EL PAíS › LA VISIóN DE SHILA VILKER

“Especie no humana”

 Por Soledad Vallejos

“El reclamo de seguridad es legítimo y, como tal, es atendible. Es decir, el de la inseguridad es un problema social, pero hay que ver por qué se produce el reclamo de seguridad.” Shila Vilker, titular del Seminario de Gestión de la Seguridad y la Comunicación (Facultad de Ciencias Sociales, UBA) y docente de Seguridad Ciudadana (Universidad de Lanús), parte de esa base para proponer una lectura inquietante. En su análisis, “por el modo en que se están planteando los reclamos, ya no se trata de una cuestión entre clases, sino de una redefinición de qué es humanidad. Dejarlos del lado externo del muro es, de algún modo, enviarlos al exterior de la humanidad, para que dejen de ser amenazantes.”

–¿Que estén afuera garantiza el fin de la amenaza?

–Es un modo, aunque cruel, de conjurar la amenaza. El muro es un modo de no ver esa especie que no es humana. Posse argumentó que el muro iba a servir para que los delincuentes no circulen por el barrio, como quien dice que no nos contaminen. El mundo humano está acá, esto viene a amenazar este mundo de forma humana, de previsibilidad. Dejarlos afuera sirve para continuar con un mundo conocido, tranquilo y previsible.

–Es como si esas personas a excluir hubieran llegado de Marte.

–Porque el modo en que se procesa el delito es un síntoma de cómo estamos procesando la exclusión social. Marca que hay una raza, no humana, a expulsar de la cotidianidad. Hoy la inseguridad es el modo que ha asumido, al menos discursivamente, la exclusión social. Como ya no se permite ordenar la sociedad en términos de clases, se lo hace en términos de los que están integrados y los que están afuera. El que queda adentro accede, tiene derechos; el de afuera, no. Por eso se atacan “los derechos humanos del delincuente”, sin ver que el reclamo de que el delincuente no goce de ningún derecho los pone fuera de la humanidad. Este muro hace sentido hoy, pero es síntoma de la guetización social que se da hace rato. En ese sentido, es notable que cuando se habla de inseguridad y de planes para combatirla no se cruzan seguridad e integración, cuando parte de lo que vuelve esta situación amenazante tiene que ver con la no integración, que es la no asimilación de una pauta cultural. Son amenazantes no por pobres, sino por ser cosas distintas a la humanidad.

–Curiosamente, la diversidad es deseable y objeto de consumo cultural.

–La antropología establece que se puede procesar la humanidad de distintos modos sin que eso impida que seamos todos humanos. Esa idea de humanidad permitió la creación de los derechos humanos. Pero hoy estas ideas están en crisis. Ya no se trata de diversidad, sino de la redefinición del concepto de humanidad: el cierre del universo de lo humano, la creación de una especie post humana. No alcanza con ser Homo sapiens, lo que marca inclusiones y exclusiones es el acceso a ciertos consumos.

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Imagen: Guadalupe Lombardo
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