EL PAíS › LOS TESTIMONIOS QUE DIO LOPEZ ANTE LA JUSTICIA

Los represores y las torturas

 Por Victoria Ginzberg

“Hablé con ella. Estaba deshecha. Me encargó que tratara de buscar a la madre, a los padres, y que les dijera lo que había ocurrido. La mataron de un tiro. Nosotros estábamos mirando por la mirilla cuando la mataron. Ella pedía que no la mataran. Quería criar a su hija. Igual se la llevaron. Fue un señor que hablaba de forma gangosa”, relató Jorge Julio López ante los jueces. Recordó así el asesinato de Patricia Dell’Orto, a quien ejecutaron poco antes que a su marido, Ambrosio Francisco de Marco. La primera vez que contó estos hechos fue en 1999, en el Juicio por la Verdad de La Plata. Lo repitió hace tres meses en el proceso contra Miguel Etchecolatz. Además, fue testigo en otras dos causas y allí aportó nombres y reconoció fotos de varios de sus captores y torturadores. Esos testimonios están siendo analizados por quienes investigan su paradero.

Los testimonios de López fueron solicitados a la Justicia el jueves pasado por el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian, para sumarlos a la pesquisa sobre la desaparición del testigo del juicio contra Etchecolatz.

López fue secuestrado el 27 de octubre de 1976 y pasó por varios centros clandestinos de detención: Cuatrerismo, el Pozo de Arana y las comisarías Quinta y Octava de La Plata. Fue liberado en junio de 1979, después de estar dos años preso en la Unidad 9 de La Plata.

En sus declaraciones de 1999, noviembre de 2005 y 2006 López aportó los nombres o apodos de varias decenas de represores. Sobre la comisaría Quinta enumeró: “el Mono Ballesteros, que solía ser telefonista en la Brigada de Investigaciones; el rengo Vides; el Ganga Trotta, que hablaba gangoso; el policía Basualdo, que llevaba a los detenidos a las celdas o los sacaba para torturarlos”. Las palabras del hombre también pusieron en evidencia la cercanía cotidiana con los policías no alcanzados por la Justicia. “Luis Vicente Patrault había violado a una chica en otra comisaría. Lo conocía desde chico. Debe vivir por la calle 62 o 63 de La Plata, porque suelo verlo por ahí. Una vez lo vi cobrando la jubilación. Cuando me vio, se tapó la cara”, declaró. Etchecolatz y su chofer fueron una presencia importante en sus relatos. Estuvieron en el momento de su secuestro y el ex comisario participó en sus sesiones de torturas.

Los nombres mencionados por López están siendo analizados por los investigadores. Aunque los profesionales se inclinan a pensar que la desaparición del albañil está ligada más a un shock emocional que a un secuestro, no descartan ninguna hipótesis. Los testimonios de López dan cuenta de ambas posibilidades. Están los represores señalados. Y los padecimientos sufridos: “Ese día mataron mucha gente. Se sentía... la mataban... se conoce porque se sentía como un martillazo... posiblemente por lo que yo vi era una pistola con silenciador que le pegaban”.

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