ECONOMíA › ACERCAMIENTO ENTRE EL GOBIERNO Y LAS EXPORTADORAS CEREALERAS. CAPITANICH ASEGURó QUE HUBO COINCIDENCIAS

Guerra por el dólar en busca de un armisticio

Los mayores exportadores escucharon el diagnóstico oficial sobre el futuro del dólar, las tasas y el precio de la soja. “Hay condiciones objetivas para liquidar la cosecha de inmediato”, señaló el jefe de Gabinete. Asegura que los visitantes coincidieron.

 Por Raúl Dellatorre

Se presumía que iba a ser un combate a todo o nada, pero el clima se asemejó más al principio de un armisticio. Exportadores de cereales y oleaginosas, de un lado, y los representantes más fuertes del elenco oficial del otro se encontraron frente a frente en Casa de Gobierno para tratar el tema más caliente del panorama económico en estos días: la demora en la liquidación de ventas al exterior por 3500 millones de dólares que corresponden a la anterior cosecha. Hubo intercambios de números, proyecciones y estudios, y un cierre del encuentro con algunas coincidencias y un único compromiso: volver a reunirse en los próximos días. Según la interpretación oficial sobre los resultados de la reunión, hubo consenso en que “existen condiciones objetivas para la liquidación de la cosecha acumulada en forma inmediata”. Además, los exportadores habrían asumido la responsabilidad de transmitirlo a grandes consorcios de productores que tienen retenida parte de la cosecha. Ayer, los exportadores liquidaron en el mercado de cambios casi 109 millones de dólares, más del doble del promedio de liquidaciones diarias durante el mes de enero.

Apenas finalizada la reunión, el jefe de Gabinete comentó en su cuenta de Twitter que “existen condiciones objetivas para la liquidación de la cosecha acumulada en forma inmediata”, criterio que habría sido compartido por las empresas exportadoras de cereales y oleaginosas. Según refirió Capitanich en su tweet, dichas empresas “han interpretado que el tipo de cambio es estable, las tasas de interés acompañan esta decisión” y el precio futuro de la soja es 40 dólares inferior al actualmente vigente. Dadas estas condiciones, no habría razón para especular con una eventual ventaja por seguir postergando la liquidación de las exportaciones, es lo que sugiere el texto.

Capitanich estuvo acompañado por Axel Kicillof, ministro de Economía, y Juan Carlos Fábrega, presidente del Banco Central. La delegación empresaria fue encabezada por Alberto Rodríguez, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara), que concurrió junto a algunos de los principales directivos de las cerealeras que dominan la comercialización de granos (Cargill, Dreyfus y Nidera). Los representantes de las multinacionales pidieron precisiones sobre la política para el mercado cambiario. Desde el otro costado de la mesa no sólo se garantizó que el valor de 8 pesos para el dólar es el nivel de convergencia que se aspira a mantener (con correcciones menores en el tiempo, pero “sin oscilaciones”, se señaló), sino que además se sostendrá la política de altas tasas de interés que busca premiar el mantenimiento de activos en pesos.

En ese punto de la reunión, los funcionarios presentes habrían hecho el planteo que luego Capitanich reflejó en su tweet en cuanto a las “condiciones objetivas”: un tipo de cambio estable, tasas de interés que acompañan esa decisión y una perspectiva de caída en el valor de la soja de unos 40 dólares la tonelada en las próximas semanas, hacia la fecha de entrada de la próxima cosecha en el mercado (segunda quincena de marzo).

Los exportadores habrían expresado su acuerdo con las últimas medidas (devaluación y suba de tasas) y coincidido en que habían mejorado las condiciones objetivas para las ventas externas. Pero también expresaron que no son ellos quienes mantienen retenidos los granos, porque existe “una normativa muy precisa” que se los impediría y, además, porque demorar las exportaciones les representaría una alta carga financiera. De cualquier modo, aseguraron que transmitirán a las empresas agropecuarias que tendrían en su poder los granos lo conversado en la reunión y su criterio de que “es un buen momento” para hacer efectivas las exportaciones. Incluso, una de las principales cerealeras habría prometido hacer una declaración pública en tal sentido al finalizar la reunión, que hasta llegada la noche de ayer no se dio a conocer.

La sospecha, no lejana a la certeza, de parte del Gobierno y varios analistas privados, es que las ocho millones de toneladas aún no liquidadas están repartidas entre los principales establecimientos productores y las firmas cerealeras. Estas últimas, a través de los centros de acopio que controlan en toda la extensión cultivable. Más allá de ello, desde el Poder Ejecutivo valoraron la palabra de los exportadores de transmitir a sus clientes más fuertes que había llegado el momento de liquidar. Si así fuera, la pulseada con el Gobierno llegaría a su fin, al menos en este capítulo.

Que el clima del encuentro no fue de guerra sino más cercano a la búsqueda de la suspensión de hostilidades lo refleja el compromiso de volver a encontrarse en los próximos días, probablemente antes del fin de semana. Allí habrá una nueva evaluación de la situación, quizás con algunos pasos ya dados. La liquidación de más de 100 millones de dólares en el mercado cambiario por los integrantes de las cámaras de aceiteros y cerealeras (Ciara y CEC) podría ser un indicio. Desde los despachos oficiales prefieren esperar, para corroborar si la impresión que dejó el encuentro de ayer, respecto de las coincidencias alcanzadas, se verifica en la práctica.

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Jorge Capitanich recibió en su despacho a las cerealeras, junto a Kicillof y Fábrega. Junto a este último, Alberto Rodríguez, de Ciara.
Imagen: Télam
 
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