DEPORTES › EL CAMINO QUE IMPULSARíA EL GOBIERNO PARA IMPONER LA SúPER LIGA

La intervención asoma como el sol del 25

Impedidos de cambiar de inmediato los estatutos de la AFA, los dirigentes de los grandes maniobran para imponer su plan de reformas. Aunque lo niegue, Daniel Angelici cumple un rol determinante como operador, incluso su largo brazo llegaría a la IGJ.

 Por Gustavo Veiga

La AFA tiene la manzana rodeada. Quienes quieren que la Súper Liga comience ya no escatiman recursos para lograr su objetivo. Van por la intervención. Podrá ser abierta o solapada, pero es la próxima carta que sacarán del mazo. El trámite debería cumplirlo la Inspección General de Justicia (IGJ) que está a cargo de Sergio Brodsky, un abogado especializado en sociedades comerciales al que se vincula con Daniel Angelici. Si fuera así, el presidente de Boca con apenas un llamado determinaría el futuro de la asociación. Y entraría en sintonía con la jueza María Servini de Cubría, que antes de viajar al exterior dejó una recomendación semejante por escrito. Tiene a su cargo la causa que investiga el Fútbol para Todos, con tres dirigentes procesados.

En una entrevista del diario La Nación, Brodsky negó que su cargo se lo deba a Angelici: “A mí me eligió el Presidente por recomendación del ministro Garavano”. Ex Franja Morada, reconocido por su labor en la subsecretaría académica de la Facultad de Derecho, pero además muy cercano a Darío Richarte –número dos de la ex SIDE durante el gobierno de Fernando de la Rúa y también hombre del presidente de Boca–, el inspector tiene en sus manos el futuro de la AFA. Siempre y cuando se decidiera intervenirla.

Si se concretara ese trámite, Angelici no podrá seguir sosteniendo –como lo hizo hasta ahora– que él va a la asociación del fútbol como presidente de Boca y no como comisario político del gobierno de Mauricio Macri. Ya está demasiado expuesto aunque trate de disimular. Es más, correría el riesgo de ser considerado un traidor por muchos de sus pares en la AFA. El operador que los sacó de la cancha en una sola jugada.

Es tal el poder de maniobra en la Justicia que se le atribuye a Angelici, que fue denunciado en su momento por una devota del gobierno como la diputada Elisa Carrió. También lo tiene fuera de ese ámbito. Y su área de influencia va desde la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) donde colocó gente de su confianza, al fútbol que le sirve de cobertura para legitimarse. La Super Liga es la excusa para controlar un mercado al que llegarían 250 millones de dólares.

El gobierno de Macri y su comisario político no tolerarían la idea de que Hugo Moyano y su gente controlen semejante cantidad de dinero si ganan las elecciones del 30 de junio. De ahí la Super Liga, la factible intervención a la AFA y el tiempo que les urge para llegar a la meta: un fútbol manejado por los más poderosos.

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La Inspección General de Justicia está a cargo de Sergio Brodsky, un abogado al que se vincula con Angelici.
 
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