EL PAíS

Una detención a pedido de EE.UU.

La Justicia norteamericana acusa a Al Kassar de armar una red para surtir de misiles a la guerrilla colombiana. El traficante sirio asegura que se trata de una operación legal no para Colombia, sino con Guatemala.

 Por Héctor Barbotta
desde Marbella

A Monzer Al Kassar se le puede haber terminado la apacible vida de multimillonario de la que disfrutaba en Marbella. La policía española lo detuvo el pasado jueves en el aeropuerto madrileño de Barajas a petición de Estados Unidos, y es más que probable que se dé curso a la extradición solicitada por ese país, tras negarse Al Kassar a ese proceso de forma voluntaria. Los tribunales norteamericanos lo acusan de haber organizado una red para surtir de misiles a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), organización a la que Estados Unidos considera un grupo terrorista. El sirio asegura que se trata de una operación legal y que sus clientes no son colombianos, sino guatemaltecos.

La detención de Al Kassar, en la que participó una unidad del Grupo de Fugitivos de la Brigada de Crimen Organizado de la policía española, forma parte de un operativo internacional que también se desarrolló en Rumania, en cuya capital, Bucarest, fueron arrestados Tareq al Ghazi, aparentemente miembro de la red del traficante de armas sirio, y el chileno Luis Felipe Moreno Godoy. Las capturas se produjeron en las últimas fases de una operación de venta de armas valorada en varios millones de dólares, según un fiscal federal estadounidense.

Al Kassar fue detenido a las ocho de la noche del jueves, cuando llegaba a Madrid procedente de Málaga, provincia en la que reside desde hace más de veinte años. Esa misma noche, los Grupos Especiales de Operaciones (GEO), la fuerza de elite de la policía española, tomaron su mansión de Marbella, para evitar que se produjera una posible destrucción de pruebas. La vivienda, situada en una lujosa urbanización cercana a Puerto Banús, fue objeto de un registro que se prolongó desde las cuatro y media de la tarde hasta bien entrada la madrugada.

Al Kassar, que pasó la noche del jueves en dependencias policiales, fue puesto en la mañana de ayer a disposición del juez de guardia de la Audiencia Nacional, Juan del Olmo, quien le comunicó las acusaciones que pesan sobre él, así como el inicio de los trámites para su extradición a Estados Unidos. Horas después de ordenar su ingreso preventivo en prisión, el juez dispuso que el detenido fuera trasladado a su domicilio de Marbella. La legislación española obliga a que los acusados estén presentes en los registros domiciliarios.

Por motivos de seguridad, el traslado del detenido desde Madrid al aeropuerto de Málaga se hizo en un vuelo privado. Al Kassar aparentaba tranquilidad cuando llegó a su casa de Marbella. Vestía ropa deportiva y zapatos de gamuza.

Según informó la embajada estadounidense en Madrid, los tres detenidos están acusados de montar una operación por valor de millones de dólares para vender a las FARC misiles tierra-aire SAM, lanzagranadas propulsados por cohetes RPG, miles de ametralladoras y varios millones de cartuchos de munición.

En su primera comparencia ante el juez, el detenido rechazó las acusaciones y aseguró que los hechos de los que se lo acusa fueron en realidad una operación legal de venta de armas a Guatemala.

El panorama judicial de Al Kassar, a cuyo alrededor se ha construido una leyenda por su capacidad para eludir la acción de la Justicia, se presenta más complicado que nunca.

Según información suministrada ayer por el Ministerio del Interior español, el millonario sirio está reclamado por el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York por numerosos cargos: “Conspiración para proporcionar ayuda y medios materiales a una organización terrorista, conspiración para matar a ciudadanos norteamericanos, conspiración para matar a oficiales norteamericanos, conspiración para usar y adquirir misiles antiaéreos y blanqueo de capitales”.

Ahora se abre un plazo de 40 días para que EE.UU. tramite formalmente ante la Audiencia Nacional de Madrid su petición de extradición mediante la entrega de la documentación correspondiente, si bien antes de diez días las autoridades norteamericanas tendrán que ampliar ante el magistrado español la información sobre las investigaciones seguidas contra Al Kassar y que han motivado su detención.

En relación con los otros dos detenidos, el Tribunal de Apelaciones de Bucarest podrá retenerlos hasta 29 días, con vistas a su posterior extradición a EE.UU. El abogado de oficio de los detenidos ya anunció que presentará recurso contra esta decisión ante la Corte de Casación y Justicia.

El paisaje de Al Kassar ante los jueces españoles no es nuevo. Ya en 1992, el magistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón lo imputó por su supuesta pertenencia al Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) y lo relacionó con el secuestro en 1985 del crucero italiano “Achille Lauro”, donde miembros de esa organización asesinaron a un turista norteamericano de origen judío.

Al Kassar fue detenido y pasó 14 meses en prisión preventiva. Una fianza de 12 millones de euros le permitió salir de la cárcel. Posteriormente, la Audiencia Nacional lo absolvió al considerar que no había pruebas suficientes para involucrarlo en el secuestro del barco. Al Kassar amenazó con denunciar al Estado español por daños y perjuicios, aunque posteriormente desistió.

La administración Bush, que ha mantenido tirantes relaciones con el gobierno español desde la llegada de Rodríguez Zapatero al Palacio de la Moncloa, mostró ayer su satisfacción por la detención. El embajador norteamericano en Madrid, Eduardo Aguirre, consideró excelente la noticia del arresto. “La captura de Al Kassar subraya la magnífica cooperación entre Estados Unidos y España en asuntos de seguridad, como la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo y las organizaciones criminales internacionales”, señaló el diplomático, que agradeció el trabajo del Ministerio del Interior, la Policía Nacional y la Fiscalía.

La Embajada de Estados Unidos, además, distribuyó una nota oficial en la que denostaba la trayectoria de Al Kassar y su actividad como distribuidor de armas a facciones armadas en Palestina, Nicaragua, Chipre, Bosnia, Croacia, Irán, Irak y Somalia, entre otros muchos países en conflicto.

El fiscal federal estadounidense Michael García agradeció ayer la colaboración de las policías de España, Nicaragua y Rumania en la detención de Al Kassar y las otras dos personas.

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