EL MUNDO › BERLUSCONI ACORTA DISTANCIAS CON BERSANI DE CARA A LAS ELECCIONES ITALIANAS DEL 24 Y 25 DE FEBRERO

Sexo, mentiras y videos para juntar votos

Acusa de mentirosos a los periodistas que lo atacan, acusa a los magistrados que tienen en curso al menos tres procesos en su contra, de perseguirlo, acusa a quien no le gusta de “comunista”. Y no le va mal en las encuestas.

 Por Elena Llorente

Desde Roma

Algunos le dicen que es un “encantador de serpientes”, otros que actúa como un “vendedor de ilusiones”, finalmente hay quien lo llama simplemente mentiroso. Pero la verdad es que cualquiera sea el apelativo que se le dé, Silvio Berlusconi ha logrado ganar para la coalición de centroderecha, en este último mes, varios puntos en las encuestas preelectorales cuyos últimos datos –no se pueden hacer más sondeos hasta las elecciones– fueron revelados esta semana.

Prometiendo el oro y el moro, Il Cavaliere ha conseguido que la diferencia de votos entre la coalición de centroderecha (28-30 por ciento) y la de centroizquierda (33-37 por ciento), liderada por Pierluigi Bersani, se coloque entre el 5 y el 7 por ciento a favor de este último, cuando hace unos días se hablaba de una diferencia del 10 por ciento. Pero las encuestas son sólo estimaciones y en realidad a esta altura de los acontecimientos, cuando faltan dos semanas para las elecciones del 24 y 25 de febrero, todavía queda un 25 por ciento de electores indecisos.

Ayer Berlusconi aseguró que está dispuesto a llegar a un acuerdo con la izquierda sobre las reformas constitucionales. Berlusconi hizo estas declaraciones en un acto de campaña celebrado en la provincia de Padua. Allí expresó su convicción de que el centroderecha ganará las próximas elecciones generales, obteniendo el mayor número de escaños tanto en la Cámara de los Diputados como en el Senado.

Il Cavaliere respondió además al primer ministro rumano, Victor Ponta, quien comparó un posible retorno de Berlusconi a la presidencia del gobierno italiano con una vuelta del dictador Nicolae Ceausescu en Rumania. “Bien, al menos tendré unos poderes que nunca he tenido”, disparó. Sobre las salidas de Berlusconi, sobre sus actitudes de señor intocable, se han escrito pilas de artículos en estos días. Acusa de mentirosos a los periodistas que lo atacan, acusa a los magistrados que tienen en curso al menos tres procesos en su contra, de perseguirlo, acusa a quien no le gusta de “comunista” o lo insulta con una acidez solapada e inaudita, como cuando en una transmisión de TV, limpió con un pañuelo el asiento donde había estado minutos antes el periodista que más ha investigado en su contra, Marco Travaglio.

Las cosas que dispara en las docenas de programas televisivos y radiales a los que ha asistido no tienen a menudo fundamento. Pero la gente no lo sabe y, hundida en una mar de deudas y problemas, cree que esas promesas son posibles, porque las necesita. Pero sabe, y esto hay que reconocérselo, presentar sus ideas con claridad y con humor, manteniendo la atención del público. Y la gente se queda pegada al televisor para escucharlo.

La lista de las “promesas” de Berlusconi empezó con una muy sentida por las familias italianas, uno de cuyos primeros objetivos en la vida es poseer la propia casa. Cuando el premier Mario Monti instauró hace algunos meses el IMU, un impuesto sobre las propiedades inmobiliarias, mucha gente puso el grito en el cielo. Al comenzar la campaña electoral, la primera cosa que dijo Berlusconi era que, si era elegido, suprimiría el IMU. El propio Monti respondió argumentando que, dado que el Estado italiano tiene hoy una deuda pública de 2.014.000.000.000 de euros que los gobiernos de Berlusconi contribuyeron a aumentar y que él se mismo comprometió con la Unión Europea a disminuirlo, no es posible suprimir el IMU pero sí tal vez rever algunas de sus categorías.

Sabiendo que los impuestos son el punto más doloroso para el simple ciudadano que, si pudiera y conociendo la corrupción reinante entre los funcionarios públicos, trataría de no darle nada al Estado, acto seguido Berlusconi habló de “indulto total” para todos los deudores del Estado, un arma que él mismo usó parcialmente en otras ocasiones y que no hizo sino aumentar la especulación y la evasión fiscal sucesivamente, dicen los recaudadores del fisco. Finalmente tuvo en cuenta la desocupación, que hoy supera el 11 por ciento. En otro programa televisivo prometió crear cuatro millones de puestos de trabajo. Algo que parece difícil en breve tiempo en un país endeudado y que en los últimos tres años ha visto fundirse casi 36.000 empresas. En el primer trimestre de 2012, sin ir más lejos, cerraban sus puertas a un ritmo de 33 por día, según las organizaciones de empresarios.

En cuanto a los sondeos, que puedan dar una idea de cuán escabrosas serán las elecciones, las cifras cambian según los analistas. Con todo, se puede asegurar que la formación que más puntos ha ganado en las últimas semanas ha sido el Movimiento Cinco Estrellas, del cómico Beppe Grillo, que oscilaría entre el 15 y el 18 por ciento de las intenciones de voto, superando a la lista centrista de Monti, ubicada entre el 13 y el 15 por ciento. Pero la fragmentación del electorado descripta en estos sondeos no favorecerá un gobierno fácil, según los expertos, por más que Bersani busque una alianza poselectoral con Monti para frenar el populismo demagógico de Il Cavaliere.

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A Berlusconi no le importa prometer de todo ni compararse con el dictador rumano Nicolás Ceausescu si suma para la campaña.
Imagen: EFE
 
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