Ahora sí que cuando sabíamos las preguntas nos cambiaron las respuestas. O al revés, quizá.
Hay que empezar con el camión saliendo de esa parte de la ciudad, las gomas sumergidas en el agua, que arremolina y mezcla de todo un poco, los sucedáneos de la materia prima que el camión va carga
No me he cruzado con Horacio en Brasil. Cuando él estaba tomando clases y haciendo su doctorado en la Universidad de São Paulo, yo no había regresado todavía al país.
Matí camina apurada. Conoce el camino de memoria. Dobla por Juan B. Justo. Derecho, piensa, derecho hasta Rondeau. La voy a hacer durar, dijo. Y él le creyó. O hizo como que le creyó.
La historia oficial, que a lo largo de los años ha ido cambiando de nombre e incorporando metodologías novedosas pero sigue siendo en esencia la misma que fundaron Bartolomé Mitre y Vicente Fidel L
El año 2014 fue designado“El Año del Planeta Tierra” (¿quién toma estas decisiones? ¿con quiénes consultan?) Bueno, no importa.
1.estufa – fuegofuego – mordímordí – mordillomordillo – manomano – piepie – no muerdo
Refulgente, provisto del inexcusable barbijo cubriéndole la boca, Juan Bautista Alberdi parece un bandolero del far-west. Viene muy asombrado y feliz.
Era una cajita pequeña. Se podían guardar caramelos, o tuercas, o anillos. La pinté de verde claro.
Desde Barcelona
Se habla bastante de los escenarios post-covid.
Fotos con presidentes, videos bailando tango, paseos por los bosques de Palermo como un porteño más: a lo largo de sus viajes a Argentina, Mick Jagger acumuló numerosas experiencias criollas.
La Pato Bullrich está tendida en la reposera del solarium, fumando, mirando al cielo encristalado.
El deslumbre puede empezar por el título: ¡Que no me asfixie de hacer tanto silencio! La autora es la prácticamente ignorada Inge Müller.
Con mucho cuidado he dejado entrar en el sótano anteriores palabras, muchas de las que nadie había tenido en cuenta, muchas de las que quedaron pegadas en los capuchones de las lapiceras o en los m
Hace ya unos cuantos años, por una relación familiar, conocí a Tiago Ares. El recién salía del secundario.
A Juan Forn lo conocí en febrero del 99 cuando me pidió que escribiese una nota para Radar sobre American History X, un film que, aunque mediocre, servía como un disparador efectivo p
El 11 de marzo de 2011 al atardecer se está abriendo la puerta del taller de Juan Forn en el barrio del Once. Es la primera vez que voy.
Está leyendo un libro en la mesa de la cocina, mientras en la tele suena Majul.
Suponga que usted está a cargo de un contingente de cien jóvenes que fueron a Bariloche en viaje de egresados. Van a pasar tres semanas juntos en un mismo hotel.