ECONOMíA › BERNANKE Y EL AUXILIO A AIG

“Estoy furioso”

 Por Tomás Lukin

Tener que rescatar a American Investment Group (AIG) le puso los pelos de punta al titular de la Reserva Federal, Ben Bernanke. El encargado de la política monetaria norteamericana afirmó que ese episodio lo hizo enojar más que cualquier otra cosa desde que estalló la crisis. La magnitud del salvataje para AIG eclipsa el de cualquier otra entidad. Desde octubre, la compañía recibió 150 mil millones y el lunes, pese a la furia de Bernanke, el gobierno y la empresa acordaron un nuevo salvavidas por 30 mil millones de dólares más. Se estima que el Estado retendrá el 77,9 por ciento de la que alguna vez fue la aseguradora más grande del mundo. Además, el funcionario acusó a la empresa de operar como un hedge fund (fondo de inversión especulativo) evitando los controles y de realizar multimillonarias apuestas irresponsables.

“No se me ocurre otro episodio que en los últimos dieciocho meses me haya puesto más furioso que el de AIG”, respondió Bernanke durante una audiencia del comité presupuestario del Senado. Para el titular de la Fed, el gobierno no tuvo otra opción que rescatar a la compañía que el año pasado perdió alrededor de 100 mil millones de dólares. “AIG aprovechó un enorme agujero en el sistema regulatorio, no había controles sobre la división de productos financieros, funcionaba como un hedge fund adjunto a una empresa aseguradora grande y estable”, apuntó.

Entre préstamos, compra de acciones preferidas y activos tóxicos, el gobierno desembolsó 180 mil millones de dólares en AIG. El Citi recibió 45 mil millones de dólares y el Bank of America, 45 mil millones. Para algunos el rescate de la compañía es una transferencia de fondos gigante desde los contribuyentes a los acreedores financieros de AIG, convirtiendo a los Estados Unidos en la compañía aseguradora más grande del mundo. El iracundo hacedor de política monetaria justificó la intervención en la empresa (ahora casi nacionalizada) días después del default de Lehman Brothers, “porque pensamos que la quiebra de la aseguradora más grande del mundo sería catastrófica para la estabilidad del sistema financiero mundial”.

El lunes, tras anunciar los nuevos 30 mil millones de dólares y flexibilizar los términos de pago del préstamo estatal, el Tesoro destacó en su comunicado que la corporación ofrece sus servicios de seguro a más de 100.000 entidades, entre empresas, municipalidades, instituciones financieras y fondos de retiro en 130 países. En lugar de pagar 38 mil millones en efectivo más los intereses AIG, el gobierno va a convertirlo en acciones de dos subsidiarias de la compañía que ahora serán propiedad estatal, dejando al Estado con algunos activos vendibles aun cuando la empresa no pueda pagar sus deudas. Bernanke está desconcertado. El año pasado se animó a decir que lo peor ya había pasado, pero ahora prefiere subrayar la debilidad de la economía y apuntar al largo plazo. “No sabemos con certeza cómo será el futuro, pero pienso que esto nos dará mejores oportunidades para a su vez llegar a una estabilidad económica” y que AIG devuelva su préstamo, apuntó el titular de la Fed.

Además, a comienzos de febrero las acciones de la aseguradora se desplomaron por debajo de un dólar y la Bolsa de Nueva York podría retirarlas del panel si no se recuperan. El proceso se podría llegar a frenar si el precio se recupera o si la empresa decide reducir la cantidad de acciones. “La situación de AIG me pone, evidentemente, muy incómodo”, sentenció Bernanke, que acusó a la empresa de haber realizado “una cantidad enorme de apuestas irresponsables, tomar pérdidas gigantescas” y se lamentó nuevamente por la falta de controles.

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