DEPORTES › CONFESIóN DE UN EX MIEMBRO DEL COMITé EJECUTIVO DE FIFA

Llegó la hora de cantar todo

El estadounidense Chuck Blazer confesó a la Justicia estadounidense que él y otros dirigentes del CE de FIFA aceptaron sobornos durante la concesión de las sedes de las Copas del Mundo de 1998 y 2010. Puede recibir hasta 20 años de cárcel.

 Por Daniel García Marco

El estadounidense Chuck Blazer, ex secretario general de la Concacaf y ex miembro del Comité Ejecutivo de FIFA, admitió que él y otros dirigentes recibieron sobornos durante la concesión de los mundiales de 1998 y 2010. Blazer, uno de los 14 acusados en la investigación de la Justicia de Estados Unidos por corrupción en el fútbol, se declaró culpable de diez cargos en 2013, según un documento publicado ayer.

“Acordé con otras personas en 1992 facilitar la aceptación de un soborno para colaborar con la elección de la sede del Mundial de 1998”, admitió Blazer al aceptar diez cargos, entre los que están los de asociación delictiva, sobornos, lavado de dinero y evasión fiscal.

La confesión pone de nuevo en entredicho cómo la FIFA elige las sedes de los Mundiales a través de su Comité Ejecutivo. La justicia suiza está investigando las polémicas concesiones a Rusia y Qatar de los Mundiales de 2018 y 2022, respectivamente.

Los documentos de la investigación publicados la pasada semana por la fiscalía de Nueva York, encargada del caso, revelaban que fue Marruecos el que pagó a Blazer y a otros por lograr un mundial que finalmente organizó Francia en 1998.

Blazer también admitió que hubo sobornos para que Sudáfrica organizara el Mundial de 2010. “Yo y otros miembros del Comité Ejecutivo de FIFA acordamos aceptar sobornos para la elección de Sudáfrica como sede del Mundial de 2010”, confesó.

Según el auto de acusación de la Justicia de Estados Unidos, de nuevo Marruecos trató de sobornar, pero Blazer y otros dirigentes no mencionados aceptaron votar por Sudáfrica después de que los organizadores africanos acordaran el pago de diez millones de dólares a la Concacaf. Oficialmente el pago fue para “apoyar a la diáspora africana”.

Blazer llegó a un acuerdo para recibir uno de los diez millones, aunque finalmente recibió 750.000 dólares. El gobierno africano niega que ese dinero que pidió que la FIFA transfiriera directamente a la Concacaf sirviera para sobornar. Aunque el documento publicado no revela ningún acuerdo con la fiscalía, medios locales aseguran que Blazer se convirtió en 2011 en informante del FBI y se lo considera una figura clave de una investigación en la que hay involucrados nueve altos dirigentes del fútbol internacional, siete de los cuáles fueron detenidos en Zurich. Como consecuencia del escándalo, el presidente de FIFA, Blatter anunció el martes que dejará su cargo.

Blazer, de 70 años y enfermo ahora de cáncer rectal, fue secretario general de la Concacaf de 1999 a 2011 y también confesó haber aceptado sobornos para la concesión de derechos de televisión y marketing de las Copas de Oro –máximo torneo continental de la Concacaf– de 1996 a 2003. Blazer formó en su tiempo en la Concacaf una estrecha alianza con Jack Warner, que fue presidente del ente y que es uno de los 14 acusados por la Justicia estadounidense en la trama de corrupción.

El propio Blazer fue clave para forzar la salida de Warner del fútbol al revelar cómo el entonces presidente de la Concacaf colaboró con Mohammed bin Hammam en el intento del qatarí de comprar votos para convertirse en presidente de la FIFA en 2011.

Un informe interno de 2013 de la Concacaf acusó a Blazer y Warner de fraude y apropiación indebida. Además de Blazer, que se enfrenta a una pena de hasta 20 años de prisión, dos hijos de Warner también se declararon culpables y se convirtieron en informantes.

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El estadounidense Chuck Blazer y el renunciante Joseph Blatter. de FIFA.
Imagen: EFE
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