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Irán ahora al menos promete dar alguna respuesta por la AMIA

Por primera vez, la Cancillería iraní aceptó exhortos de la Justicia argentina referidos a la relación de la república islámica con el atentado. Los contestaría en dos o tres semanas.

 Por Raúl Kollmann

La República Islámica de Irán dio un paso, no decisivo, pero sí significativo, en relación con la causa AMIA. La Cancillería de ese país aceptó recibir los exhortos enviados por el juez Rodolfo Canicoba Corral y el fiscal Alberto Nisman, se los entregó a un juez de Irán y habrá una respuesta oficial dentro de las próximas dos o tres semanas. Según pudo averiguar Página/12 en fuentes iraníes, “éste es el máximo nivel de colaboración con la Justicia argentina”. Por otra parte, Irán insistirá en la propuesta de que se forme una comisión conjunta entre los respectivos ministerios de Justicia para encontrar algún marco en el que se haga posible que los funcionarios judiciales argentinos acusen y los acusados iraníes se defiendan de la imputación de ser autores materiales e intelectuales del ataque contra la mutual judía ocurrido en 1994.

En concreto, el cambio que adopta Irán sería el siguiente:

- Hasta hace un año, la cancillería iraní ni siquiera recibía exhortos emitidos por la Justicia argentina con respecto a la causa AMIA. Es más, siempre consideraron –y aún consideran– que la acusación contra sus funcionarios es política y carece de pruebas.

- Durante este año, el fiscal Nisman envió a Teherán, a través de la Cancillería, tres exhortos. Se trata fundamentalmente de preguntas relacionadas, por ejemplo, con teléfonos a los que se llamó desde la Argentina en la época del atentado. Las respuestas a esos exhortos provinieron siempre de Interpol de Irán y no aportaron ningún elemento a la investigación. En lugar de contestar a quién corresponde tal número de teléfono, respondieron preguntando: “¿cómo puede ser que hayan descubierto un número de teléfono trece años después del atentado?” Cuando se les volvió a mandar un exhorto diciendo que ese número telefónico está en la causa desde 1997, Interpol de Irán se despachó con una réplica lacónica: “aquí defendemos los derechos humanos y no damos esa información”. O sea que las cosas se mantenían en una especie de irónico juego del gato y el ratón.

- Ahora, Irán aceptará los exhortos y los contestará “con toda la seriedad”, según afirman en Teherán. Y no se hará a través de Interpol, sino que intervendrá un juez iraní.

El principal exhorto que tiene preparado la Justicia argentina todavía no fue entregado a Teherán. El gran obstáculo es que no se conseguía un traductor al farsí y recién ahora se está haciendo ese trabajo con dos traductores que viven en España. En ese exhorto se pide la detención de nueve personas, ocho iraníes y un libanés, incluyendo el ex presidente de Irán, Alí Rafsanjani, hoy en día líder de la oposición moderada; el ex canciller, Alí Vellayati; el ex ministro de Inteligencia, Alí Fallahjan; el ex comandante de los Guardianes de la Revolución, Mohsen Rezai; el ex comandante de la fuerza Al Quds, Ahmad Vahidi; el ex agregado cultural en Buenos Aires, Mohsen Rabbani; el ex tercer secretario de la embajada en Buenos Aires, Ahmad Asghari, y el ex embajador de Irán en la Argentina, Hadi Soleimanpour. Además, el libanés Imad Mugniyeh, jefe operativo de la organización Hezbolá. Supuestamente, un juez iraní evaluará también ese exhorto que, según calcula el fiscal Nisman, se entregará el 10 de octubre.

Por supuesto, la interpretación de la decisión de Irán es evaluada por las distintas partes con ópticas diferentes. Quienes mantienen su acusación contra el régimen de Teherán sugieren que se trata de una movida para esquivar las acusaciones que se harán ante las Naciones Unidas y para aliviar tensiones con el gobierno argentino. La óptica iraní tal vez sea que un juez iraní evalúe las pruebas y dictamine –aunque no tenga ninguna validez para la Justicia argentina– que se trata de acusaciones sin fundamento e incluso exhiba en su escrito pruebas en contrario. Por ejemplo, uno de los ángulos de la imputación del fiscal Nisman es que el atentado se decidió en una reunión realizada en la ciudad de Pashad en 1993 y en la que intervinieron las máximas autoridades de Irán. Es posible que el juez de Teherán contradiga esa versión, sostenida por disidentes iraníes que viven exiliados.

A priori, el camino no parece muy promisorio, pero tal vez se conozca por primera vez una respuesta iraní a las acusaciones más puntuales. En noviembre próximo, en la asamblea mundial de Interpol se producirá un debate entre las delegaciones argentina e iraní. El fiscal Nisman, que estará a la cabeza de la acusación, expondrá allí la validez de las órdenes de captura y los iraníes intentarán defenderse. El proceso que se abre ahora con un juez de Teherán será una especie de precalentamiento para ese choque, porque hasta el momento Irán nunca contestó a ninguna presentación de la Justicia argentina y ahora al menos promete hacerlo.

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Aunque aún no fue entregado, el principal exhorto pide la detención de nueve personas.
 
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