ECONOMíA › NEGOCIACIóN PARITARIA EN EL SECTOR DE LA ALIMENTACIóN

Todavía la mesa no está servida

 Por Cledis Candelaresi

La paritaria del sector de la alimentación promete transformarse en un caso testigo, no sólo por la brecha entre las expectativas gremiales y la voluntad de las empresas, sino por las formas que asumió esa puja. A pesar de que el Ministerio de Trabajo dispuso la conciliación obligatoria el jueves pasado, trabajadores cordobeses de firmas del sector la desoyeron, exponiéndose a una eventual sanción, que hasta anoche la cartera laboral no había adoptado. Las partes buscarán en un encuentro de hoy resolver la situación, conflicto que motivó un análisis ayer en la reunión de junta directiva de la Unión Industrial Argentina. En esta cámara empresaria gana espacio la idea de que los sueldos están subiendo demasiado en dólares. Los gremios saben que el alza de precios y las importantes ganancias del sector brindan argumentos a su reclamo.

La discusión entre la cámara que nuclea a los industriales de la alimentación (CIPA) y la Federación de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (FTIA), que representa a unos 80 mil empleados del rubro, arrancó con posiciones irreconciliables. Un 50 por ciento de ajuste en el básico, según reclamaba el gremio, contra una magra oferta del 15 por ciento. Paulatinamente se fueron aproximando, pero no lo suficiente como para cerrar un acuerdo.

El núcleo empresario que integran grandes industrias como Arcor, Molinos, Cadbury, Kraft y otras varias fuertes del rubro estiró su oferta hasta 25 por ciento. Pero no accedió al aumento del básico que pretenden los trabajadores y que, según los cálculos de las firmas, implicaría un incremento del 41 por ciento, con el consiguiente impacto en toda la escala salarial. Así planteada, la suba es muy resistida en el sector, al tiempo que desvela a los empleadores de otras actividades con acuerdos aún no cerrados.

Los trabajadores de esa industria presentan su planteo de recomposición salarial para el período de doce meses que se inicia en mayo con una cifra cercana al 30 por ciento y lo justifican en la necesidad de preservar el salario de los aumentos de precios, que se registran básicamente en los artículos de primera necesidad. Los empleadores contraargumentan que el 23 por ciento del acuerdo anterior habría evitado la erosión de la inflación sobre las remuneraciones, pero toman para esa consideración el índice de todo 2009, omitiendo el primer trimestre de este año, cuando la carrera de los precios se aceleró.

Para forzar una resolución a su favor, los trabajadores cordobeses adoptaron medidas de fuerza a pesar del dictado de la conciliación obligatoria de Trabajo. Eso haría pasible al gremio de una eventual pena económica, pero la cartera laboral prefiere buscar el acercamiento sin castigo.

Otro acuerdo clave en ciernes es el de la Unión Obrera Metalúrgica, que tiene un primer cierre con incrementos del 15 por ciento a partir del 1º de abril y otro 10 desde julio. Falta que se sume Adimra (Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina), renuente a convalidar esas mejoras, porque complica su tradicional estrategia de otorgar luego algunos puntos por encima del convenio.

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