EL MUNDO › EL REY EMPRENDE NUEVA RONDA DE CONSULTAS PARA LA CONSTITUCIóN DE UN GOBIERNO

España sigue buscando presidente

Felipe VI inició una segunda ronda de consultas para formar gobierno. Nuevos escándalos de corrupción en torno del Partido Popular lo alejan de la presidencia y una posible coalición de izquierdas se discute entre Podemos, el PSOE e IU.

 Por Flor Ragucci

Página/12 En España

Desde Barcelona

El rey este miércoles lo volvió a intentar. Después de que el presidente en funciones Mariano Rajoy declinara el viernes pasado su propuesta como candidato a jefe de Gobierno en la sesión de investidura, Felipe VI reemprendió una nueva ronda de consultas con los dirigentes de los partidos que consiguieron representación en el Congreso para lograr que, tras las elecciones de hace ya más de un mes, España tenga nuevo presidente.

Rajoy, en un gesto insólito, rehusó someterse a la sesión de investidura por no contar con los apoyos suficientes –“no sólo no tengo aún una mayoría de votos a favor, sino que tengo una mayoría absoluta en contra”, declaró al salir del Palacio de la Zarzuela– y su intención era la de ganar tiempo para conseguir esos respaldos que le faltan. El resultado, sin embargo, resultó diametralmente opuesto: la negativa del resto de formaciones se ratificó tras lo que fue considerado de forma unánime como “una nueva utilización partidista de las instituciones y de las reglas democráticas” (así lo manifestó, por ejemplo, el líder de los socialistas, Pedro Sánchez).

Si el rey ya asumía que esta nueva ronda de consultas sería ardua –y por eso decidió alargarla hasta la semana próxima, dando mayor margen a los partidos para que lleguen a acuerdos– posiblemente no esperaba que aún pudiera complicarse más. Pero el despliegue de la macrorredada que este martes la policía llevó a cabo en Valencia para desmantelar una presunta trama de corrupción en el Partido Popular (PP) de esta región hundió al grupo de Mariano Rajoy en un lodazal del que ya es muy difícil salir. Los veintitrés detenidos –entre los que figura el propio ex presidente de la Diputación valenciana, Alfonso Rus– por, supuestamente, haber participado en una red que cobraba comisiones a cambio de adjudicaciones públicas y haber financiado de forma irregular el PP, se suman a la imputación que el partido y su tesorera recibieron por la destrucción de los discos duros de las computadoras de Luis Bárcenas el mismo día en que Rajoy rechazó la oferta de Felipe VI. Y no solo esto, durante esa jornada de infarto, el subsecretario de presidencia, Federico Ramos, mano derecha de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, presentó su dimisión por su implicación en el caso Acuamed (una agencia estatal acusada de adjudicación fraudulenta de contratos para obras hídricas y medioambientales), que salpica también al ex ministro de Medio Ambiente Miguel Arias Cañete.

“Los recientes casos de corrupción no tienen por qué dificultar las negociaciones”, sostiene, sin embargo, Mariano Rajoy quien, en una entrevista brindada este miércoles a la cadena privada Tele 5, recalcó que su formación “ha sabido reaccionar y ha sido implacable” ante los casos de fraude detectados en su partido. No son de la misma opinión el Partido Socialista (PSOE) y Podemos que, ni bien conocidas las nuevas imputaciones, salieron a defender con mayor rotundidad, si cabe, su absoluto “No” a la continuidad de Rajoy en el gobierno. “El suma y sigue de la corrupción del PP exige, a quienes creemos firmemente en la regeneración democrática, enviarles a la oposición”, publicó Sánchez en Twitter; “este último escándalo del PP es un hecho que afecta de lleno a la decisión de los grupos sobre quién debe ser el próximo presidente de España”, proclamó el portavoz de Podemos, Iñigo Errejón. Ni siquiera Ciudadanos, única formación en la que Rajoy todavía deposita cierta esperanza, se mantuvo al margen de los ataques hacia el Partido Popular y, pese a que sigue en pie su intención de dialogar con el presidente en funciones, declaró que “pondrá por delante a Mariano Rajoy un amplio paquete de medidas de regeneración” y, según sea la respuesta que reciban, decidirá si existe apoyo o no, aunque dicen verlo cada vez más difícil. “Va a ser muy complicado que Rajoy, que ha estado al frente del PP todos estos años, que está en los papeles de Bárcenas, que tiene al partido sentado en los tribunales por su gestión, pueda asumir este tipo de lucha contra la corrupción, y sobre todo que tenga autoridad para ejercerla”, advirtió este martes Albert Rivera, líder de la formación centroderecha, en una radio española.

