EL MUNDO › PYONGYANG PUSO A PRUEBA SU ARSENAL

Lluvia de misiles

Corea del Norte lanzó entre cinco y diez misiles de mediano alcance –uno de largo alcance cayó en el mar cerca de Japón–, pese a las advertencias de Estados Unidos y sus aliados.

Corea del Norte desoyó ayer las advertencias estadounidenses y japonesas y lanzó al menos cinco misiles –según la agencia oficial de noticias surcoreana Yonhap, serían diez–. Según fuentes del Departamento de Estado en Washington, fueron de mediano alcance, excepto uno que habría sido de largo alcance. Sin embargo, este último falló después de estar 40 segundos en el aire y caer en el mar cerca de Japón, junto con los otros cuatro. Tanto Estados Unidos como Japón lo consideraron una provocación y Tokio ya convocó un gabinete de crisis y anunció que responderá con “medidas vigorosas”. Hoy habrá una reunión urgente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para discutir posibles sanciones económicas contra Pyongyang, a pedido de Japón. El gobierno norcoreano de Kim Jong-il todavía no dio explicaciones.

La alarma que despertó en Washington y en Tokio los lanzamientos se debe a que un misil de largo alcance, desde una plataforma de lanzamiento en una ciudad del nordeste de Corea del Norte, podría alcanzar todo el territorio japonés, Hawai y Guam, Alaska e, incluso, la costa oeste de Estados Unidos. Por eso, el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, viajó a Washington para reunirse con el presidente George Bush luego de que se descubriera que Pyongyang estaba acelerando los preparativos para el lanzamiento de un misil intercontinental, sólo unas semanas atrás. Pero estos dos países no son los únicos preocupados. El enviado especial sobre temas de seguridad del gobierno surcoreano, Song Min-Soon, había viajado el lunes pasado a Washington para examinar la potencial crisis.

Los cinco misiles norcoreanos cayeron en el mar a unos 500 kilómetros de la costa japonesa, entre las 3.30 y las 4 de la madrugada (hora local), según la agencia de noticias nipona Kyodo. Esta agencia y fuentes del gobierno japonés adelantaron que los misiles serían del tipo Taepodong-2, de largo alcance, y del tipo Rodong, los otros de mediano alcance. Los misiles Rodong son muy similares a los Scuds soviéticos y tienen la capacidad de alcanzar a la isla japonesa. El Taepodong-2, en cambio, tiene un alcance intercontinental, por ejemplo, a América del Norte.

Estados Unidos enviará hoy a su secretario de Estado adjunto para asuntos asiáticos, Christopher Hill, a la región para comenzar a coordinar los próximos pasos junto con los aliados de Washington allí, principalmente Tokio y Seúl. Una de las posibles represalias podría ser suspender definitivamente las negociaciones a seis bandas –las dos Coreas, Estados Unidos, China, Rusia y Japón– sobre el programa nuclear norcoreano (ver aparte), que Seúl propuso ayer recomenzar. El final de esta mesa de negociación significaría romper el único espacio de diálogo que actualmente existe entre Washington y Pyongyang.

Para el consejero de Seguridad Nacional estadounidense, Stephen Hadley, los lanzamientos fueron un acto de provocación por parte de Corea del Norte, aunque sólo se quedaron en eso. “Un misil que falla luego de 40 segundos no es una amenaza”, aseguró el asesor, haciendo referencia al misil de largo alcance que cayó en el mar cerca de Japón. No obstante, el presidente George Bush consideró, según sus portavoces, que el problema era muy grave y trascendía a su país. “Es un desafío contra toda la comunidad internacional,” opinó, apoyando al gobierno japonés que horas antes había asegurado que los lanzamientos podrían afectar la paz internacional. Estas declaraciones están dirigidas a presionar al Consejo de Seguridad para que trate el tema y apruebe sanciones lo antes posible. Esta estrategia seguramente chocará con las negativas de China y Rusia, dos países con veto.

Un funcionario del Departamento de Estado destacó, en cambio, el giro en la política que mantuvo Pyongyang. “Es evidente que se trata de una violación a la moratoria de 1999”, aseguró. En agosto de 1998 se vivió una situación similar a la de ayer. Corea del Norte desató un clima de alarma en Japón y Estados Unidos al lanzar un misil de alcance medio,que sobrevoló el territorio japonés y se terminó hundiendo en el Pacífico.

Según Pyongyang sólo pretendía poner un satélite en órbita, pero llevó a que los gobiernos estadounidenses y norcoreanos negociaran una moratoria sobre pruebas de misiles convencionales, que finalmente firmaron un año más tarde y ratificaron dos veces. Desde entonces, los norcoreanos han realizado varios lanzamientos, pero siempre con misiles de corto alcance. Semanas atrás, cuando comenzaron los rumores de un posible lanzamiento de un misil de largo alcance, el gobierno norcoreano recordó que la moratoria había sido una decisión voluntaria y, por lo tanto, el país no estaba comprometido legalmente a continuar cumpliéndola.

La capacidad nuclear norcoreana acelerará seguramente los tiempos en el Consejo de Seguridad. Sin embargo, todavía no está probado que Corea del Norte, que destina cerca del 20 por ciento de su PBI al presupuesto militar, tenga la capacidad de ensamblar una cabeza nuclear dentro de un misil de mediano o largo alcance. La Casa Blanca lo sabe y por eso todavía no lo considera una amenaza concreta.

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