EL PAIS › TABARE VAZQUEZ INAUGURO UN PUERTO QUE SIMBOLIZA LA PUESTA EN MARCHA DE LA PASTERA

En Botnia se preparan para el gran debut

El presidente uruguayo cortó la cinta pero no habló. En representación de su gobierno, el ministro de Transporte dijo: “No lo hacemos contra nadie”. Fue una respuesta a las críticas recibidas desde la Cancillería argentina. Los asambleístas de Gualeguaychú se movilizaron con lanchas con consignas contra la planta de celulosa.

 Por Laura Vales

El presidente Tabaré Vázquez llegó en helicóptero a la zona del puerto. Cuando la máquina aterrizó sobre el muelle, un grupo de lancha con banderas argentinas y pancartas se acercaron desde la orilla opuesta hasta llegar a unos 50 metros, con consignas contra Botnia. La inauguración de la terminal portuaria en Nueva Palmira (Colonia), un muelle de 180 metros para que la pastera exporte su producción, tuvo una cara de protesta y otra de palco oficial. Durante la ceremonia Vázquez cortó la cinta pero evitó sumarse a los discursos. Si bien el acto se realizaba por el puerto, autoridades, directivos y manifestantes sabían que simbolizaba la puesta en marcha de todo el proyecto pastero, ya que la planta de Fray Bentos comenzará a funcionar sin aviso previo ni ningún tipo de ceremonia.

El puerto fue construido por la firma Ontur, de la que Botnia es socia mayoritaria. Junto a la zona de muelles se levantó el depósito portuario más grande del país, con capacidad para 100 mil toneladas de pasta celulosa. A pocos kilómetros se está edificando además una fábrica de ácido sulfúrico para abastecer del químico a Botnia, que estará a cargo de la empresa Isusa y que usará también el muelle para enviarle su producción.

La planta de Fray Bentos está ubicada 80 kilómetros aguas arriba; Nueva Palmira es el último tramo del río con calado para naves de ultramar, por lo que recibirá en barcazas la pasta de celulosa que Botnia le envíe para ser exportadas desde allí a Europa y Asia.

Un fuerte operativo de seguridad rodeó la zona desde temprano, con decenas de policías con escudos antimotines y perros para detectar explosivos. Detrás del cordón quedaron una veintena de uruguayos que manifestaron vestidos de negro y con máscaras de calavera en repudio del modelo de producción forestal. También numerosos medios argentinos se quedaron sin poder acercarse a la carpa donde se realizó la ceremonia, ya que se encontraron con la noticia de que para ingresar debían haberse acreditado con anticipación por la presidencia oriental.

El acto comenzó cerca de las doce del mediodía. Su inicio fue el ingreso al puerto de un barco de carga llegado de Fray Bentos, bajo custodia de cinco embarcaciones de la Prefectura uruguaya.

Tabaré estuvo acompañado por el ministro de Industria Jorge Lepra, el de Trabajo Eduardo Bonomi y el de Transporte Víctor Rossi, quien fue el orador en nombre del gobierno. “No lo hacemos contra nadie”, dijo el funcionario en su discurso. En respuesta a las críticas recibidas desde la Cancillería argentina, Rossi añadió que la presencia de las autoridades uruguayas en la inauguración no tenía el objetivo “de provocar a nadie”, sino que se trataba de obras “para aumentar la capacidad de infraestructura que el Uruguay necesita”. El ministro consideró también que la nueva terminal será “un gran paso adelante en el desarrollo que el país necesita” y afirmó que el gobierno de Vázquez “está comprometido en acompañar este desarrollo”. En el acto también hubo representantes del gobierno de Finlandia, directivos de Botnia y el intendente de Colonia, Walter Zimmer.

La declaración más fuerte reproducida durante la jornada fue una frase que el vicepresidente Rodolfo Nin Novoa dijo el martes al comentar el anuncio de que los vecinos de Gualeguaychú planean cruzar el domingo el puente internacional para manifestar en la puerta de Botnia. Un periodista le preguntó al vicepresidente si el Ejecutivo iba a poner nuevamente una custodia del ejército en la planta, a lo que Nin Novoa respondió que no lo descartaba. Como se recordará, en diciembre Vázquez mandó a efectivos militares a “proteger” el predio, por lo que no sería extraño que la medida se repitiera. El gobierno uruguayo también estudia el cierre de la frontera en Fray Bentos para evitar el cruce de los manifestantes.

La protesta

La caravana náutica reunió a 19 lanchas y 70 vecinos de Gualeguaychú que viajaron por tierra hasta Paranacito, para navegar desde ahí a Nueva Palmira, ubicada a una hora y media de distancia. “La Prefectura uruguaya nos esperó con tres barcos grandes y dos chicos, pero nosotros teníamos nueve lanchas deportivas, más rápidas y ligeras que las de ellos. Por eso no pudieron atajarnos. Cuando querían frenar una, aparecía otra que se metía por el costado”, contó Alfredo De Angelis, uno de los asambleístas que participó de la protesta de ayer. Llevaron pancartas de Botnia go home y megáfonos por el que le gritaron a Tabaré. Aunque un medio de Montevideo dijo que se bajaron los pantalones frente al mandatario, en Gualeguaychú no hubo nadie que lo confirmara.

La Prefectura argentina había identificado previamente las embarcaciones y sus ocupantes, e implementó un operativo de seguridad para asistirlos en caso de que se produjera algún accidente.

Los movileros que transmitieron desde Nueva Palmira relataron que desde el puerto se veían las embarcaciones intentando acercarse, mientras la Prefectura trataba de evitarlo. Por la noche, fuentes del gobierno uruguayo indicaron que “no está previsto” que presenten algún reclamo por el cruce de las lanchas.

Otros medios señalaron que el grupo de manifestantes uruguayos recibieron con silbidos la noticia de la llegada al puerto del presidente Vázquez. Juan Carlos Borgoño, referente del movimiento Uruguay Natural, respondió a las acusaciones que los señalaban como “violentos”. “Aún más violento es que se trata de un proyecto impuesto desde una empresa multinacional y que fue autorizado por el gobierno de Tabaré Vázquez de espaldas al pueblo”, declaró Borgoño, quien se presentó como un militante “defraudado” del Frente Amplio y se quejó porque por el vallado policial “apenas pudimos acercarnos a un kilómetro” de donde se realizó el acto.

Para completar la ceremonia de inauguración, Botnia anunció formalmente que la planta de celulosa de Fray Bentos “estará en condiciones de comenzar a funcionar en septiembre”. La comunicación fue dada a conocer con un texto firmado por el vicepresidente y encargado de Relaciones Públicas del proyecto Botnia-Uruguay, Marko Janhunen, que incomodó a las autoridades, que todavía están procesando el accidente tóxico ocurrido hace dos semanas mientras se realizaba una prueba.

La directora nacional de Medio Ambiente, Alicia Torres, buscó relativizar la noticia: Botnia “no tiene esa potestad para fijar fechas”. Torres aludía así a que la compañía debe todavía obtener un último paquete de permisos oficiales. La advertencia sonó a formalidad: en el predio se están realizando ya las últimas pruebas de maquinarias, centradas en poner a punto el sistema para el proceso de blanqueo de la pasta de celulosa, el último escalón antes de la puesta en marcha.

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El presidente uruguayo Tabaré Vázquez en la terminal portuaria en Nueva Palmira, un muelle para que la pastera exporte su producción.
 
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