es importante... Y hay cosas con las que también están en falta, como el tema de la seguridad. Creo que él tendría que haber intervenido en la provincia de Buenos Aires, que es donde más denuncias tenemos.

–¿Pero cómo tendría que intervenir?

–Hay cosas que se hacen muy mal, como lo de (Jorge Julio) López. Con todas las declaraciones tan importantes que hizo, lo mínimo que tendrían que haberle brindado es una protección de seis custodios.

–¿Puede haber grupos parapoliciales y paramilitares actuando en la provincia, como dijo Kirchner?

–No sé, yo no creo. Creo que esto es todo una desidia. Fíjate cuando fue el traslado de los restos del general Perón, que fue tres veces presidente de los argentinos. Y ahí Arslanian delegó la seguridad en los sindicatos. La seguridad es indelegable. Eso da idea del grado de ineptitud.

–¿Usted no será peronista?

–Nooooo.

–¿Cómo se define políticamente?

–Nunca tuve participación política.

–¿A quién votó en las últimas dos elecciones?

–Yo voté... Bueno, hay veces que no he estado en el país... La ultima vez vine para votar en contra de Menem. Porque me parece que él destrozó el país. Lo que hizo Cavallo fue terrorífico: abrió las cortinas con importaciones indiscriminadas, sin seguro social, se cerraron empresas y se crearon villas de emergencia. Fue salvaje.

–¿Lo conversó con Roberto Durrieu esto? Porque él fue el abogado de Cavallo. Y ahora está con usted.

–Desconozco. Yo a Durrieu lo llamé para esta etapa penal y ha hecho un trabajo muy bueno.

La tesis Pando

–¿Por qué siempre se lo ve rodeado por personas vinculadas a la dictadura, como Durrieu?

–Yo me reúno con toda la gente, no discrimino a nadie. Me reúno con gente pobre, con éste, con el otro. Las puertas están abiertas a todo el mundo.

–Pero Durrieu fue funcionario de una dictadura que secuestró y asesinó.

–Durrieu fue funcionario... no sé qué cargo tenía...

–Fue fiscal de Estado durante el gobierno del general Ibérico Saint-Jean, cuando el jefe de la Bonaerense era Ramón Camps. Y fue subsecretario de Justicia de Jorge Rafael Videla.

–Desconozco, desconozco. Porque muchos años yo me fui a estudiar y trabajar afuera. Me acuerdo de que estaba con un socio suizo y me decía: “Mire, en la Argentina...”. Y nosotros no sabíamos a veces las cosas que pasaban.

–A treinta años, ¿qué piensa de lo que ocurrió?

–Un desastre. En ningún momento se puede usar el Estado en esa forma. Si hay alguien... lo tiene que hacer a través de la Justicia. Todos tienen que estar en un marco de derecho y de respeto de la gente. Lo que ha ocurrido es muy grave.

–O sea, que está de acuerdo con los juicios a los represores.

–Por supuesto. Y no sólo con el juicio: no tendría que verse la historia con un ojo solo. Tenés que ver todo. Si hay guerrilleros que anduvieron matando gente, también tienen que estar presos.

–¿No hay una diferencia entre los guerrilleros y el terrorismo de Estado?

–Bueno, pero si usted pone bombas y mata gente inocente...

–¿Pero no es un crimen que prescribe?

–Para mí no debería prescribir nada. Lo más importante es que en este país fuimos degradándonos y yendo hacia atrás.

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