EL MUNDO › LA CRISIS HUNDE LAS CHANCES DE LAVIN PARA EL 2014

Revés para el pollo del Opus Dei

 Por Christian Palma

El domingo pasado, cercado por la prensa en un programa político en horario Premium, el ministro de Educación, Joaquín Lavín, reconoció haber ganado dinero con la Universidad del Desarrollo, casa de estudios privada que fundó y dirigió por años. Con ello, echó más nafta a una fogata que se ha propagado por las casi veinte universidades y los cerca de 240 colegios secundarios tomados, toda vez que el lucro en la educación es uno de los temas que más molesta a los estudiantes. La demanda clave es la equidad y democratización de la educación, cosa que en Chile está lejos de suceder. Tras esa declaración, donde rechazó la “Funa” (interpelación pública) de los estudiantes de la UTEM y que casi lo deja en el suelo, Lavín estratégicamente guardó silencio.

A comienzos de semana, los secundarios llegaron hasta el Ministerio de Economía con una carta donde expresan los cuatro ejes de sus petitorios: Reconstrucción pos terremoto de establecimientos, desmunicipalización de la educación secundaria, apoyo a los liceos técnicos profesionales y locomoción gratis. Lavín no los recibió. En reemplazo mandó a su subsecretario, Fernando Rojas, a dialogar con los jóvenes que hasta ayer definían los pasos a seguir.

Al día siguiente, en un intento por controlar las protestas estudiantiles, Joaquín Lavín respondió el petitorio de los estudiantes secundarios y los instó a una mesa de diálogo; sin embargo, condicionó esas reuniones a deponer las tomas. La respuesta fue obvia: No.

Lavín, hasta antes de este nuevo estallido, era uno de los ministros mejor evaluados del gabinete de Piñera, lo que otra vez lo puso en la primera fila de presidenciables para el 2014 (ya fue derrotado en 1999 por Ricardo Lagos). Es Opus Dei, padre de varios hijos, ex alcalde de Santiago y uno de los líderes de la UDI, el partido de extrema derecha que da sustento al gobierno actual. El año pasado se ganó las críticas de la Concertación y el Partido Comunista por sus despidos masivos en el ministerio. En diciembre pasado propuso una reforma educativa que fue rechazada por docentes y estudiantes.

Su llamado a deponer las movilizaciones fue considerado un error –poco cálculo político similar al del pingüinazo de 2006, donde ese hecho encendió más los ánimos–. Habrá que ver cómo zafa de esta situación uno de los secretarios de Estado de mejor manejo político pero que hoy está en serios problemas a causa de los pingüinos.

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Lavín, ministro de Educación.
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