EL MUNDO › LA UE SE SUMA A LA POSTURA DE ESTADOS UNIDOS CONTRARIA AL PROGRAMA NUCLEAR DE LA NACION PERSA

Europa recrudece las sanciones a Irán

El castigo apunta a prohibir nuevas inversiones, asistencia técnica, transferencia de tecnología y equipos y servicios en el sector del petróleo y el gas.

 Por Nicolás Nagle

Desde Bruselas

La Unión Europea decidió sancionar a Irán con medidas más duras a las adoptadas recientemente por las Naciones Unidas. Las sanciones apuntan a prohibir nuevas inversiones, asistencia técnica, transferencia de tecnología y equipamientos y servicios en el sector del petróleo y el gas. La decisión de los europeos es un nuevo intento para detener el programa nuclear iraní. Tanto europeos como estadounidenses creen que el programa encubre fines bélicos –cuestión negada repetidamente por Teherán–.

La novedad despertó el malestar del gobierno ruso, que se ha mostrado reticente a incrementar las sanciones. En la reunión del Consejo de Seguridad del 9 de junio, los rusos fueron convencidos por la administración del presidente estadounidense Barack Obama de que votaran a favor de sancionar a Irán. A cambio del apoyo ruso, Obama había anunciado que no construiría un escudo antimisiles en Polonia y República Checa –cuestión que preocupaba a Moscú–.

La decisión de la Unión Europea de endurecer las sanciones afecta las relaciones con Moscú. Desde el comienzo de la crisis del euro, las relaciones habían mejorado entre Rusia y Europa, pero ahora vuelven a enfriarse.

Turquía y Brasil fueron los únicos países en votar contra las sanciones en la reunión del 9 de junio. Ambas naciones firmaron un acuerdo con Irán para intercambiar uranio por combustible nuclear. La decisión apuntaba a tender la mano al gobierno iraní. Sin embargo, la iniciativa de Brasil y Turquía no cayó bien a Washington. Frente al enojo de Obama, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, se retractó parcialmente de su posición anterior al señalar que Irán no era aliado de Turquía. De un modo similar, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se apresuró a aclarar que respetaría las sanciones a Irán.

La decisión de la Unión Europea de incrementar las sanciones es un revés para la iniciativa de Turquía y Brasil. Los europeos buscan reforzar su alianza con los Estados Unidos, que pasa por un momento delicado debido a la crisis económica actual. La caída del euro hace más competitivos a los productos europeos, lo cual amenaza con afectar la balanza comercial con Estados Unidos. Al mismo tiempo las medidas de austeridad que están adoptando los países europeos decrecen la demanda de importaciones provenientes de Estados Unidos.

El apoyo de los 27 países miembros de la UE a favor de incrementar los castigos reposiciona a los europeos como los principales aliados de Washington. “Creo que la decisión demuestra el consenso que existe en Europa de que el programa iraní para fabricar armas nucleares no es aceptable”, sostuvo el primer ministro británico, David Cameron. El primer ministro francés Nicolas Sarkozy se mostró igual de firme al sostener que “las sanciones aumentan la posibilidad de diálogo”.

Otros países como Alemania y Suecia, que en el pasado se han opuesto a las sanciones, no se mostraron tan convencidos. El temor es que las sanciones perjudiquen a la ya golpeada población iraní. También está en duda la eficacia de la medida para frenar el programa nuclear.

A pesar de la línea dura, los europeos mostraron su deseo de alcanzar una solución negociada. “El Consejo Europeo lamenta profundamente que Irán no haya utilizado las numerosas oportunidades para aclarar la preocupación de la comunidad internacional respecto de la naturaleza del programa nuclear iraní”, señala un comunicado luego de la reunión.

La ministra de Relaciones Exteriores europeas, la británica Catherine Ashton, ha invitado al negociador iraní Saeed Jalili a retomar las negociaciones con los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas –Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Francia y China–.

Teherán ha respondido que está dispuesto a negociar. Sin embargo, muchos ven la postura iraní como una forma de ganar tiempo para continuar enriqueciendo uranio y construir armas nucleares.

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El presidente iraní recorre una planta de enriquecimiento de uranio.
Imagen: AFP
 
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