EL MUNDO

¿Ese hombre está preso?

 Por Horacio Verbitsky

Por H. V. @

Para la justicia federal de Rosario, el abuso sexual a una nena de nueve años no viola el arresto domiciliario impuesto a un coronel del Ejército, con prisión preventiva por la privación ilegal de la libertad, los tormentos y el homicidio de 27 personas y por la sustracción de la hija de un matrimonio de detenidos políticos nacida en cautiverio. El manoseo se produjo en el primer fin de semana largo de octubre en un complejo de cabañas en Capilla del Señor, en la provincia de Buenos Aires, propiedad del represor. Los padres de la criatura abusada reclaman al juez por qué no tomó medidas para que pudieran saber que quien les alquiló alojamiento era un procesado por crímenes de crímenes de lesa humanidad. Los protagonistas de esta sórdida historia son el coronel José Javier De la Torre y el juez federal de Rosario Marcelo Bailaque, quien en noviembre de 2011 procesó y dictó la prisión preventiva a De la Torre junto con el ex dictador Jorge Videla y el ex jefe del Ejército en Rosario, Ramón Díaz Bessone. En 1976, De la Torre era capitán y jefe de la sección de comando y servicios del Destacamento de Inteligencia 121 del Ejército en Rosario. Entre las víctimas de ese grupo está la Nieta 103 recuperada por las Abuelas de Plaza de Mayo, hija de los detenidos-desaparecidos Ricardo Klotzman y Cecilia Barral. A pesar de que De la Torre tenía menos de 70 años (nació el 31 de mayo de 1943), Bailaque le concedió el arresto domiciliario para cumplirla, bajo juramento de no quebrantarlo. De la Torre eligió la quinta La Chacra, en el camino rural Los Cardales, en Capilla del Señor. Es un predio con una casa grande, cuatro dormis para alquilar, canchas de tenis y paddle, pileta de natación, juegos para niños, parrilla y quincho. El fin de semana largo del 6 al 8 de octubre de este año, cuatro matrimonios amigos, que viven en el partido bonaerense de Almirante Brown, alquilaron esas instalaciones por Internet. Los ocho adultos viajaron en compañía de cinco hijos menores. Uno de los hombres, Daniel Almada, declaró que el último día fue hacia la zona de juegos para ver qué hacían los chicos y descubrió una escena horrible. “La nena estaba frente a la ventana y De la Torre tenía extendidas las manos través de la ventana y le estaba tocando los pechos.” Almada se llevó a la nena, que “se puso a llorar y me dijo que la había tocado y le había mostrado el pito”.

–El viejo de la casa manoseó a tu hija –le explicó a su amigo Luis Alberto Acosta, quien salió disparado hacia la casa principal. El propietario abrió la puerta con una biblia y un rosario en la mano, “la camisa sólo con dos botones abrochados, el cinto abierto y el primer botón del pantalón todo desabrochado”. Acosta lo tomó de la camisa y le gritó:

–Vos manoseaste a mi hija, viejo de mierda.

Como De la Torre negó, Acosta lo llevó hacia fuera, lo sentó debajo de un árbol y pidió a sus amigos que llamaran a la policía. No pudieron comunicarse y Acosta decidió llevarlo él.

–Yo soy un preso político. Tengo arresto domiciliario, de acá no me podés sacar, flaco –dijo De la Torre.

–Qué no te voy a poder llevar –respondió el padre, furioso.

–Estás equivocado, flaco, no me podés sacar de acá, yo maté mucha gente para que ustedes ahora gocen de la libertad que tienen.

Cuando llegó la policía, confirmó que el hombre no podía salir del predio. La denuncia fue presentada por el padre en la comisaría de Campana, que la derivó a la justicia provincial. En Rosario, la Fiscal General Subrogante a cargo de la Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos durante el terrorismo de Estado, Mabel Colalongo, solicitó a Bailaque que revocara el arresto domiciliario ya que “continúa desplegando su poder perverso”. Bailaque rechazó la solicitud aduciendo que “no hay constancias que acrediten que De la Torre incumplió las disposiciones inherentes al régimen de detención domiciliaria”. Consultado para esta nota, el padre de la nena dijo que “nadie me dio la oportunidad de decidir, en el momento de alquilar, si quería compartir con mi familia un lugar habitado por un tipo acusado por delitos de lesa humanidad. Esa falta de alternativas, por desinformación, permitió que hoy mi familia sea otra víctima de la impunidad”. La madre de la nena, Silvia Noemí Pérez, agregó que “la cachetada recibida por mi pequeña hija me hizo salir de la burbuja en la que vivía. Recorreré todos los caminos que sean necesarios para que este hombre no pueda seguir con su carrera delictiva. Nuestra hija nos pregunta: ‘¿Ese hombre está preso’?”.

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