La posibilidad de formar gobierno antes de que se agoten los plazos y haya que convocar nuevamente elecciones, de todos modos, no depende solo de grandes coaliciones con el Partido Popular. Un pacto “a la portuguesa”, es decir, entre grupos de izquierda –PSOE, Podemos e Izquierda Unida– como el que se dio recientemente en el país vecino, también está sobre la mesa. La propuesta la lanzó Pablo Iglesias durante su encuentro con el rey el viernes pasado y ahora la pelota está en el terreno de los socialistas, quienes antes del martes próximo –cuando Felipe VI vuelva a reunirse con su líder– tendrán que resolver si la aceptan o no.

“Pedro Sánchez no va a ser presidente a cualquier precio” replicó, de forma tajante, el secretario de Organización del PSOE, César Luena, al conocer la oferta de Podemos. Estas declaraciones hacían hincapié en la prohibición expresa que el Comité Federal del partido tiene hacia la opción de formar mayoría parlamentaria con formaciones que defienden el derecho de autodeterminación, como es el caso del grupo de Iglesias e Izquierda Unida. Pero no solo la cuestión de Cataluña obstaculiza el acuerdo. La manera en la que el candidato de Podemos presentó su propuesta al PSOE –comunicándoselo primero al rey y luego al público a través de rueda de prensa– y la insistencia de Iglesias de pedirle ministerios y la vicepresidencia de ese hipotético gobierno de coalición, enfurecieron a los socialistas. “No nos gustan los teatrillos ni los numeritos y algunos están en eso, además de pensando sólo en los intereses de partido”, declaró Luena en respuesta.

Pablo Iglesias, por su parte, tiene claro que no apoyará la investidura de Pedro Sánchez si Podemos no entra en el gobierno. El líder de Podemos defiende la necesidad de entrar en el Ejecutivo ya que no se fía de “las buenas palabras” de los socialistas y argumenta que “la garantía de que haya cambios es que entren a gobernar “equipos de personas que introduzcan savia nueva en los aparatos del Estado”, según manifestó en una entrevista a la cadena radial Ser.

Justamente esto es a lo que temen los de Mariano Rajoy y, desde que se hiciera pública la oferta de Iglesias a Sánchez, los ataques frontales a la posible alianza de izquierdas no cesaron. “Esa supuesta investidura (de Pedro Sánchez respaldado por Podemos) sería suicida para el PSOE y para España”, lanzó el vicesecretario general del PP, Pablo Casado, rematando con la pregunta al líder socialista sobre si “va a montar en el avión de Nicolás Maduro con los de la CUP (anticapitalistas catalanes) y Podemos o va a volver a la centralidad”.

La segunda ronda de consultas que, en este clima, emprendió el monarca con gesto serio culminará el martes que viene con su encuentro con los representantes de los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE. El rey puede optar por volverle a ofrecer a Rajoy el someterse al debate de investidura –con el riesgo de que otra vez lo rechace– o pasarle el relevo a Sánchez, quien aseguró que lo aceptaría. España espera.

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El rey inició una nueva ronda de consultas ayer al recibir al presidente Mariano Rajoy, líder del Partido Popular.
Imagen: EFE
 
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