ECONOMíA › MIGUEL BEIN, ROGELIO FRIGERIO, JAVIER GONZáLEZ FRAGA Y MARCO LAVAGNA EXPUSIERON SUS IDEAS

Menú económico en la mesa de la UIA

Los referentes de los presidenciables Daniel Scioli, Mauricio Macri, Sanz y Massa expusieron sus diagnósticos y proyectos. Rechazaron una megadevaluación y pidieron recortar subsidios.

 Por Tomás Lukin

Los referentes económicos de los principales precandidatos presidenciales expusieron ayer diagnósticos, proyectos, ideas y recetas en la Unión Industrial Argentina. Los cuatro economistas enviados por Daniel Scioli, Mauricio Macri, Ernesto Sanz y Sergio Massa a la central fabril compartieron tres consignas: rechazo a una megadevaluación, el recorte de subsidios y el deseo por alcanzar mayores niveles de inversión productiva. Hasta ahí llegaron sus coincidencias. El gobernador bonaerense envió al consultor Miguel Bein. Sin entrar en grandes definiciones, el economista enfatizó la necesidad de obtener divisas financieras para impulsar la industria y propuso quitar las retenciones a las economías regionales. En nombre del radicalismo habló Javier González Fraga. El dos veces presidente del Banco Central durante el menemismo fue el más contundente. Como parte de su paquete propuso una “depuración” del Indec, el Banco Central, la CNV y el Ministerio de Economía. También reclamó eliminar los controles de precios. El jefe de la Ciudad de Buenos Aires estuvo representado por el titular del Banco Ciudad, Rogelio Frigerio. El banquero apuntó sus dardos contra el Gobierno. Cuestionó el “derroche fiscal” a través de los subsidios a la energía, Aerolíneas Argentinas y Fútbol para Todos. Finalmente, Marco Lavagna del Frente Renovador propuso eliminar las nuevas leyes de mercado de capitales y abastecimiento. El massista buscó diferenciarse del resto al enfatizar que el consumo interno debe ser la “locomotora del crecimiento”.

La convocatoria de la UIA a los economistas forma parte de los encuentros que viene realizando con precandidatos a presidente. Como privilegian esos convites, fueron pocos los miembros de la comisión directiva que estuvieron presentes ayer. El presidente de la UIA, Héctor Méndez, viajó a Brasil para atender negocios vinculados a la empresa autopartista sanjuanina Delphi que acaba de adquirir. Por eso, el anfitrión fue el secretario de la institución y diputado por el Frente Renovador, José Ignacio de Mendiguren.

“Cualquier continuidad con la política económica actual significa ajuste y falta de inversión, el próximo presidente debe cambiar el modelo productivo el día uno”, lanzó González Fraga, el único en definir con precisión qué haría desde la Casa Rosada el espacio que representa. “Necesitamos un shock de confianza que se logra eliminando las retenciones y las trabas al comercio exterior, poniendo fin a los controles de precios y garantizando la devolución automática de los reintegros de IVA”, sostuvo. Fiel al manual ortodoxo-neoliberal, propuso poner como eje de política macroeconómica la eliminación del déficit fiscal para bajar la inflación. El tercer punto de su programa fue alcanzar un acuerdo con los fondos buitre para pagarles con una quita del 50 por ciento, aunque no ofreció más precisiones, y “volver a los organismos internacionales de crédito”. El último ítem del plan fue el “shock institucional” que entre otras cosas avanzaría con la “depuración”. Como corolario reclamó desdoblar el tipo de cambio. “Todo esto generaría un fuerte ingreso de capitales”, concluyó González Fraga.

“El que proponga un ajuste está equivocado. Si prometen confianza credibilidad y reglas de juego no alcanza. Para arrancar y redistribuir la gente tiene que tener plata en el bolsillo”, afirmó Bein. Sin las definiciones que expuso en sus anteriores presentaciones públicas como referente sciolista, se limitó a señalar la necesidad de “corregir los precios relativos”, una fórmula que incluye entre otros condimentos la reducción de los subsidios energéticos.

Luego de ponderar el desendeudamiento consideró necesario recurrir al mercado financiero internacional para obtener divisas que financien el crecimiento industrial y la inversión en bienes de capital. “Todavía no tenemos resuelto el conflicto con los buitres que imagino será resuelto”, señaló aunque esta vez evitó ofrecer una fórmula para el hipotético acuerdo (la semana pasada afirmó que la quita debía ser del 30 por ciento). Ante la consulta del moderador y economista jefe de la UIA, Diego Coatz, Bein fue el más enérgico defensor de la política de administración del comercio exterior.

Sin demasiadas definiciones económicas, el presidente del Banco Ciudad buscó diferenciarse de otros referentes económicos del PRO al descartar una devaluación o la búsqueda de una mejora de competitividad rebajando salarios. “Hay que generar estabilidad en las reglas de juego y recuperar el Estado frente al derroche y la corrupción del gasto público”, reclamó Frigerio. “Si el próximo gobierno logra controlar la inflación y liberar el cepo gradualmente, nos vamos a parecer a todos los países de la región y luego será el momento de pasar a los grandes desafíos para el próximo medio siglo”, sostuvo el economista que realizó una advertencia sobre los niveles de pobreza. Marco Lavagna fue el último en usar el micrófono. Si bien realizó un diagnóstico menos catastrófico que los de Frigerio y González Fraga, reiteró parte de sus propuestas: modificaciones institucionales, necesidad de un superávit fiscal, shock de confianza, eliminación de la ley de mercado de capitales y la búsqueda de financiamiento externo.

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Marco Lavagna, Miguel Bein, Rogelio Frigerio y Javier Gónzalez Fraga.
Imagen: Télam
 
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