DEPORTES › LA SELECCION ARGENTINA SE IMPUSO 3-0 A BOLIVIA Y LIDERA LAS ELIMINATORIAS

Movió el árbol y cayeron los goles

El equipo de Basile aburrió un rato a ritmo lento, pero con el peso de sus individualidades quebró fácil a un rival que sólo vino a defenderse. Abrió el camino Agüero, de cabeza, aumentó Riquelme con un tiro libre y cerró la cuenta Román con otro golazo, luego de una corrida genial de Messi, la figura.

 Por Ariel Greco

De a ratos, aburre. Por momentos, deslumbra. Puede estar treinta minutos sin patear al arco, pero con un tiro libre para Riquelme le alcanza para resolver el partido. Juega media hora en primera marcha y exaspera, aunque con una corrida electrizante de Messi levanta al Monumental para terminar en otro golazo de Román. Así de ciclotímica y cambiante se mostró la Selección Argentina, que por más que nunca se exigió ni se empleó a fondo, logró un comodísimo triunfo 3-0 sobre Bolivia, tan justo como previsible.

La premisa de cuidar la pelota ya es un toque distintivo del equipo de Basile. El mayor inconveniente pasa cuando esa virtud se transforma en un problema, cuando el asegurar el balón se confunde con pases intrascendentes, cuando la pausa se convierte en lentitud y cuando los cambios de ritmo, tan necesarios para sorprender, no aparecen. Todo eso le sucedió al conjunto argentino durante los primeros treinta minutos. Una media hora enterita sin inquietar a un limitadísimo rival que hace más de una Eliminatoria que no saca puntos de visitante y que lo único que mostraba eran muchas camisetas verdes en el borde del área, acumulando obstáculos en el camino hacia Arias. Igual, estaba clarísimo que Argentina iba a ganar, y de manera sencilla.

Recién cuando empezó a tener injerencia Messi en el sector derecho el partido tuvo el desarrollo más esperado. Porque a partir del desequilibrio individual del delantero del Barcelona, a Bolivia el trámite ya no le resultó cómodo. Con sólo sacudir el árbol un poquito, el gol cayó, como era esperable. Demichelis bajó un centro de Tevez hacia el segundo palo, donde Agüero cabeceó para convertir su primer gol en la Selección.

Ahí se resolvió el compromiso, faltaba decorar el marcador. Y lo hizo Riquelme, primero con un tiro libre memorable y luego con un toque similar al de Caniggia ante Nigeria, tras una apilada inolvidable de Messi. Se ganó con el sello distintivo de este equipo, aburriendo y deslumbrando, con lentitud y con vértigo, con sólo sacudir un poquito el árbol.

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El jugadón de Messi tuvo el mejor final en el pie derecho de Riquelme.
Imagen: Vera Rosemberg
 
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