EL PAIS › REPORTAJE A JUAN PABLO CAFIERO

Los archivos vaticanos

 Por Victoria Ginzberg

La embajada argentina en el Vaticano es una oficina modesta en una callecita que desemboca en el puente

Sant’Angelo y no está en el Vaticano, sino en Roma. El despacho del embajador Juan Pablo Cafiero está repleto de fotos. La familia y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner son las imágenes que predominan. Allí, poco antes de la llegada de CFK, Cafiero habló de los buitres, del Papa y de cómo es el mecanismo por el cual el Vaticano enviará información de su archivo a los juicios en los que se investigan violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura.

–¿Se está trabajando con el Vaticano en la apertura de sus archivos vinculados con posibles datos de desaparecidos o niños secuestrados?

–Hubo una modificación de la legislación del Vaticano sobre asistencia judicial. Se hizo en julio del año pasado y entró en vigencia el 1º de septiembre. Fue un cambio grande para varios requerimientos que estaba teniendo la Santa Sede, tanto de la Argentina como de otros países, por distintos motivos. Se dice que son archivos secretos, pero en realidad lo correcto es que son archivos privados. Se abren para la investigación histórica y para ese motivo se va por la época de Pio XII. En cualquier situación de causas humanitaria, derechos humanos, que se requiera una investigación precisa, con esta modificación que hizo (Jorge) Bergoglio, la Santa Sede está obligada a prestar asistencia judicial.

–¿Cómo se hará para obtener la información?

–Los pedidos tienen que cumplir ciertos requisitos, por eso se hizo una reunión en la que estuvo la procuradora general, Alejandra Gils Carbó, con los fiscales encargados de esta temática y funcionarios de Cancillería, que deben tramitar los pedidos tanto a través de nuestra embajada como de la Nunciatura.

–¿Hay expectativa sobre información concreta que pueda haber allí? La presidenta de Abuelas, Estela Carlotto, vendrá dentro de poco a ver al Papa.

–Sí, hay una expectativa grande. El Papa le dijo a Estela (de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo) que cuente con él y se manifestó en una nota de alegría cuando recuperó a Guido. Eso forma parte de una aproximación a las cuestiones humanitarias que pudieran estar en archivos, pero no sólo del Vaticano, sino también de las iglesias locales, que posiblemente tengan información. Hubo una reunión de (el presidente de la Conferencia Episcopal, José María) Arancedo con Abuelas, donde se puso a disposición la documentación que pudieran tener las Iglesias. Lo importante es que hay una apertura y una clara instrucción del Papa de no mantener nada oculto en lo que pueda servir para la búsqueda de personas, de niños que han sido secuestrados, y ésa es una actitud para la Argentina y para todo el mundo.

–Se espera que el Papa y la Presidenta hablen sobre los fondos buitre, ¿qué opina del debate internacional que se está dando por este tema?

–Creo que hay una solidaridad bastante grande y una comprensión a nivel popular, porque mucha gente sufre en carne propia ser víctima de la especulación financiera. Entonces ven con simpatía la posición de la Argentina, que es la de defensa de su soberanía, la defensa de regular la reestructuración de la deuda y la búsqueda de un marco internacional para futuras regulaciones.

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