SOCIEDAD › UNA MUJER PRESA POR EL CRIMEN DE LA ODONTOLOGA

La hija del portero en la mira

Los investigadores sospechan de la joven, que es boxeadora amateur y tiene antecedentes por lesiones. Además, presenta lesiones en los brazos. Su familia dice que es un “chivo expiatorio”.

 Por Carlos Rodríguez

La investigación del crimen de la odontóloga Mariela Miriam Frydman, en el barrio de Núñez, dio un vuelco inesperado. Todo parecía indicar que el origen había sido un conflicto de pareja y que el responsable era un hombre, un supuesto novio despechado. Sin embargo, la única sospechosa detenida es una mujer, hija del portero del edificio de la calle Quesada 2248. Además, apareció como posible móvil el del robo, que había sido desechado en primera instancia. De todos modos, una fuente admitió que “ninguna hipótesis ha sido descartada, aunque la sospechosa sea ahora una mujer”. La detenida es María José Muñoz, de 27 años, boxeadora amateur, con antecedentes policiales por una pelea en la que lastimó seriamente a su rival. El padre y un tío de la joven dijeron a los periodistas que el lunes por la tarde, cuando ocurrió el homicidio, ella estaba trabajando en una fábrica de General Pacheco. Sin embargo, la incriminarían algunas lesiones en los brazos que podrían corresponderse con las que la víctima le habría hecho al agresor (o agresora), con quien luchó para tratar de salvar su vida.

“Existen elementos para ordenar la detención. La policía interrogó a la sospechosa en la noche de ayer (por el martes) y aparecieron algunas contradicciones. En la escena del crimen se había encontrado un cuchillo Tramontina que se había partido por la violencia del ataque. En la casa del portero, donde vivía la sospechosa, hallaron un cuchillo similar que parece pertenecer al mismo juego que el usado para matar a la odontóloga. Además, entre los dedos y las uñas de la víctima se encontraron cabellos que serían de una mujer. Hay pruebas para su detención en esta etapa de la investigación”, le dijo a Página/12 una fuente cercana al caso. Aunque no descartan ninguna hipótesis, los investigadores creen que la víctima pudo haber encontrado al agresor, al llegar al departamento, en ocasión de cometer un robo.

“Tampoco está claro si había o no relación alguna entre la víctima y su presunta victimaria. La joven detenida dijo que sólo se conocían ‘de pasada’, pero hay otros testimonios que indican lo contrario. Allí también existiría una contradicción por parte de la sospechosa”, dijeron las fuentes. La detención de María José Muñoz se produjo en la noche del martes. El fiscal de Saavedra, José María Campagnoli, pidió a la jueza del caso, María Gabriela Lanz, que autorizara el arresto y el allanamiento del departamento del noveno piso, donde el portero del edificio, Roberto Muñoz, vivía con sus dos hijas, María José y Mariela.

Al principio, los integrantes de la familia fueron requeridos como testigos, para saber si habían escuchado ruidos, el día del crimen, ya que la portería estaba en el departamento lindero al de la víctima, el “A”, del noveno piso. Los tres dijeron que no habían estado allí y que, por lo tanto, no habían escuchado nada. Los elementos que incriminarían a María José Muñoz llevaron al allanamiento del martes, durante el cual se secuestraron ropas de la sospechosa que ahora están siendo objeto de pericias para tratar de encontrar nuevas evidencias.

“Se ve que sospechaban de ella y a las 20.30 (del martes) la detuvieron. Primero (los policías) le preguntaron qué había visto, si conocía a la chica, si tenía contacto y ella negó todo y dijo que sólo la conocía de pasada”, le dijo a la prensa el portero Roberto Muñoz, según el cual, su hija es sólo “un chivo expiatorio”. El portero, que trabaja en el edificio desde hace 22 años, es viudo y tiene muy buen concepto entre los vecinos. “Es un perejil, no tiene nada que ver”, sostuvo Muñoz aludiendo a su hija. “La agarraron porque no saben a quién atacar”.

Según el encargado, los investigadores tuvieron en cuenta sus antecedentes. “Ella tuvo una pelea callejera, una cosa simple y en la que aparentemente ingresaron a una propiedad privada. Algo leve. Y por eso le dieron tareas comunitarias”, dijo Muñoz respecto del expediente judicial que tiene su hija, que estaba cumpliendo una probation. El portero insistió en que el día del crimen ninguno de los tres estaba en el edificio y que su hija María José se encontraba “trabajando en (General) Pacheco, en la fábrica de aberturas de su cuñado. Se fue a las siete de la mañana y volvió a la siete de la tarde”.

Roberto Muñoz describió a su hija como “cuerpuda” y con “un carácter serio, pero que no la ‘saquen de las casillas’”, admitió. También dijo que la joven era “un poco discapacitada” porque había tenido un accidente en el cual “perdió movilidad en un brazo y se le quebraron los dientes”. Juan Carlos Muñoz, tío de la detenida, dijo que a la joven “la están acusando porque, como en tantos otros casos, buscan un chivo expiatorio. Puedo asegurar que mi sobrina es inocente. Confío plena y ciegamente en ella y no tienen ninguna prueba en su contra. Lo único que se llevaron fue un cuchillo Tramontina que puede haber en cualquier hogar”. Los investigadores confirmaron que la víctima, además de las siete puñaladas en distintas partes del cuerpo, tenía golpes en el rostro, que estaba deformado porque le habían quebrado el tabique nasal.

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El crimen de la odontóloga ocurrió el lunes en el noveno piso de Quesada 2248, en Núñez.
 
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