SOCIEDAD › UN GRUPO DE GUARDAVIDAS DE VILLA GESELL PUGNA POR ABRIR SU PROPIO SINDICATO

Una interna que hace olas

Iniciaron hace tres años los trámites para independizarse del sindicato de guardavidas nacional. Sus jefes dicen que son pocos y no representativos. Ellos aseguran que no están bien representados y que sufren aprietes. El lunes marcharon por Villa Gesell.

 Por Emilio Ruchansky

Desde Villa Gesell

Sobre la arena, en medio de una de las playas más concurridas de Villa Gesell, se distinguía ayer un cartel de madera. Decía: “Guardavidas desocupado por defender los derechos de los trabajadores, su colaboración es mi sueldo”. Más cerca del agua, donde estaba el hombre en cuestión, el viento revoleaba una botella de agua mineral de cinco litros que ofició de alcancía. “Es para pagar el sueldo y también una especie de fondo de huelga”, le dijo a este cronista una guardavida, la más rosquera por cierto, de la Unión de Guardavidas de Villa Gesell. “Un sindicato nuevo, con personería en trámite, autónomo, que no está ni con la CGT ni con la CTA”, agregó a su lado, el bañero desempleado.

Un día antes, ellos y alrededor de 30 personas más rompieron su silencio a tres años de empezar los trámites para independizarse del Sindicato Unico de Guardavidas de la República Argentina (Sugara), el gremio nacional que nuclea a guardavidas desde 1983. Fue por la tarde, sobre la avenida más populosa, la 3, a la altura de la 113. Estacionaron un Fiat Uno blanco, pusieron la música a todo volumen y aclararon que la Unión de Guardavidas participaba de la marcha pero que ésta era autoconvocada y no representaba a ningún sindicato. Luego se pasearon por el centro al ritmo de bombos y pitos, cortando esporádicamente una mano de la avenida. Un piquete tímido pero piquete al fin.

La mayoría vestía sus remeras de salvavidas y para taparse no usaron pañuelos sino bolsas de papel marrón, agujereadas en los ojos y en la boca. Las banderitas que portaban eran un canto de guerra: amarillo y negro (dudoso), roja y negra (peligroso) y roja (prohibido). Los carteles que elevaban eran acusatorios: “Basta de amenazas”, “Queremos estabilidad laboral”, “No jueguen con la vida de la gente”. La tensión explotó cuando merodeó un fotógrafo del área de prensa de la Municipalidad, que fue echado a los gritos por temor a que escracharan a algunos bañeros municipales, cuyo trabajo podría peligrar por manifestarse. Aquí los guardavidas son designados anualmente y por decreto municipal. Son cerca de 120 puestos.

En los volantes que repartían los rebeldes constaban varios reclamos: la reincorporación de los guardavidas desafectados del operativo (entre otros, mencionaron, el secretario general de este incipiente sindicato y su tesorero), un aumento salarial para los guardavidas municipales, condiciones más dignas de trabajo y la aplicación del convenio colectivo de trabajo 179/91 como en Mar del Plata, Pinamar o Necochea. “Hay otro, el 298/98, hecho por dirigentes transeros durante el menemismo. Es a nivel local y es de lo peor, te pagan el 30 por ciento por trabajo riesgoso mientras que el otro convenio, que es nacional, paga el 50. El que rige da 90 días de trabajo obligatorio, mientras que el que reclamamos da 120, es decir más trabajo”, comentó el bañero desempleado.

Del otro lado del mostrador, en la playa de la Cruz Roja donde está la jefatura de los guardavidas, los jefes coincidieron en la necesidad de un aumento. Hoy los bañeros cobran 3000 pesos por mes y trabajan de 10 a 19. “Pero no sirve que vengan a romper todo, hay que dialogar”, dijo un delegado presente en la pequeña oficina. “Conseguimos que haya un franco pago, acá había bañeros que conocían la calle 3 de tarde porque se trabajaba de lunes a lunes”, informó uno de los jefes. También habló de “traición”, de “grupos minoritarios” integrados por “bañeros privados que se hicieron despedir para pasarse a la Municipalidad”.

El mismo jefe aclaró que la Municipalidad no segregó a los militantes autonomistas: “No se los contrató, que es distinto. Ellos critican al cuerpo de guardavidas pero se mueren por estar dentro”. A su lado, con un buen bronceado y 10 años en el gremio, el delegado aseguró que se los invitó a presentar su lista en las elecciones del año pasado pero no fueron. Después reconoció, con sorna, que “nunca van a ganar”. Ellos, destacó, consiguieron 60 casillas para los bañeros, más puestos de trabajo y “hasta agua potable en playas alejadas para poder trabajar mejor”.

Del convenio colectivo reclamado el lunes por sus colegas comentaron que es solo eso: “Un contrato de trabajo”. A pocas cuadras de arena, en medio del mar de gente que ayer disfrutaba de un día caluroso con algo de viento, bajo la sombra improvisada con dos sombrillas propias, los rebeldes afirmaron que las mejoras responden a la “competencia sindical” y recordaron que ellos llevaron un proyecto de ordenanza al Concejo Deliberante para regular la actividad (la regulación anterior, dijeron, es del ’88 y es obsoleta). “Ellos, los jefes y los delegados, trabaron todo para que no salga y nos vienen a decir que no sabemos negociar”, protestó la guardavida.

Para el sábado próximo planean, si la asamblea lo aprueba, una nueva manifestación. Los aprietes antes de la marcha del lunes, juró la guardavida, fueron hechos en la misma playa: “Pasaban con el cuatriciclo y les decían a los bañeros que no vayan, que piensen en su laburo, en sus familias”. Desde la jefatura niegan todo e insisten en que son un grupito insignificante, con contacto en otras partes de la costa, “que quieren tomar el poder pero no representan a nadie”.

Los rebeldes, por su parte, deslizaron que tienen más de la mitad de los guardavidas de su lado pero pocos se atreven a levantar la voz por miedo a los aprietes. Los bañeros privados que los acompañan ni se animan a protestar contra sus jefes porque, como dijo uno que cebaba mate, no los vuelven a contratar. “Este es un trabajo que dura pocos meses, con muchos problemas para jubilarse, donde no se paga la antigüedad aunque se valore mucho”, comentó el bañero desempleado. Por ahora la compasión está de su lado: la gente se acercó durante toda la tarde a donar plata a su botella de plástico y alguna que otra chica aprovechó para besuquearlo.

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La marcha por el reclamo de independencia de parte de los bañeros de la Municipalidad de Gesell.
Imagen: Alejandro Elias
 
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