SOCIEDAD › EL TESTIMONIO DE LOS FLAMANTES ESPOSOS

“La felicidad es esto”

“¿Viste cuando pensás cómo es la felicidad? Bueno, la felicidad es esto”, dice Damián Bernath al pasar. Los flashes ya terminaron, él y Jorge Salazar están a punto de volver a su casa como una pareja legalmente reconocida y, sin embargo, insisten, “todavía no caemos”. Los celulares no han parado de sonar desde que terminó la conferencia de prensa, y en la emoción de la situación inesperada no pueden evitar prestarles atención, por intermitente que sea: “Hay gente a la que no pudimos avisarle”, “un cliente que me pide algo y me felicita porque me acaba de ver en la tele”, “¡mirá este saludo!”.

–¿Qué creen que les cambia tener papeles?

Damián Bernath: La posibilidad de heredarnos.

Jorge Salazar: Heredarnos, asistirnos en caso de que a uno le pase algo, que el otro pueda tomar decisiones, sacar cosas en conjunto... todas cosas que a la gente que ya es matrimonio les es común y a nosotros no.

–Cuando empezaron a pensar en casarse, ¿lo hacían en función de estas cosas?

J. S.: En verdad, cuando empezaron a pasar los años, empezamos a pensar que los dos íbamos a crecer.

D. B.: Y también empezamos a pensar que queríamos envejecer juntos, uno con el otro, y tener las cosas ordenadas.

J. S.: Nadie tiene la vida comprada. Queríamos dejar todo en orden para protegernos uno al otro. Es esa la idea: sentir que uno está protegido.

D. B.: El resto de las cosas no cambia. Nuestra vida ha sido igual, ya lo ves. El amor que nos tenemos no cambia por tener la libreta. Nosotros sabemos que somos el amor de la vida del otro.

–¿Empezaron a pensarlo a partir del matrimonio de Alex Freyre y José María Di Bello?

J. S.: En realidad, la fantasía estuvo siempre. Tal vez cuando salió el tema de Alex y José María dijimos: “Vamos nosotros también a animarnos y hacerlo”. Pero antes tal vez no lo hicimos más por pereza. También es cierto que a veces se conjugan un montón de cosas. Por ejemplo, Florencia Kravetz (la abogada de la pareja) es una amiga mía de hace muchísimos años. Cuando empezamos a hablar del tema y ella me contó que estaba colaborando con la gente de la Federación, preparando los amparos y eso, al toque dije “ésta es la persona que quiero que lleve mi caso”. Hay cosas que se conjugan para que uno diga éste es el momento justo para hacerlo.

–No siendo militantes, como sí lo son Freyre y Di Bello, ¿cómo manejan la exposición de estar entre los primerísimos casos?

J. S.: Si bien esto es público, para la gente que nosotros queremos no somos personajes públicos. Sabíamos que el día que pasara, si éramos nosotros los primeros, sobre todo cuando uno está haciendo historia en algo, por suerte, íbamos a pasar a ser públicos. Pero la idea era resguardar esa intimidad hasta el momento en que pasara. Eso facilitó poder hacer un montón de cosas con tranquilidad. Pero por otro lado para nosotros es mucho más difícil que para gente que está hace mucho en esto. Nosotros estamos apoyando, nuestra militancia va a ser mientras dure nuestra exposición. Obviamente siempre vamos a estar, porque al ser un caso testigo, va a ser importante.

D. B.: Cuando Florencia (Kravetz) presentó el amparo, ella nos dijo “¿Qué pasa si son los primeros?, ¿ustedes están preparados?”. Le contestamos: “La verdad que no sabemos, vamos a ver cuando llegue ese momento”. Lo que sí estaba preparado era el entorno nuestro, nuestra vida, amigos, vecinos, familia...

–La primera noticia del fallo fue la semana pasada.

D. B.: El lunes nos enteramos. El martes se filtró la noticia. El miércoles salió publicada. Pedimos que los nombres no se publicaran, nos pidieron fotos, dijimos que no. Ese mismo día hablamos con Florencia y nos dijo hablen con su familia, porque se filtró, se va a decir. Lo hablamos.

J. S.: Hasta ese momento no queríamos que la gente se pusiera más nerviosa de lo que nos ponía a nosotros la situación.

D. B.: Ese día de la semana pasada empezamos a hablar con nuestra familia. Y en el momento en que le estoy contando a una tía mía, que es muy mayor, en ese momento Santo Biassati dice mi nombre. Ahí dije ya está.

–La ceremonia fue íntima.

J. S.: Sí, entre amigos. Igual, era surrealista: no solamente algo que uno no ve, sino que lo fantasea y llega...

–¿Esperaban que se resolviera tan rápido?

D. B.: La verdad que no. Pensé que iba a ser más complicado. Pero después de todo esto creo que el principal mensaje, si hay uno, es la igualdad. Nosotros somos iguales a todo el mundo y lo que hacemos en nuestro cuarto es nuestro, y no nos diferencia de otra gente. Siempre tratamos de circular dentro de la igualdad.

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