SOCIEDAD › VA A JUICIO LA PRIMERA CAUSA DE LOS NARCOS DE FLORES

Una suegra ante el tribunal

 Por Cristian Alarcón

La suegra del buscado líder narco del Bajo Flores, Marcos Estrada González, continuará procesada por amenazar y expulsar a un matrimonio de la villa 1.11.14. La decisión de la Cámara del Crimen porteña llegó tras la presentación de sus abogados defensores, quienes en un extenso escrito habían apelado el fallo acusatorio del juez de instrucción Horacio Azzolin. “Lily”, Lucila Enríquez Alarcón, apreciada en el barrio por decenas de vecinos que tocaron a su puerta durante la última década en busca de ayuda social o económica, será juzgada en este caso por “coacción agravada”. La acusan de haber “apretado” a una mujer boliviana al mando de seis hombres armados. Según la víctima, Rosario Aída Gutiérrez, uno de ellos le pegó con un fierro en la cabeza mientras Lily le advertía que si no se iba de la villa, la matarían. La misma Gutiérrez y su esposo, David Pachecho, declararon luego ante la Justicia federal embarrando a Lily como una de las jefas del narcotráfico en el Bajo.

Los jueces Gustavo Bruzzone y Jorge Rimondi consideraron probado que la suegra de “Marcos” intimidó y amenazó a los vecinos y los obligó a mudarse contra su voluntad. El hecho ocurrió el 7 de abril y fue investigado por la fiscalía 16 a cargo de Mónica Cuñarro, la fiscal que ha realizado las dos denuncias más complejas contra la banda supuestamente liderada por Enríquez Alarcón, su hija, Silvana, y su yerno. Cuñarro tomó declaración a los damnificados por las amenazas, quienes señalaron al grupo como traficantes de cocaína desde Perú mediante variados métodos. Esas declaraciones fueron elevadas al juzgado federal de Jorge Ballestero, donde se investigaba los delitos por narcotráfico. Allí los testigos volvieron a declarar, y sus dichos fueron usados para procesar por lavado y contrabando de droga a Lily y a otros ocho personas, todas detenidas en el allanamiento que Gendarmería hizo en el barrio con 450 efectivos hace ya más de dos meses. De allí, la importancia que tendría la decisión de los camaristas al considerar válidas las pruebas que la abogada defensora, Laura Fechino, cuestionó duramente en la apelación.

“Si bien es cierto que, tal y como lo afirmara la defensa, del hecho que diera inicio a los sucesos ventilados no ha declarado testigo alguno, de las evidencias colectadas puede válidamente deducirse su existencia”, dijo la Cámara en el escrito al que tuvo acceso este diario. Los jueces desestimaron entre otros argumentos de Fechino, la enemistad previa al hecho que existiría entre las dos mujeres de nacionalidad boliviana, Rosario Gutiérrez y Lily Enríquez Alarcón. La defensa también había marcado una contradicción: que Gutiérrez dijo haber sido golpeada con el fierro, pero no le atribuyó palabras a Lily. Su marido, Pacheco, dijo que Lily dijo “te vamos a matar”. “En ese contexto es probable que la damnificada no haya advertido tales frases”, dijeron Bruzzone y Rimondi.

Los magistrados dan como probado que “Lily” llegó a increpar a Gutiérrez con seis hombres armados con pistolas 9 milímetros al comedor de la pensión El Carmen, dentro de la villa. Una de las pruebas que señalan en el escrito son las pericias que se hicieron sobre la víctima que confirman lesiones leves. También avalan las tareas de inteligencia realizadas por la Policía Federal en la villa. En ellas se da cuenta de testimonios de personas que por miedo no dan sus identidades y que aseguran que Lily era parte de la organización narco.

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