EL MUNDO › EL RENUNCIANTE BENEDICTO XVI VOLVIO AL VATICANO Y CONVIVIRA CON EL NUEVO PONTIFICE

Dos Papas bajo el mismo techo

La vuelta de Ratzinger a la Santa Sede dio pie a decenas de especulaciones sobre cuánto y cómo podría influir su presencia en el pontificado de Francisco. El monasterio donde vivirá el papa emérito es un pequeño edificio de cuatro pisos.

 Por Elena Llorente

Desde Roma

Hecho único en la historia de la Iglesia, el mundo católico tiene a partir de ayer a dos Papas, Francisco y Benedicto XVI, viviendo dentro de los muros vaticanos. El papa Benedicto XVI, en efecto, volvió ayer al Vaticano, como estaba previsto desde el momento en que, hace dos meses y luego de su renuncia, se instaló provisoriamente en la residencia pontificia de verano en Castel Gandolfo, a unos 30 kilómetros de Roma. Y el hecho ha dado pie a decenas de especulaciones sobre cuánto y cómo podrá influir la presencia en el Vaticano del papa emérito en el pontificado de Francisco, un papado que se presenta no fácil, vistas las ideas de pobreza y transparencia impulsadas por el nuevo pontífice y la dimensión de las reformas de las que se habla.

Dado que debía abandonar el llamado departamento papal en el Vaticano para que éste fuera reacondicionado para recibir al nuevo pontífice, y el lugar seleccionado para fijar su residencia era un viejo monasterio dentro de los muros vaticanos que se estaba restaurando, Benedicto tuvo por fuerza que trasladarse a Castel Gandolfo, una residencia magnífica del siglo XVII, con varias hectáreas de jardines y huertas, además de la cría de animales domésticos para consumo del Papa y sus allegados.

Benedicto XVI llegó ayer en helicóptero desde Castel Gandolfo y aterrizó en el helipuerto del Vaticano, donde lo recibieron algunos cardenales, entre ellos el secretario de Estado, Tarcisio Bertone, y el decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sodano, además del presidente del gobierno de la Ciudad del Vaticano, Giuseppe Bertello, cardenal que a su vez fue recientemente nombrado por Francisco como el único miembro italiano de la comisión de ocho cardenales que lo asesorarán en el gobierno de la Iglesia universal y la reforma de la curia romana. El papa Francisco lo esperó directamente en el monasterio Mater Ecclesiae.

Cuatro días después de haber asumido, el 19 de marzo, el Papa argentino fue a visitar al alemán a Castel Gandolfo, mostrando al mundo imágenes insólitas de dos pontífices rezando juntos, los dos vestidos de blanco, hincados en un mismo banco de la capilla. Ayer, aunque las imágenes no fueron difundidas por la televisión vaticana, se vieron fotos en L’Osservatore Romano, el diario vaticano, donde los dos Papas aparecen nuevamente rezando juntos, pero esta vez en la capillita del monasterio.

“La casa es muy acogedora. Aquí se puede trabajar bien”, comentó Benedicto al entrar. Ahora, los dos Papas vivirán a pocas decenas de metros de distancia, al menos mientras Francisco siga residiendo, como ha decidido, en la Casa Santa Marta –donde se le ha asignado un departamento simple, pero cómodo– y no en el tradicional apartamento papal del Palacio Pontificio, cuyas ventanas dan a la Plaza de San Pedro. Cada domingo, de todas maneras, Francisco se traslada al departamento en el Palacio Pontificio y, desde una de sus ventanas, habla con la multitud reunida en la Plaza de San Pedro al mediodía, a la hora del Angelus. Todo hace suponer que ahora los contactos entre los dos pontífices serán mucho más frecuentes, teniendo en cuenta además que ambos aman pasear por los jardines y son particularmente devotos de la Virgen de Lourdes, colocada precisamente en una gruta a mitad de camino entre la Casa Santa Marta y el monasterio Mater Ecclesiae.

Lejos de ojos indiscretos, asegura la prensa, podrá retomarse aquel diálogo comenzado en Castel Gandolfo el día que Francisco lo fue a visitar y Benedicto le entregó una caja grande llena de documentos, que se vio en las imágenes de la televisión vaticana, pero sobre la cual nunca se dio ninguna información oficial, aunque muchos atribuyen en parte esos documentos a los Vatileaks y a la investigación que sobre este particular hicieron tres cardenales encargados por Benedicto XVI. También está pendiente la reforma del IOR (Instituto para las Obras de Religión), más conocido como Banco Vaticano como parte de la reforma de la curia romana, es decir los distintos dicasterios –especie de ministerios– que conforman la administración de la Iglesia y del Vaticano. El IOR ha sido centro de varios escándalos de algunos años a esta parte, como aquel en los años ’80 en que se lo acusó de lavar dinero de la mafia siciliana. Han seguido otros de tipo financiero, aunque Benedicto hizo esfuerzos por hacer transparente la gestión y colocarlo al nivel de los demás bancos europeos, respetando para ello –entre otras cosas– las normas antilavado. Algunos grupos católicos proponen incluso transformar el IOR en un banco solidario que no persiga la ganancia. Pero fuentes vaticanas lo consideran poco probable. Se esperan no pocos consejos de parte del papa emérito en este sentido.

El monasterio donde vivirá Ratzinger es un pequeño edificio de cuatro pisos de unos 200 metros cuadrados: allí habitará con su eterno secretario y hoy prefecto de la Casa Pontificia, monseñor Georg Gaenswein, y las cuatro monjas que le hacen el servicio doméstico. Podrá hospedarse también si lo quiere el anciano hermano del papa emérito, monseñor Georg Ratzinger, que vive normalmente en Alemania. Francisco recibió “cordialmente” al papa emérito, precisó la oficina de prensa vaticana, indicando que entre los dos Papas hubo un “cálido saludo” y que Ratzinger apareció “en buenas condiciones de salud”.

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“La casa es muy acogedora”, dijo Benedicto, quien vivirá a pocos metros de distancia de Francisco.
Imagen: AFP
 
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