EL MUNDO › WASHINGTON PIDIó LA EXTRADICIóN DE LOS GUERRILLEROS QUE CUIDABAN A INGRID BETANCOURT

Uribe lanzó una ofensiva antiguerrillera

El presidente colombiano ordenó una ofensiva contra la guevarista ELN, la segunda guerrilla del país, que venía negociando su desmovilización y había disminuido su actividad en los últimos años. Para Uribe, no muestran voluntad de diálogo.

Colombia y Estados Unidos lanzaron una ofensiva contra los grupos guerrilleros. Después de rescatar a Ingrid Betancourt y otros catorce rehenes, el gobierno del presidente Alvaro Uribe pidió a los jefes militares ir por la cabeza de la segunda guerrilla del país, el guevarista Ejército de Liberación Nacional (ELN), mientras que Washington solicitó a Bogotá la extradición de los guerrilleros de las FARC que custodiaban a los rehenes recientemente liberados. En tanto, nuevas revelaciones sobre el rescate de Betancourt comprometieron a la Casa Blanca y a la Cruz Roja.

Uribe no quiere que sus militares se duerman en los laureles. Por eso, una semana después del misterioso operativo que propinó un duro revés a las FARC y con un mayor respaldo en las encuestas, apuntó los cañones contra el ELN. “Hay que incrementar las operaciones contra el grupo, particularmente contra sus cabecillas, a efectos de ubicarlos, capturarlos y ponerlos a las órdenes de la Justicia”, le ordenó Uribe al comandante de las fuerzas militares general Fredy Padilla, según relató ayer el militar.

El motivo de la ofensiva, según Bogotá, es la falta de voluntad para dialogar. “(Los jefes del ELN) no demostraron otra cosa que una burla a la generosidad del pueblo colombiano y del gobierno a una posibilidad de un diálogo de paz”, añadió Padilla.

El ELN es la segunda guerrilla en importancia que opera en Colombia y según estimaciones oficiales tenía unos 4000 combatientes en 2002, cuando se inició el primer gobierno de Uribe, pero según el Ministerio de Defensa esa cifra disminuyó a menos de la mitad. En diciembre de 2005, representantes oficiales y del ELN iniciaron acercamientos en La Habana, con el auspicio del gobierno cubano, pero fueron suspendidos el año pasado por falta de avances.

Las partes no lograron suscribir un acuerdo base que incluía un alto el fuego y de hostilidades experimental por seis meses, en el marco del cual el ELN liberaría a los secuestrados en su poder. Al mismo tiempo, el gobierno le exigía a la guerrilla concentrar a sus hombres en una o varias zonas para verificar el alto el fuego, pero los rebeldes lo consideraban un suicidio.

En paralelo, Estados Unidos pidió formalmente a su principal aliado en la región la extradición por secuestro y terrorismo de Gerardo Aguilar “César” y Alexander Farfán “Gafas”, quienes según Bogotá estaban al frente del comando que custodiaba a los rehenes liberados la semana pasada. Entre los cautivos, se encontraban desde febrero del 2003 los estadounidenses Marc Gonsalves, Thomas Howes y Keith Stansell.

La petición norteamericana enfureció al abogado de los dos rebeldes, Eduardo Matías. “El delito que se les imputa a ambos fue cometido en territorio de Colombia, así que deberían ser los tribunales colombianos los que los juzguen”, señaló el jurista. Los dos guerrilleros, a quienes sus antiguos rehenes describieron como carceleros, despiadados y verdugos, se encuentran detenidos en una celda de alta seguridad de la Fiscalía en Bogotá. El día que fueron presentados ante la prensa aparecieron cabizbajos y con señales de haber sido golpeados.

Mientras tanto, nuevas declaraciones pusieron en entredicho la versión oficial sobre el rescate de Ingrid. “César” reveló a uno de sus abogados, Rodolfo Ríos, que durante el operativo vio logos de la Cruz Roja, algo que el organismo negó el martes. “Justo antes de subir al helicóptero se sintió más confiado ya que (en la vestimenta de los supuestos miembros de una comisión internacional) aparecían emblemas de la Cruz Roja”, dijo Ríos.

Washington tampoco quedó bien parado. El embajador estadounidense en Bogotá, William Brownfield, dijo ayer al diario The Washington Post que debió convencer a su gobierno en una teleconferencia para que diera luz verde al rescate colombiano. Al revelar dicha comunicación, en la que se dirigió al vicepresidente Dick Cheney, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y otros funcionarios norteamericanos, el embajador contradijo la versión dada la semana pasada por la portavoz de la Casa Blanca Dana Perino. Ella había negado que Bogotá dependiera del aval de su hermano mayor para realizar la operación.


Eladio Pérez se tuvo que ir

El ex senador Luis Eladio Pérez, un rehén liberado gracias a la mediación del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, abandonó Colombia por amenazas de muerte. “Lastimosamente tenemos que irnos con mucha tristeza por motivos de seguridad, hemos recibido muchas amenazas en las últimas horas”, dijo al canal Caracol en el aeropuerto Eldorado de Bogotá, antes de viajar con su familia hacia un país que no reveló. Pérez fue secuestrado el 10 de junio de 2001 y liberado el pasado 27 de febrero junto con otros tres ex legisladores como un gesto de las FARC hacia Chávez. El ministro de Interior, Fabio Valencia, lamentó que el político se hubiera tenido que ir. El ex parlamentario denunció las amenazas el lunes, tras declarar en la Fiscalía contra dos de sus captores arrestados en el operativo militar que rescató el 2 de julio a Betancourt y otros 14 rehenes. Pérez publicó recientemente un libro en el que narra los vejámenes a que fue sometido por los rebeldes. “(Las amenazas) son en relación con las declaraciones que he hecho para que el mundo conozca los horrores a que nos sometían las FARC”, señaló.

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Uribe recibió anteayer a Tom Shannon, subsecretario para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de EE.UU.
Imagen: AFP
 
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