Quienes lo hayan leído seguramente se alegrarán de recordarlo, porque hay pocos lectores que pasaron por Manuel Scorza y que lograron después sacárselo del corazón.
¿Cuál es la cuerda que mueve a las estridencias? ¿El trabajo de cuatro horas, todavía? ¿Los tres meses de vacaciones, todavía? ¿Que algunos visten muy bien?
Primero no quería saber nada. Le dije que por ahí le venía bien para comunicarse con amigos, y para ver cargadas y cosas de fútbol que circulan por las redes.
Ni siquiera el descubrimiento de Troya por Schliemann ayudó a los helenistas a resolver La Cuestión Homérica, a saber: ¿existió alguien llamado Homero?
En la febrícula noche se revuelve inquieto entre sábanas desparramadas. ¿Será posible? Si todos los amigos con los que habló negaron tener “efectos”. Justo a mí, se dice.
¿Hay más números naturales que números pares? Supongamos que hay un cine en el que iban a pasar en tres dimensiones el partido final del campeonato del mundo.
El mismo 25 de mayo los bacanes insurrectos de Buenos Aires se adueñaron con exclusividad de los ingresos de la Aduana, los únicos significativos que entonces ingresaban a las arcas de la colonia
Caminemos El sol dispersa su luz y todo se transforma. Las flores se abren y esparcen su aroma. La tierra aromatiza nuestras pisadas.
Diario de natación 2019
Desde Barcelona
El día se presentó desapacible para el hombre que se ganaba la vida puliendo cuidadosamente lentes en la bohardilla sumamente humilde y húmeda.
El desembarco aliado del 6 de junio de 1944 pudo haber acabado con un desastre por la cantidad de variables dramáticas que estaban en juego: la capacidad alemana de respuesta, el clima, el factor s
Esta nota podría llamarse “ganar perdiendo” y sería más o menos lo mismo. Me refiero a cuando se gana pero en realidad se pierde. O se pierde mientras parece que se gana.
La cuestión sería: ¿el ser humano es “inhumano” cuando comete atrocidades y “humano” cuando es generoso y ayuda a su prójimo?
Al llegar de la escuela empujó el portón de alambre y caminó, sin apuro, entrando por el costado de la casa.
Bill Clinton, en el día franco de su empleada, ingresa a su mansión arrastrando el carrito con las compras hechas.
A todos mis primos, en especial Chani, Elva, Carla y a mi hermana Carina, presentes en el acontecimiento (Waldo era apenas un párvulo)
Esta historia es de la época de subir a la terraza y pegarle palazos a la antena para ver bien los canales. De la época “Matinee”, “La Tuerca”, “los Campanelli”...
Cunde una falsa dupla que bien podría estar impidiéndonos entender algunas afecciones instaladas: la oposición “virtualidad” “presencialidad” no es tal.
La historia que sigue es fascinante por múltiples razones. Tiene drama ya que se desarrolla durante el transcurso de la segunda guerra mundial.