SOCIEDAD › MARCHAN POR EL CRIMEN DE UNA TRABAJADORA DEL PATRONATO DE LIBERADOS DE MIRAMAR

Un femicidio, varias sospechas

Familiares y amigos de Laura Iglesias, violada y asesinada en Miramar hace un año, marchan al Congreso en reclamo de justicia. Por el caso hay un detenido, pero los familiares sospechan de la participación de policías, una hipótesis que no fue investigada.

 Por Mariana Carbajal

Laura Iglesias tenía 53 años, tres hijas y una nieta; trabajaba en el Patronato de Liberados en Miramar. El 29 de mayo de 2013 apareció violada y asesinada en las afueras de esa ciudad balnearia. La causa judicial ya fue elevada a juicio con un solo imputado, un joven de 20 años que tenía antecedentes de violación. Pero sus familiares sospechan que no actuó solo, reclaman que no se cierre ahí el caso y exigen que se profundicen otras líneas en la investigación en las que podrían estar involucrados policías bonaerenses. Hoy, a un año del femicidio de Laura, su familia, amistades y compañeros y compañeras de trabajo convocan a una marcha al Congreso de la Nación y a la Casa de la Provincia de Buenos Aires para pedir “Justicia y Verdad” en relación con el hecho.

“Laura apareció en un descampado vestida y boca abajo, estrangulada con un cordón de su zapatilla y atada con el mismo cordón a un arbusto. Le faltaba el corpiño. La encontraron en Parque Bristol, en las afueras de Miramar, a pocas cuadras de su casa”, recordó a este diario su hermana, Alicia Iglesias. Ese día por la mañana se le había quedado su auto empantanado cerca de su domicilio, en el barro, y a la tarde fue a buscarlo. Nunca más regresó. “A la noche, se denunció su desaparición y sus compañeras de trabajo encontraron el auto, pero no a ella. A la mañana siguiente se halló su cuerpo. En ese momento, un policía que estaba en el lugar dijo: ‘Por acá vive Esteban Cuello’”, contó la hermana. Cuello es el único imputado que será juzgado por el femicidio de Laura. Distintas pruebas detectaron rastros de su ADN en el cuerpo, en la ropa y en el cordón de la zapatilla de la víctima. “El participó del ataque a Laura, no hay dudas, pero creemos que no estuvo solo, que participaron también policías. Es sospechoso que esa misma mañana ese policía hiciera ese comentario sobre Cuello. Y que en menos de una semana estuvieran ya los resultados de ADN que lo involucran. Entre el 31 de mayo y el 4 de junio, con un fin de semana de por medio, confirmaron el ADN de Cuello. Una compañera de trabajo de Laura fue a verlo a la cárcel y él le dijo que la había violado pero que no la había matado. Nunca quiso declarar. Creemos que está amenazado, con miedo, y que probablemente la policía lo llevó al lugar del hecho tal vez obligado. Hacía 4 o 5 meses que había salido de la cárcel. Tenía antecedentes de un ataque sexual siendo menor de edad”, dijo Alicia Iglesias. La autopsia determinó en el cuerpo de la víctima hematomas múltiples y la luxación de un dedo pulgar. “Son signos de que se quiso defender. Pero llamativamente Cuello no presentó ningún rasguño”, observó la hermana. “Pensamos que podría haber actuado amenazado por un arma”, agregó. La familia reclamó que se profundicen otras líneas de investigación, pero la fiscalía no avanzó. Alicia dijo que, por ejemplo, se negó a realizar pruebas de ADN sobre la campera de Laura, donde aparecían manchas blancas, que para ella podrían ser de semen de otros hombres que pudieron participar del ataque sexual y asesinato.

El debate oral y público por la violación y muerte de Laura todavía no tiene fecha. La causa fue elevada a juicio por el Juzgado de Garantías N 4 de Mar del Plata. La pesquisa estuvo a cargo de la fiscal Ana María Caro. Cuello, de 20 años, es el único imputado. La familia de Laura vincula ese femicidio con otro que ocurrió en 2008 en otra localidad balnearia, Santa Teresita, por las similitudes de cómo apareció la víctima, también violada y estrangulada con uno de los cordones de su zapatilla. Se refieren al femicidio de Mara Mateu, de 16 años, por cuya muerte hay dos hombres condenados a prisión perpetua Adrián Svich y Diego Buzzo, pero también en este caso la familia, puntualmente la mamá y el papá de la adolescente, sospecha de la participación policial y del encubrimiento de los posibles involucrados.

La familia, recordó Alicia, pidió siempre que se aparte a la Policía Bonaerense de la investigación, pero su planteo tampoco tuvo eco en la fiscalía. “Vamos a entregar un petitorio a los legisladores solicitando se pidan informes al ministro de Justicia de la provincia, Ricardo Casal, y de Seguridad, Alejandro Granados, por la investigación y el tratamiento judicial del caso”, explicó a Página/12 Gabriela Trinidad, trabajadora del Patronato de Liberados y compañera de Laura. La familia de la mujer descarta que su femicidio esté relacionado con la tarea que desempeñaba en el Patronato de Liberados. A Cuello no lo conocía.

Laura era trabajadora social y oriunda de Hurlingham. En los últimos dos años se había radicado en Miramar, donde vivía con una de sus tres hijas, que es discapacitada y madre de una niña. Para hoy sus allegados y el gremio ATE convocan a una movilización al Congreso “para que el caso no quede impune”. Se concentrarán en la plaza de Hurlingham a las 11.30, desde donde llegarán a la ciudad de Buenos Aires.

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Laura Iglesias tenía 53 años y trabajaba en el Patronato de Liberados.
 
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